13. Intro. liter. joánica. Formación y origen del Apocalipsis de San Juan.
13. Introducción a la literatura joánica  

FORMACIÓN Y ORIGEN DEL APOCALIPSIS DE SAN JUAN.

Se ha discutido sobre la composición de este libro, sobre su unidad, su pluralidad de fuentes, su elaboración y composición. Es verdad que en ella encontramos tradiciones cortas, básicas, pero la construcción del libro podría perfectamente ser obra de un autor, antes que de una comunidad.

Estas tradiciones hablan del número de los que se salvan: 144.000 que es resultado de multiplicar 12 por 12, número del pueblo restaurado. El sello de protección bautismal, como algo mágico y protector. Otras tradiciones como el niño, la madre y el dragón, puede tener alguna referencia al culto Egipcio de Osiris, asesinado, pero recuperado por su hijo, que ha huido en manos de su madre Isis de las garras del mal. Es evidente que los cristianos de Egipto identificaron su fe en estos cultos coptos, eran mitos ya presentes en las categorías religiosas de algunas personas, se había difundido por todo el oriente estos mitos. Es semejante a Santa María que huye con Jesús a Egipto, ante la persecución de Herodes, símbolo del mal. Ahora el símbolo se transforma, los perseguidos son los cristianos, que les aguarda la resurrección final.

La tradición de las fieras se refiere al poder político y al poder imperial, el número de la Bestia, no es otro que las siglas de Nerón Cesar: 666. El Nerón redivivo que se habla más tarde podría ser Domiciano. Se usa un lenguaje analógico, prostituta equivale a idolatría; Jerusalén es la salvación, la ciudad celeste, un lugar más allá de nosotros, la nueva humanidad.

Si nos adentramos en el texto, observamos como es un libro que se ha escrito para ser leído, más que proclamado, redactado por un profeta, un siervo, que era el título empleado. Este libro no se presenta como un libro oculto, cosa que sí sucedía con otros apocalípticos. Es una obra pública que se autopresenta como una carta a unas comunidades cristianas. El final del libro remite a que sean enviadas, a no ser guardadas a que se difunda su contenido, dado que el tiempo final está cerca. Es decir, el libro del Apocalipsis de San Juan es típico de esa literatura, pero no es un libro esotérico, oculto, sino que está hecho para que sea leído, públicamente. Los cristianos tenían ya una conciencia diferente a la de los judíos, se consideraban algo distintos.

Tras el prólogo nos encontramos con dos grandes bloques distintos, uno las cartas y otra la liturgia celestial. Sobre esto se sigue discutiendo su redacción y composición. En la primera parte encontramos un mensaje a las comunidades de Asia Menor, es una llamada de un legalista cristiano a unas comunidades tibias y dominadas por grupos heréticos. Es posible que estemos ante un paulinismo ya evolucionado, tardío y con tendencia al gnosticismo.

La segunda parte del texto, desde el capítulo 4 hasta el final, nos narra lo que va a suceder. Es la visión celeste, la corte divina, en una liturgia celestial que se contrapone con la situación terrenal. El centro de esa liturgia es Cristo, exaltado. Se inicia la apertura de los sellos, las siete trompetas, y la tensión, el enfrentamiento entre la mujer y niño contra el dragón, las fieras que se adueñan del mundo. Por supuesto el final es brillante, la derrota de las potencias enemigas que parecían invencibles, Babilonia, la prostituta, la fiera y el falso profeta, el juicio y la recreación de la nueva Jerusalén.

El Apocalipsis es un libro de consuelo ante una situación difícil, es la respuesta a una situación de problemática interna, de ahí el escrito a las siete iglesias. Es por eso, una obra compleja. Pensamos, que por la referencia a Nerón y al redivivo que está escrito en la época de Domiciano, que instauró el culto al Emperador. Hay en esa época una persecución a los cristianos de Asia Menor, y el autor, que dice estar en Patmos exiliado, escribe para alentar a las comunidades que lo estaban pasando mal, advirtiéndolas de sus errores. Seguramente tenemos que hablar de un profetismo ambulante en decadencia dentro del cristianismo. La comunidad cristiana se asienta y va desapareciendo ese ministerio dentro de la comunidad. El libro no es pseudoepigráfico, un anciano presbítero Juan relata esos acontecimientos, que después se identificará con Juan el Zebedeo.

En ese intento centrará todo en Dios y en Cristo, que se convierte en la figura salvadora del libro. Así la escatología ya está desarrollada en la exaltación. Por eso el libro, más que describir acontecimientos futuros, expone el plan del Dios, en una estructura repetitiva, porque todo ha sucedido ya. La eclesiología del Apocalipsis está ya avanzada, las comunidades funcionan y están perseguidas, por eso el autor no quiere discutir sobre al organización de las iglesias, deja de lado ese tema y se centra en lo martirial y testimonial de la comunidad cristiana, la Iglesia está indefensa, los perseguidos, no se defienden, y sólo al final triunfan.

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