Fragmentos de un evangelio apócrifo
- Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra
será lo que ahora es en la tierra.
- Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito
miserable del llanto.
- Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de
gloria.
- No basta ser el último para ser alguna vez el
primero.
- Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la
tiene o todos la tienen.
- Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a si
mismo.
- Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la
discordia.
- Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque
saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que
es inescrutable.
- Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha esta en el
ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un
premio.
- Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a
Dios.
- Bienaventurados los que padecen persecución por causa de
la justicia, porque les importa más la justicia que su
destino humano.
- Nadie es la sal de la tierra, nadie, en algún momento de
su vida, no lo es.
- Que la luz de una lámpara se encienda, aunque
ningún hombre la vea. Dios la verá.
- No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y
también los que digo y los que los profetas dijeron.
- El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que
él cree justa, no tiene culpa.
- Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los
cielos.
- No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún
modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
- Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu
cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera
que los divide.
- No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de
un día, no haya mentido con razón muchas veces.
- No jures, porque todo juramento es un énfasis.
- Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere
en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te
mueva el temor.
- Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la
única venganza y el único perdón.
- Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es
arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
- Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu
vanidad.
- No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio,
y éste, de la tristeza y del tedio.
- Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es
así, no es tuyo el error.
- Dios es más generoso que los hombres y los medirá
con otra medida.
- Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que
importa es dar.
- Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...
- La puerta es la que elige, no el hombre.
- No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus
obras; pueden ser peores o mejores.
- Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero
nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena...
- Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
- Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo
la derrota o las palmas.
- Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de
Cristo, porque éstas darán luz a sus
días.
- Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir
del amor.
- Felices los felices.
de
Elogio de la sombra
por Jorge Luis Borges
(1969)
http://www.geocities.com/d00med_2_die/lit/borges_-_fragmentos_de_un_evangelio_apocrifo.html