DEPÓSITO LEGAL Y BIBLIOGRAFÍAS NACIONALES
Uno de los temas controversiales en México, dentro de la bibliografía, es la bibliografía nacional; la cual, no cuenta con la importancia que debería tener de parte del gobierno o de los sectores educativos o culturales.
La importancia primordial de estas herramientas es que engloban “el esfuerzo de toda sociedad por mantener unas señas de identidad verificables y transmisibles en el tiempo, por preservar una memoria” (CORDÓN, 1997)
El desarrollo de este tipo de bibliografía se ha incrementando por el uso explosivo de las tecnologías, la cual favorece al aumento de producciones literarias, creando tirajes masivos de diversas obras.
Ante este panorama,
el gobierno simplemente se dedica a buscar alternativas de cómo
controlar la información que se genera día a día;
sin embargo, en cuanto a su uso y acceso a toda la población es
un tema abandonado desde hace tiempo.
El gobierno contempla
la información en términos económicos o ideológicos,
creando fenómenos como la censura, los cuales entorpecen el libre
acceso a la información.
Si bien estas herramientas, sirven como recopilador de toda la información generada de un país, también es cierto, que su función no se detiene ahí, sino que va mas allá ya que contiene todo el espíritu ideológico de una nación, en lo cual recae la valiosa importancia que se le debe dar a la bibliografía nacional.
Otro aspecto importante, es el depósito legal, el cual, permite conservar un cierto control con respecto a todo lo publicado en cierta nación, éste se supone debe cumplir con ciertos lineamientos establecidos en leyes constitucionales; sin embargo, en la situación de países como México, la situación es turbia ya que el depósito legal no se cumple y esto limita y no permite enriquecer este tipo de herramientas bibliográficas.
Las bibliografías nacionales son un punto clave para alcanzar proyectos mas ambiciosos como el llegar algún día a crear una bibliografía universal, que permite tener un libre acceso a la información desde cualquier parte del mundo.
La bibliografía no ha existido desde siempre, tiene un origen y un desarrollo muy ligado a circunstancias sociales y a las necesidades de información de cada momento histórico.
“Los orígenes
de la bibliografía se remontan al siglo XV, no se puede hablar de
que hay Bibliografía, ni bibliografías hasta que no hay libros
impresos o, mejor, hasta que no hay muchos libros, que es cuando se hacen
imprescindibles las bibliografías.” (MALCLÉS, 1967)
Losa primeros bibliógrafos
del siglo XVI son “bibliógrafos sin saberlo” (MALCLÉS,1967),
las personas que redactan estas herramientas son historiadores de la cultura.
Durante este siglo
de la Reforma y el Humanismo, se escriben bibliografías de carácter
especializado y de primera mano. En estas obras se les da más importancia
al autor que a las obras que escribe y describe.
La primer obra,
de la cual se tiene conocimiento es De liber scriptoribus ecclesiasticis,
escrito por Johann Tritheim, que se convirtió en el decano de la
bibliografía.
En el siglo XVII
empieza a vulgarizarse el libro, por el incremento de ejemplares en circulación,
y nace el espíritu científico moderno, con figuras como Kepler,
Galileo, Harvey y Newton.
Las obras que se
escriben en estos años, no se diferencian de sus predecesores.
Durante el siglo
XVIII continúa la producción de bibliografías, en
donde los libros son el material principal para la elaboración de
las mismas, independientemente de quienes sean sus autores; y esto, denota
una autonomía de la bibliografía.
Durante las primeras
décadas del siglo XX sigue prevaleciendo una confusión en
el terreno teórico de la bibliografía; sin embargo, esto
no impide que se sigan elaborando obras bibliográficas.
En este siglo hay
una tendencia nacionalista muy predominante; por lo que se incrementa la
creación de cada país de sus respectivas bibliografías
nacionales corrientes (lo que se va escribiendo), al igual de un incremento
en el cultivo de bibliografías nacionales retrospectivas (lo que
se ha escrito), pues casi todas las naciones intentan estudiar profundamente
sus bibliografías retrospectivas, partiendo, de ser posible, del
primer libro impreso.
En este siglo, también
se consolida el predominio de la bibliografía corriente, sobre
la retrospectiva; a los usuarios empieza a interesarles más lo que
se va escribiendo que lo que se ha escrito.
