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Cualidades del párrafo
8.- Lee con atención.
A.- En una de las esquinas
del mercado de Mixcoac se abre La Playa. Hace algunos
años sólo contaba con cuatro asientos giratorios del lado de Revolución y otros
cuatro del lado de Molinos y había que hacer cola para echarse, en días de
cruda, una cerveza bien fría y un vuelve a la vida –abulón,
pulpo, jaiba, caracol, ostión y camarón que mezclan sus esencias y sus jugos,
felizmente condimentados, para cumplir la promesa de su nombre.
B.- Un mango es eso: un
mango. Pero un mango pelado, ensartado en un palo de paleta, hendido
artificialmente en pétalos espirales, espolvoreado y bañado de posesivos y
diminutos – su chilito piquín, su salecita,
su limoncito – es una protuberante flor
amarilla en Barranca del Muerto, y es, también, la cultura.
En lecciones anteriores
vimos ya las características esenciales del párrafo: las ideas giran alrededor
de una idea central; deben seguir un orden, y el vocabulario debe ser preciso,
correcto y claro.
Acabas de leer ahora dos
párrafos muy diferentes de los que hemos venido trabajando hasta ahora. Hemos
presentado antes párrafos de contenido científico. En esta lección tienes como
ejemplo dos fragmentos literarios, de un excelente escritor contemporáneo:
Gonzalo Celorio.
Observa:
A pesar de que se trata de
textos de naturaleza muy diferente, encontramos en ellos las mismas
características.
Escribe las ideas Centrales
Vamos ahora a hablar sobre
el vocabulario. Hemos dicho que éste debe ser preciso, correcto y claro, tal
como lo vimos en los textos científicos.
En los textos de Celorio vemos el empleo de palabras y expresiones que
constituyen un recurso literario, una forma libre de expresión, pero que no por
ello dejan de ser claras y precisas.
En el texto A dice “que
mezclan sus esencias y sus jugos”, “felizmente condimentadas”, “para cumplir
con la promesa de su nombre”. ¿Te
imaginas estas expresiones en un texto científico en un libro de cocina?
En el párrafo B se habla de
un mango “espolvoreado y bañado de posesivos y diminutivos”; de un mango que
“es una protuberante flor amarilla”.
El verbo “espolvorear” ¿se
puede emplear con algo que no sea un material como harina, tierra, sal, talco,
etc.?
El mango es ¿una flor o una
fruta?
Atención:
El lenguaje en los ejemplos
anteriores se emplea en sentido figurado. El escritor intenta despertar
imágenes, sugerir ideas. Se vale de recursos, que en otra clase de textos
serían absurdos, para lograr esas imágenes a nivel de contenido. A nivel formal
(gramática, puntuación, etc.) se busca un ritmo, una musicalidad. La
literatura, entre otras cosas, se propone lograr la percepción particular de un
objeto, valiéndose para ello de recursos diversos.
Un párrafo debe ser claro, exacto y sencillo.
Por claridad entendemos la expresión de una sola idea central; el uso
correcto de las palabras y los signos de puntuación; el orden en la expresión
de las ideas, así como el empleo adecuado de enlaces, sin caer en el abuso de
oraciones subordinadas que pueden oscurecer un texto.
La exactitud se refiere a la expresión de una idea clara, precisa, que
no pueda interpretarse de ninguna otra forma. En ocasiones, la falta de
exactitud en lo que se dice cambia u oscurece el contenido.
La sencillez tiene que ver tanto con las ideas como con el vocabulario
empleado. Se debe expresar únicamente la idea objeto del escrito, sin añadirle
conceptos innecesarios, y emplear para ello palabras claras y no rebuscadas.
La Claridad
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