
           En su sexto periodo de gobierno (1900-04), Porfirio D�az manifest� su apoyo al Secretario de Hacienda Jos� Ives Limantour para sucederlo en la presidencia, al mismo tiempo que alentaba las aspiraciones de Secretario de Guerra Bernardo Reyes con la misma finalidad. Sin embargo, la rivalidad que se genero entre ambos candidatos fue tan escandalosa y el desprestigio que se causaron tan grave, que sus ambiciones pol�ticas cayeron por su propio peso.
           Ante la falta de un digno sucesor del dictador, los diferentes grupos pol�ticos se conciliaron con el fin de preparar una nueva reelecci�n y propusieron la creaci�n de la Vice-Presidencia y la ampliaci�n del periodo de gobierno a seis a�os, de tal suerte que, en las elecciones de 1904 triunfo la formula Porfirio D�az, Ram�n Corral para dirigir al pa�s en el sexenio 1904-10.
           En este periodo se intensificaron los conflictos pol�ticos a causa de la obstinada permanec�a de D�az en el poder personalista de su gobierno. Tambi�n ocurrieron lo m�s graves conflictos sociales debido al alto costo que el r�gimen ten�a que pagar el haber sacrificado al alto costo que el r�gimen tenia que pagar al haber sacrificado la justicia social en aras del progreso material.
           Tras varios a�os de persecuciones, encarcelamientos y clausuras, los colaboradores del diario Regeneraci�n constituyeron en 1905 el partido Liberal Mexicano presidido por Ricardo Flores Magon, cuyo objetivo central era combatir la dictadura de D�as luego de la huelga de Cananea, son. En junio de 1906, al mes siguiente el partido, dio a conocer su programa en el cual, entre otras cosas, demandaba para los trabajadores: Jornada laboral de 8 horas, salario m�nimo de un peso pagado en moneda de curso legal, higiene en fabricas y talleres, descanso dominical indemnizaci�n por accidentes y pensi�n por retiro, prohibici�n del trabajo infantil, etc.
           Tambi�n en 1906, grupos floresmagonistas se levantaron en armas en Coahuila, Veracruz y Chihuahua, pero fueron reprimidos con crueldad por el ejercito porfirista, al igual que quienes participaron el la huelga de r�o blanco. A principios de 1907. Lo mismo ocurri� con las incontables rebeliones de campesinos mexicanos que siempre protestaron por el despojo de sus tierras. El hecho de que en febrero de 1908 D�az haya declarado a un periodista estadounidense que ya no deseaba continuar en el poder y que ver�a con gusto la formaci�n de partidos pol�ticos de oposici�n, motiv� a Francisco I. Madero a publicar su libro "La sucesi�n presidencial de 1910" en el que invitaba al pueblo a formar partidos independientes. Surgieron as� varios partidos pol�ticos de ef�mera duraci�n, y el 1909 se formo el antirreleccionista que contaba entre sus miembros a Francisco I. Madero, Emilio V�zquez G�mez, Toribio Esquibel Obreg�n, Jos� Vasconselos, Roque Estrada, Luis Cabrera, F�lix Palavicini y otros.
           En 1910 en el antirreleccionista, aleado del nacional democr�tico, lanzo como candidatos a la presidencia y Vicepresidencia respectivamente, a Madero y Francisco V�squez G�mez. En plena campa�a electoral, Madero fue detenido en Monterrey el 7 de junio y trasladado a San Luis Potos� donde permaneci� en prisi�n mientras se celebraban las elecciones en las que la formula D�az-Corral Triunfo de Nuevo, ahora para el periodo 1910-16. Luego de la gran celebraci�n del centenario del inicio de la Independencia Mexicana en al que, entre otras cosas, se inaugur� la Capital Mexicana la Columna de las Independencia, Madero se fugo hasta San Antonio Texas, donde redacto el plan de San Luis (5-oct.1910) en el que, esencialmente: declaraba nula la reelecci�n de D�az, asum�a provisionalmente la presidencia, llamaba al pueblo a levantarse en armas a partir del 20 de noviembre de 1910, promet�a a los campesinos la restituci�n de sus tierras o la indemnizaci�n correspondientes y proclamaba los principios de sufragio efectivo y no reelecci�n.
           El plan de San Luis se difundi� r�pidamente y por todo el amito nacional, aparecieron grupos armados que apoyaron el movimiento de Madero. Caudillos como Adri�n Gonz�lez, Pascual Orozco, entre otros. Inici�ndose as� la primera etapa de la Revoluci�n Mexicana y, tan solo 6 meses de lucha, lograron que se firmaran los convenios de Cuidad Ju�rez (21 de mayo 1911) en los que se estipulaba:
           Luego de la renuncia de D�az (25 de mayo de 1911), de la Barra inicio su interinato en el Cual surgieron conflictos pol�ticos que obedec�an a dos factores: Por un lado la imposibilidad de conciliaci�n entre revolucionario y porfiristas en un mismo Gobierno, y por el otro, la profunda divisi�n que la actitud inconsistente de Madero causara en el grupo revolucionario al no cumplir promesas agrarias. En medio de estos conflictos se celebraron elecciones en alas que la formula Francisco I. Madero y Jos� Ma. Pino Su�rez como candidatos a la presidencia de la republica, y el partido constitucional progresista, resulto triunfadora por una inmensa mayor�a.
           El pueblo mexicano, ese pueblo que tan generosa, mente me ha colmado de honores, que me proclama su Caudillo de intervenci�n, que me secundo patri�ticamente todas las obras emprendidas para impulsar la industria de la republica, ese pueblo, se�ores diputados, se ha insurreccionado en bandas milenarias armadas, manifestando que mi presencia en el ejercito del suprema poder ejecutivo, es causa de su insurrecci�n.
           No conozco hecho alguno imputable a mi que me motivara ese fen�meno social; pero permitiendo, sin conceder, que pueda ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mi persona la menos aprop�sito para raciocinar y decir sobre mi propia culpabilidad.
           En tal concepto, respetando, como siempre he respetado la voluntad del pueblo, y de conformidad con el Art. 82 de la Constituci�n Federal vengo ante la suprema representaci�n de la naci�n a dimitir sin reserva el encargo de presidente constitucional de la Republica, con que me honr� el pueblo nacional; y lo hago con tanta mas raz�n cuando que para retenerlo seria necesario seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el cr�dito de la naci�n, derrochando sus riquezas, segando sus fuentes y exponiendo su pol�tica a conflictos internacionales.
           Espero, se�ores diputado, que calmadas las pasiones que acompa�aban a toda revoluci�n, un estudio mas concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimulaci�n que en toda mi vida he consagrado y consagrare a mis patriotas. Con todo respeto.
M�xico, Mayo 25 de 1911.
Porfirio D�az
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