Las nuevas situaciones políticas y las necesidades nuevas de información han determinado también el éxito y la normalización internacional de las bibliografías nacionales en curso, creadas durante el siglo anterior por los libreros.
Con respecto a los
orígenes del deposito legal, se remontan al siglo XVI, cuando Francisco
I, en la ordenanza de Montpelier de 28 de diciembre de 1537, establece
la obligatoriedad de depositar un ejemplar de toda obra publicada en Francia
en la Biblioteca Real.
Con esta orden se
pretendía reunir todas las obras válidas para preservar la
memoria de los hombres, obligando para ello a los editores, impresores
y libreros que realizaran el depósito.
Al mismo tiempo
estipula la censura como otro de sus objetivos autorizando el control de
las obras extranjeras publicadas en Francia.
Este tipo de bibliografía puede ser definido “como el conjunto de los registros bibliográficos de un país” (Congreso, 1997), esto es, la bibliografía nacional reúne las publicaciones de cualquier materia escritas en una lengua o aparecidas en el territorio de una nación.
Dentro de este tipo
de bibliografías se distinguen dos tipos: las bibliografías
nacionales en curso y las bibliografías nacionales retrospectivas.
Una bibliografía
nacional retrospectiva recoge, mirando hacia atrás, la literatura
aparecida en un determinado período de tiempo, adoptando la forma
de publicaciones carradas cuya continuación o actualización
requiere nuevas ediciones o continuaciones.
Una bibliografía
nacional retrospectiva siempre mira hacia atrás, tiene un límite
inicial, constituido por la reseña del primer libro impreso en el
país, y un límite final que es cuando aparece la bibliografía
nacional en curso.
Un problema recurrente
en las bibliografías nacionales es la dispersión y duplicidad
de las fuentes que sirven de base a las mismas.
Normalización.
Para la elaboración
de las bibliografías nacionales se siguen las mismas normas que
para los demás tipos de bibliografías, aunque adaptadas a
las características específicas de estas obras. Para la descripción
bibliográfica se recomienda utilizar las normas de descripción
normalizadas a nivel internacional: ISBD (A): descripción bibliográfica
internacional normalizada para publicaciones antiguas.
Este tipo de bibliografías
son un inventario de la producción impresa del país y para
su adecuado uso, estas obras siguen un ordenamiento alfabético de
autores y títulos, complementándose por índices de
materia.
También,
puede estar ordenado siguiendo una clasificación sistemática,
con un tratamiento diferente en lo que respecta a los encabezamientos temáticos
de las obras.
Este tipo de bibliografías son instrumentos imprescindibles para la conservación y difusión del patrimonio cultural y bibliográfico.
El Instituto de Investigaciones
Bibliotecológicas, se encarga de los asuntos relacionados con la
Biblioteca Nacional de México, este fue creado el 16 de diciembre
de 1967 y a partir de esta fecha tiene a su cargo la biblioteca y la hemeroteca
Nacional, que el estado dejo bajo custodia a la UNAM, formalmente desde
1929.
Las funciones primordiales
del Instituto son realizar e impulsar la investigación bibliográfica,
bibliotecológica y hemerográfica de las diferentes ramas
del conocimiento; administrar y coordinar el funcionamiento de la Biblioteca
Nacional y la Hemeroteca Nacional; preparar, editar y difundir inventarios,
guías, índices, catálogos, tanto retrospectivos como
contemporáneos, y otros instrumentos que faciliten la investigación.
Se lleva a cabo
el análisis crítico y edición de impresos y manuscritos
existentes en la Biblioteca y Hemeroteca Nacionales de México, de
particular interés para el conocimiento de la cultura mexicana por
su trascendencia y significado.
Se continúan
proyectos de investigación institucionales, asociados a las líneas
que se listan. Sus avances más importantes son:
· Proyecto
de Bibliografía Mexicana del Siglo XIX. Se puso en marcha un sistema
que contiene más de 5 mil registros de impresos decimonónicos
localizados y cotejados en el acervo general de la Biblioteca Nacional.
