| ¿Qué
nos puede producir estrés?
Muchos
son los factores que pueden causar estrés y
con frecuencia se relacionan con cambios existenciales.
Estos cambios pueden ser situaciones placenteras,
como unas vacaciones o una promoción en el trabajo,
o desagradables como la muerte de un ser amado
o la pérdida de un ser amado o la pérdida del
trabajo. Cuando respondemos al estrés con ansiedad,
tensión o preocupación, esa respuesta no es
solamente "mental". Si nos sentimos amenazados
de alguna manera, se liberan sustancias químicas
"mensajeras" que producen cambios físicos, como
el pulso acelerado, la respiración rápida y
la resequedad de boca. Estos cambios preparan
al organismo para la llamada "reacción de lucha
o huída". Si se experimentan reacciones al estrés
durante largos periodos (mayores a 6 semanas),
esto puede contribuir a que se padezcan enfermedades
físicas o emocionales.
¿Cuáles
son algunos síntomas y signos del estrés?
Entre
los signos y síntomas físicos asociados al estrés
tenemos los siguientes: dolor de cabeza, rechinar
de los dientes, resequedad y tensión de la garganta,
apretar las mandíbulas, dolor del pecho, falta
de aire, palpitaciones, presión sanguínea elevada,
dolores musculares, indigestión, estreñimiento
y/o diarrea, sudoración incrementada, manos
frías y sudorosas, fatiga, insomnio, sensación
frecuente de enfermedades. Es conveniente aquí
advertir que ante la presencia de estos signos
y síntomas es preciso descartar algunas enfermedades
orgánicas y no decir que todo es por el estrés,
y que siempre debe ser evaluados por el profesional
médico competente, que incluye al medico clínico
y al psiquiatra. Entre los signos y síndromes
psicológicos y psiquiátricos asociados al estrés
tenemos: la ansiedad, irritabilidad, sensación
de riesgo o problemas inminentes, depresión,
pereza mental, pensamientos volátiles, sensación
de impotencia para solucionar problemas de la
vida diaria , sensación de desesperanza, sensación
de menor valía, sensación de carencia de dirección
en su vida, sensación de inseguridad, tristeza,
actitud defensiva, ira, hipersensibilidad, apatía.
El estrés también puede inducir cambios en el
comportamiento de la persona tales como: sobrealimentación
o inapetencia, impaciencia, tendencia a discutir,
tendencia a la postergación, mayor consumo de
alcohol o drogas, aumento del tabaquismo, retraimiento
o aislamiento, emitir u omitir responsabilidades,
rendimiento deficiente en el trabajo, agotamiento,
higiene personal deficiente, cambios de prácticas
religiosas, cambios en las relaciones familiares
o íntimas. |
¿Qué
se recomienda para el autocuidado del estrés?
Aprenda
a relajarse. Para
esto se usan técnicas como la imaginación guiada,
la meditación, relajación muscular progresiva
y respiración relajada. El objetivo de estas
técnicas es disminuir la frecuencia cardiaca,
la presión sanguínea y la tensión muscular.
Comente
sus preocupaciones con un amigo de confianza.
Hablar ayuda a mejorar la tensión y poner la
situación en una perspectiva adecuada, además
puede conducir a establecer un plan de acción
saludable.
Planee
el trabajo paso a paso.
Es conveniente determinar la realización de
tareas pequeñas.
Enfrente
sus sentimientos de ira. La ira requiere
ser expresada, pero con mucho cuidado. Se le
sugiere que cuente hasta 10, mantenga la compostura
y responderá a la ira de manera más eficaz.
Cambie
la perspectiva. Un cambio de actitud
puede ayudar a encontrar una nueva perspectiva
a los problemas.
Sea
realista. Es recomendable
establecer objetivos apegados a la realidad,
definir jerarquías y concentrarse en lo importante.
Establecer objetivos demasiado elevados es una
invitación al fracaso. Debe decidir las prioridades
y concentrarse en lo más importante.
Evite
automedicarse. En ocasiones se busca
una sensación de alivio en los medicamentos
o el alcohol. Recurrir a estos solo oculta el
problema.
Duerma
lo suficiente, haga ejercicio y coma alimentos
nutritivos a horas adecuadas. Un
cuerpo sano propicia la salud mental adecuada.
El sueño ayuda a enfrentar los problemas en
un estado de reposo. El ejercicio ayuda a disipar
la energía excesiva que puede producir el estrés.
Busque
ayuda profesional. Conviene ponerse
en contacto con el médico o profesional de la
salud mental si el estrés es creciente o las
respuestas a este estrés son inadecuadas.
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