Su
habilidad para encontrar reliquias antiguas era tan extraordinaria que
llegó a ser conocido como el arqueólogo “con manos divinas”.
Logró engañar a todos todo el tiempo (…o casi)
Rashomón, Shogún,
El Último Samurái, Yojimbo (El Bravo),
Zatoichi, Mifune, Kurosawa,… ¿Quién no ha visto alguno de estos filmes,
o al menos escuchado alguna vez uno de estos nombres? Tanto la
cinematografía japonesa como la norteamericana se han encargado de que
estemos al tanto. Y también gracias a esos filmes nos hemos enterado de
que la cultura japonesa, si no es la más respetuosa, es al menos la que
más exterioriza el respeto hacia los demás.
El cine y los videos se han encargado de transmitirnos
con bastante detalle los rituales japoneses de cortesía, que se
mantienen incluso en las situaciones más tensas y confusas. Por eso
resultó un tanto sorprendente – al menos para quien escribe – descubrir
que también en Japón es posible encontrar no pocos personajes que se han
dedicado a llevar a cabo grandes fraudes en nombre de la ciencia.
Algunos de ellos son muy recientes. Por ejemplo: en
diciembre de 2014 la Universidad de Tokio reportó que de 165 artículos
publicados por su Instituto de Biología Celular y Molecular, 33 eran
fraudulentos. Cuando se iniciaron las investigaciones tras diversas
denuncias, el director del Instituto, S. Kato, ordenó falsificar las
notas originales de los experimentos para evitar que se descubriera el
fraude. Aún peor, en otras instituciones japonesas entre 2013 y 2017, se
detectaron numerosas falsificaciones, alteraciones y fabricación de
datos en importantes ensayos clínicos.
Un caso de fraude que llegó al dominio público y tuvo
muchas repercusiones fue el del arqueólogo aficionado Sinichi Fujimura,
desenmascarado por dos periodistas en el año 2000. Al contrario de lo
que dijo Lincoln, este personaje logró engañar a todos durante más de 20
años. “A todos” quiere decir a sus colegas arqueólogos profesionales, a
los promotores que financiaban los trabajos de excavación, a unos
cuantos políticos y a la prensa en general.
La
arqueología nipona de fines del siglo pasado y los “éxitos” de Fujimura
Sinichi Fujimura
Antes de 1969 las excavaciones arqueológicas en Japón
eran pequeñas y exploratorias, pero a partir de ese año se convirtieron
en grandes operaciones a cielo abierto; se estima que hasta el 90 por
ciento de toda la información existente sobre el paleolítico japonés se
recopiló a partir de ese momento. Fujimura comenzó sus excavaciones unos
pocos años después, en 1976, justamente cuando la arqueología japonesa
estaba llegando al clímax de ese gran impulso.
En unos pocos años encontró utensilios y herramientas en
186 diversos yacimientos del este de Japón, en excavaciones organizadas
por los gobiernos locales y dos organizaciones japonesas no lucrativas.
En su mayoría, los objetos eran utensilios de la cultura Jomon, la cual
se extendió por todo el archipiélago nipón desde el 14 500 A.N.E. hasta
el 300 A.N.E.; la cerámica de ese periodo se caracteriza por tener
marcas de cuerdas y se considera uno de los elementos más
característicos de la Edad de Piedra japonesa.
En 1981 ganó cierta fama con su aparente descubrimiento
de alfarería de 40 mil años de antigüedad, la más antigua encontrada en
Japón. Tras sus primeros éxitos, durante muchos años Fujimura siguió
descubriendo objetos en unos 150 sitios arqueológicos en todo el país,
que al parecer eran aún más viejos y ayudaban a articular la historia
antigua japonesa. Su habilidad para encontrar reliquias antiguas era tan
extraordinaria que le conocían como el arqueólogo “con manos divinas”.
El hallazgo por parte de Fujimura y su grupo de algunos
de los artefactos más arcaicos jamás descubiertos en Japón, con indicios
de una vivienda de 570 mil años de antigüedad – una de las evidencias de
asentamiento humano más antigua encontrada en el mundo – promovió la
ciudad de Tsukidate como destino turístico internacional. Los políticos
de la ciudad adoptaron el lema: “La ciudad con los mismos cielos vistos
por el hombre primitivo” y, entre otras atracciones, un comerciante
introdujo la bebida “Hombre primitivo”.
Repercusiones en la ciencia y en la prensa
Muchos académicos utilizaron los resultados de Fujimura
como testimonio de que la ocupación humana de Japón no comenzó 30 mil
años atrás, como se creía en la década de 1970, sino medio millón de
años antes. Todos consideraron ese resultado como una de las
investigaciones arqueológicas más sensacionales y exitosas en el Japón
de la posguerra. Un lote de esculturas encontrado por Fujimura hizo que
se reevaluaran las habilidades mentales del Homo erectus,
resultado que se incluyó en la nueva edición de un conocido texto de
arqueología.