Por cuanto hace a la hemerografía, se ha avanzado en la edición
del Catálogo de publicaciones periódicas mexicanas del siglo
XIX, 1822-1855, que contiene el registro y estudio de 273 títulos.
Se ha dado comienzo, además, a la segunda etapa de esta investigación,
que va de 1855 a 1876. Se sigue elaborando la Bibliografía de la
bibliografía mexicana del siglo XIX, que a la fecha reúne
ya 1,650 referencias.
· Proyecto
Unitario de Reorganización del Fondo Reservado de la Biblioteca
Nacional. El proyecto consiste en dotar de instrumentos bibliohemerográficos
a aquellas colecciones del Fondo Reservado de la Biblioteca y la Hemeroteca
Nacionales que aún no los tienen. El proyecto terminó la
catalogación del Fondo Universidad, que incluye fuentes de naturaleza
muy variada de los siglos XVII al XX. Ha terminado asimismo sus trabajos
sobre el Archivo Administrativo de la Biblioteca Nacional, 1867-1920, y
lo correspondiente al siglo XIX de la Colección Lafragua. De igual
manera, ha identificado en su totalidad el contenido del Cronológico
Mexicano, que comprende libros editados en México y por mexicanos
desde el siglo XVI, y lo ha dividido por temas. Del Fondo Franciscano,
el catálogo del contenido de 20 cajas está ya en imprenta.
En total el proyecto ha venido trabajando en nueve fondos, archivos y colecciones,
con material que va del siglo XVI al siglo XX.
Ingresaron a la
Biblioteca Nacional en 1996, por concepto de depósito legal, 7,167
títulos; por compra 7,060; por canje y donación 853. El total
fue de 15,070 títulos. De éstos, se incorporaron al servicio
22,614 volúmenes correspondientes a 11,260 títulos. Se porporcionaron
servicios de información a 115,729 usuarios y se atendieron 77 visitas
guiadas para un total de 1,591 personas.
En la Hemeroteca
Nacional ingresaron por depósito legal 137,657 ejemplares; por compra
se adquirieron 2,363 y por donación 17,169. Se atendieron 89,326
usuarios y se proporcionaron 35 visitas guiadas para 700 personas.
Se firmó
un convenio de colaboración entre la Biblioteca Nacional de Madrid
y la Biblioteca Nacional de México para estrechar lazos de colaboración
en los campos de la biblioteconomía y de la documentación
entre ambos países. (PAGINA DE INTERNET).
DEPOSITO
LEGAL.
El Depósito
Legal es la obligación, impuesta por ley u otro tipo de norma administrativa,
de depositar en una o varias agencias especificadas, ejemplares de las
publicaciones de todo tipo, reproducidas en cualquier soporte, por cualquier
procedimiento para distribución pública, alquiler o venta.
Son los impresores
y no los editores los que encargan de proporcionar este depósito
a las bibliotecas en cualquier tipo de formato.
La finalidad primordial
de la realización del depósito legal es la conservación
patrimonial cultural del país en cada momento histórico.
Los principales
objetivos del Depósito Legal son:
- La recopilación
y preservación de una colección nacional de materiales bibliográficos
de todo tipo;
- La redacción
y publicación de la bibliografía nacional;
- El control estadístico
de la producción editorial;
- La constitución
de colecciones bibliográficas regionales o locales. (PAGINA
INTERNET)
Los materiales que
deben proporcionarse son: libros, en cualquiera que sea su contenido,
impresión y estén o no destinados a la venta; folletos;
hojas impresas que se difundan y que no constituyan propaganda comercial;
publicaciones periódicas (revistas y diarios); partituras
musicales; grabados (láminas, estampas, cromos...); mapas
y planos; carteles anunciadores, siempre que lleven grabados;
postales ilustradas; naipes; diapositivas; impresiones
o grabaciones sonoras recogidas en cualquier soporte; producciones cinematográficas;
nuevos soportes (cintas magnéticas, disquetes, CD-Rom; CD-I; cintas
DAT y cofres-publicaciones constituidas por distintos tipos de materiales
bibliográficos, como libros, DVD o vídeos).
