Fraudes científicos de este siglo (35): Carlo M.
Croce: el timador timado
Arnaldo González Arias
03 septiembre 2025
El estadounidense de origen italiano Carlo María
Croce, nacido en 1944, se graduó en la Universidad La Sapienza
de Roma en 1969 y se especializó en oncología. En 1980 pasó a
trabajar en el Instituto Wistar de Biología y Anatomía de
Filadelfia, EE.UU. También fue nombrado Profesor Wistar de
Genética en la Universidad de Pensilvania y director asociado
del Instituto Wistar.
De 1988 a 1991 fue director del Instituto Fels de
Investigación del Cáncer y Biología Molecular en la Facultad de
Medicina de Temple, universidad pública de investigación en
Filadelfia. En 1991 pasó a ser director del Centro Oncológico
Kimmel en el Medical College de la Universidad Thomas Jefferson.
Fue miembro del consejo asesor científico del Consejo para la
Investigación del Tabaco, hasta que el grupo cerró después del
Acuerdo Marco de Transacción del Tabaco. En 2004 se trasladó a
la Universidad Estatal de Ohio como profesor de medicina, donde
llegó a ser director del Departamento de Biología y Genética del
Cáncer.
En 2006 recibió un premio de la American
Association for Cancer Research por sus descubrimientos
acerca del mecanismo molecular de la leucemia, y en 2010 llega a
ser miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las
Ciencias.
Un año después recibió el premio de Excelencia en
Diagnóstico Molecular de la Association for Molecular
Pathology, y en 2013 el Premio de Salud de 250 mil euros de
la fundación belga Artois-Baillet Latour, concedido cada año a
personas cuyo trabajo haya contribuido de forma prominente al
mejorar la salud en los campos de desórdenes metabólicos,
enfermedades infecciosas, neurológicas, cardiovasculares, y
cáncer.
En la
figura, la reina de Bélgica entregando el premio a Croce. En
2017 también obtuvo el Premio Margaret Foti de la American
Asocciation for Cancer Research por “Liderazgo y Logros
Extraordinarios en Investigación del Cáncer”.
Cuando el río suena…
Mientras trabajaba en el Medical College de la
Universidad Thomas Jefferson, investigadores federales alegaron
que Croce y un colega habían presentado afirmaciones falsas por
investigaciones nunca realizadas. La universidad protegió a
Croce y resolvió las acusaciones pagando 2,6 millones de dólares
al gobierno sin admitir irregularidades. Finalmente, en 2007 la
Universidad de Ohio investigó a Croce por mala conducta después
de que los Institutos Nacionales de Salud devolvieran una
solicitud de financiación que contenía partes importantes
idénticas a una solicitud presentada meses antes por un colega
de Croce. Más tarde recibió una acusación a) de patentar el
trabajo de un investigador sin proporcionarle el crédito
adecuado, b) de que los miembros de su laboratorio habían
utilizado inapropiadamente el dinero de la subvención para
viajes personales al extranjero y que c) Croce presionó
indebidamente a sus colegas para atribuirse la investigación.
Estas acusaciones no prosperaron.
En 2016 fue destituido como director del
departamento de Biología y Genética del Cáncer y, ante la
reclamación de Croce, la universidad presentó una carta donde
explicaba los motivos de la destitución. Los motivos incluían lo
siguiente: “no proporcionó una evaluación y orientación
adecuadas al profesorado”, “se ha resistido a seguir los
procedimientos normales para desarrollar cartas de oferta para
el profesorado y determinar los parámetros salariales”, “tampoco
ha cumplido con algunas de las responsabilidades básicas de un
director en relación con la gobernanza del Departamento”,
“administró mal los fondos y cometió incumplimientos en los
ensayos clínicos” y “tiene una capacidad deficiente para
gestionar las finanzas de la universidad y del departamento”.
La universidad informó, además, que Croce había
recibido más de 86 millones de dólares en subvenciones federales
como investigador principal, de los cuales 29,1 millones
correspondían a su etapa en la Universidad Estatal de Ohio. Como
la financiación federal para la investigación de Croce incluyó
8,7 millones de dólares entregados a la universidad no para
investigación, sino en concepto de “gastos generales”, miembros
de la comunidad científica han sugerido un alto de grado de
pasividad de parte de la universidad, apuntado hacia el
“tremendo conflicto de intereses” asociado a cualquier sanción
que la universidad pudiera implementar sobre Croce, al ser éste
una fuente importante de ingresos universitarios.