Es oportuno comentar que los éxitos de Sinichi Fujimura
se vieron condicionados por una serie de factores favorables. En Japón
la arqueología siempre ha apuntado a estimular el aprendizaje práctico
en lugar del que se obtiene a partir de los libros de texto. Es por eso
que la capacidad de Fujimura para encontrar objetos era considerada como
una verdadera habilidad arqueológica por los arqueólogos profesionales
que trabajaron con él.
Los medios de comunicación japoneses también estuvieron
muy involucrados con la arqueología de la posguerra. Los periódicos, las
revistas y la televisión ayudaron a fomentar la popularidad de la
arqueología como parte de la historia del Japón, asociada de alguna
forma a la tradición cultural, la nacionalidad y la política.
El punto de vista de la arqueología como la historia del
pueblo japonés ha tendido a desarrollar entre los ciudadanos un tinte
nacionalista y de orgullo nacional. Por otra parte, ante el desarrollo
económico masivo y la destrucción de sitios en la era de la posguerra,
los arqueólogos japoneses utilizaron con frecuencia los medios de
comunicación con el fin de buscar apoyo para resguardar los sitios
arqueológicos.
Con las
manos en la masa
El 5 de noviembre del año 2000, solo dos semanas después del último
anuncio de más restos antiquísimos encontrados por Fujimura, dos
periodistas del periódico Mainichi Shimbun mostraron en la
portada fotos de Fujimura cavando huecos y ‘plantando’ piezas y
utensilios que luego ‘encontró’.
Las fotos que expusieron el fraude de Fujimura.
Los utensilios habían sido recolectados antes por
Fujimura en depósitos superficiales de yacimientos reales, y más tarde
los enterró en sitios apropiados para ser ‘descubiertos’ por él. Al
aparecer las fotos admitió el engaño, tratando de justificarse alegando
que había sido “poseído por un deseo incontrolable”. Pero, como se
comprobó después, el engaño se remontaba a toda su vida arqueológica.
Despojado de inmediato de su posición, las compañías de
publicaciones reimprimieron sus textos arqueológicos omitiendo cualquier
referencia a Sinichi Fujimura. La Asociación Arqueológica Japonesa (JAA)
publicó en 2003 un informe final de 625 páginas sobre las
investigaciones sobre el fraude. Las investigaciones detalladas que se
realizaron después demostraron que ni uno solo de los objetos
‘encontrados’ por Fujimura tenía algún valor científico.
El ocaso
de Fujimura
Tras descubrirse el engaño, Fujimura estuvo hospitalizado
por más de dos años a causa de un trastorno psicológico no
identificado.También se sabe que, después que su esposa se divorció de
él, se cortó un dedo – tal como se ve en algunos filmes –, acto de
contrición generalmente asociado con la yakuza o mafia japonesa. Aunque
exculpó a todos sus colaboradores, Mitsuo Kagawa, de 78 años, se suicidó
tras haber sido considerado cómplice por una revista.
Los motivos del comportamiento de Sinichi Fujimura
permanecen en el misterio, tanto para aquellos que lo conocieron como
para los que no lo conocían. A pesar de una serie de especulaciones
posteriores, nadie ha podido dar una buena explicación de por qué había
cometido un engaño tan elaborado durante tanto tiempo.
A falta de otros motivos, algunos piensan en una especie
de necesidad de reconocimiento social. Sinichi Fujimura solo asistió a
la escuela secundaria y no tenía entrenamiento formal en arqueología; de
hecho, se ha dicho que su conocimiento general de la disciplina era
extremadamente pobre. Sin embargo, que haya podido continuar con el
engaño durante más de veinte años sugiere que tenía suficientes
conocimientos de arqueología como para convencer de sus proposiciones a
sus colegas profesionales. Al parecer era una persona muy ‘convincente’
– como lo han sido otros tantos timadores en diferentes épocas y lugares
–; quienes dudaban al inicio, dejaron de hacerlo cuando lo conocieron
personalmente.
El mayor daño en todo este asunto lo recibieron los
arqueólogos profesionales que trabajaron con Fujimura pues, en el mejor
de los casos, desperdiciaron más de veinte años de trabajo e
investigación; en el peor, su carrera y credibilidad fueron destruidas
por las acciones de este arqueólogo aficionado.
Grahame Johnston, Shinichi Fujimura, Updated: 9 Oct 2017, http://www.archaeologyexpert.co.uk/FamousArchaeologistsCategory.html
Mark J. Hudson, For the people, by the people: postwar Japanese
archaeology
and the Early Paleolithic hoax, ANTHROPOLOGICAL SCIENCE
Vol. 113, 131–139, 2005
Kiyomi HIRAYAMA et al. Scientific misconduct in sponsored clinical
trials
in Japan: published cases are the “tip of the iceberg” Translat Regulat
Sci. 4(2): 30–36, 2022; doi: 10.33611/trs.2022-003 Japanese scientific
misconduct allegations. https://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_scientific_misconduct_allegations