Normativa vigente
En la actualidad,
el Depósito Legal se rige a nivel del Estado por las Órdenes
del Ministerio de Educación y Ciencia de 30 de octubre de 1971 y
de 20 de febrero de 1973.(PAGINA DE INTERNET)
A raíz de
la constitución del Estado de las Autonomías y de la transferencia
de competencias a las mismas, algunas Comunidades Autónomas han
desarrollado, sobre la base de las Órdenes citadas, Órdenes
y Decretos sobre el Depósito Legal de aplicación a su ámbito
territorial.
DEPÓSITO
LEGAL Y BIBLIOGRAFÍA NACIONAL.
Estos dos aspectos
están íntimamente ligados ya que uno no existe sin el otro;
pues, la existencia del depósito legal asegura el establecimiento
de una colección nacional, la cual está representada por
la Bibliografía Nacional.
Uno de los objetivos
del depósito legal es la realización de una bibliografía
que reúna todo el material publicado en una nación. Esta
finalidad le brinda un carácter social más justificado al
depósito legal, porque una bibliografía tiene como principio
básico la difusión de la información.
Es necesario analizar
si la legislación del depósito legal constituye una base
correcta y suficiente para satisfacer los objetivos primordiales de la
creación de un tipo de bibliografía nacional. Y es que este
tema en nuestro país deja muchas lagunas; ya que en primera este
no se cumple y por lo tanto recae en bibliografías nacionales incompletas
y esto conlleva en la inutilidad de las obras.
La legislación
del depósito legal adolece de actualidad , por lo que muchas de
estas leyes están fuera de la realidad, al no presentar situaciones
actuales en las que se desarrolla el país; además, la ley
reglamenta el depósito de materiales bibliográficos, y es
por esto que todos los demás materiales audiovisuales, pasan inadvertidos
para el cumplimiento de la ley.
Este aspecto es
importante ya que las bibliografías recopiladas se están
estructurando básicamente de monografías y publicaciones
periódicas, y esto no coordina con la función fundamental
de la bibliografía nacional, la de construir un reflejo de la memoria
cultural de una sociedad.
CONCLUSIONES.
Tomando en cuenta
las principales funciones de la bibliografía nacional y el depósito
legal, se puede concluir que uno no existe sin el otro; y el cumplimiento
y elaboración precisa de esta herramienta, determinará la
difusión de la colección nacional.
Es importante que
el gobierno le de su justo valor, a la Biblioteca Nacional ya que como
ya se había mencionado, está representa la memoria cultural
de la nación y considero que sin ella estamos desnudos. A pesar,
de todos los desajustes que existen actualmente en torno al tema, la bibliografía
a tratado de mantener sus funciones primordiales y se ha sostenido con
otras alternativas erróneas como es la compra o donación
(que no debiera de ser), sin embargo, esta es la única forma en
la que se ha podido mantener vigente su utilidad.
Otro aspecto importante,
es la localización de nuestra biblioteca nacional, ésta no
debería estar dentro de una institución educativa como es
la UNAM; sino, que debería centrarse en un punto focal del país
para que todo ciudadano tenga acceso a ella; ya que, considero que por
estar dentro de una universidad los ciudadanos que no asisten a ella se
sienten excluidos de su uso y no está de más decir que ni
siquiera saben que existe.
Hay mucho trabajo
que hacer para lograr elevar el nivel cultural y educativo del país;
sin embargo, no hay que quedarse sentados a esperar que otros comiencen
el cambio; sino, que hay que comenzar con pequeños granos de arena
que posteriormente formen la pirámide.
- CONGRESO, 1997.
La bibliografía nacional: función actual y evolución
futura. Congreso internacional sobre bibliografías nacionales. -
- París : UNESCO, 1997
- CORDÓN,
García José Antonio, 1997. El registro de la memoria: las
bibliografías nacionales y el depósito legal. - - Gijón
: TREA.
- Biblioteca nacional.
Ministerio de educación, cultura y deporte. Depósito legal.
Disponible en: http://www.bne.es/esp/dl.htm
(fecha de consulta: 25 de junio de 2003)
- Centro Español
de derechos repográficos. Boletín informativo Nº 31
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(fecha de consulta: 15 de junio de 2003)
- Instituto de invstigaciones
bibliográficas. Disponible en:
http://dgedi.estadistica.unam.mx/memo96/iib.htm
(fecha de cunsulta: 30 de junio de 2003)