Conducta cada vez más cuestionable
Desde 2013 varios científicos habían denunciado
mala conducta científica de parte de Croce. Tras las acusaciones
de la crítica científica Clare Francis sobre manipulación de
imágenes en más de 30 artículos de investigación, la universidad
de Ohio ordenó a Croce retractarse o corregir algunas de sus
publicaciones.
En 2015, la revista Clinical Cancer Research
emitió una corrección después de que un periódico se pusiera en
contacto con ella sobre el asunto. Más tarde, en 2016, se
descubrió que Croce había plagiado un artículo de seis fuentes
distintas que publicó en la revista PLoS One. Apenas 12
meses después la publicación Actas de la Academia
Nacional de Ciencias de E.U.A decidió corregir un artículo
manipulado después de consultar con expertos y en ese mismo
2017, la revista Cell Death and Differentiation
retractó de un artículo que Croce había publicado en 2010, tras
enterarse que se habían copiado imágenes de un artículo de 2008
publicado en otra revista. También en 2017 el Journal of
Biological Chemistry se retractó de un artículo que Croce
había publicado en 2008, debido a irregularidades en una imagen.
En una investigación interna de la universidad en
el laboratorio de Croce, reportada por la revista Nature
en 2022, se encontraron varios casos de mala conducta,
incluyendo plagio y falsificación de datos. Croce no fue
declarado culpable de mala conducta, pero sí fue criticado, y la
universidad le ordenó retractar varios artículos. Poco a poco,
en 2024 habían sido retractadas 15 de sus publicaciones, cinco
recibieron una ‘expresión de preocupación’ y 23 fueron
corregidas, aunque aún hay quienes alegan en favor de Croce.
Acciones legales
En mayo de 2017 Croce presentó una demanda contra
The New York Times y varios de sus escritores y
editores por difamación, invasión de la privacidad e infligir
intencionalmente angustia emocional basándose en sus informes de
las acusaciones de mala conducta científica; un juez desestimó
la demanda en noviembre de 2018. También presentó una demanda por difamación
contra el crítico David Sanders de la Universidad de Purdue,
litigio que perdió en mayo de 2020. El juez escribió que “la
investigación ha demostrado la existencia de unos 30 casos de
fabricación o duplicación” en los artículos de Croce. También
perdió las apelaciones.
Descrito por algunos como un ‘demandante en
serie’ igualmente perdió una demanda contra la Universidad
Estatal de Ohio para ser reinstalado como presidente del
Departamento de Genética y Biología del Cáncer, y la
correspondiente apelación en 2021. Sin embargo, fue demandado a
su vez por el bufete de abogados Kegler Brown Hill + Ritter
de Ohio por honorarios impagos, referentes a las demandas
por difamación de Croce. También fue demandado por el bufete
James E. Arnold & Associates, que había contratado para que
lo defendiera de la demanda del otro bufete. Ambas demandas
sumaban 1,1 millón de dólares, suma que el Tribunal de Causas
Comunes del Condado de Franklin en Ohio le ordenó pagar.
Timador
timado
Ante la falta de pago, el estado de Ohio ordenó a
Croce la venta de su colección de arte para pagar la deuda
millonaria que tenía con los abogados. Coleccionista de pinturas
del Renacimiento italiano y del Barroco, Croce aseguraba a sus
amistades tener la capacidad de identificar y comprar obras
maestras genuinas por una fracción de su valor.
Sin embargo, al intentar subastar muchas de sus
pinturas en el centro de subastas de arte Sotheby, en Milán ‒
lugar designado por el tribunal ‒ resultó que muchas eran
falsificaciones o reproducciones de muy poco valor, tal como
fueron evaluadas por la casa de subastas. Para no perder la
costumbre, Croce también demandó a la casa de subastas por
subvalorar sus pinturas; al parecer, encontró abogados
optimistas dispuestos a arriesgarse a no cobrar su trabajo. Mas,
las obras habían sido debidamente fotografiadas y documentadas
previamente por un funcionario de la corte.
En la actualidad un artículo publicado en el
J. de la American Medical Association, en colaboración con
las universidades George Washington y Texas, lo sitúa como
miembro del Programa Biológico del Cáncer en The Ohio State
University Comprehensive Cancer Center-James, en Columbus. Sólo
entre 2024 y 2025 ‒ ya con 80 años ‒ aparece como coautor
asesorando 13 publicaciones en diversas revistas científicas.