12. Intro. liter. paulina y cartas apostólicas. Carta de Santiago.
12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas  

CARTA DE SANTIAGO.

Este escrito refleja la primera de las dificultades que apuntábamos en la introducción. La comunidad cristiana se relaja y hace más mundana su conducta. Esta obra, que se presenta con forma de carta, tiene una forma típicamente griega, incluso más que otros escritos. Lo cual es curioso, en nuestros datos, Santiago era un apóstol considerado como judaizante, vinculado a Jerusalén, es extraño que escriba con una forma tan griega y tan elegante.

Esto corrobora nuestras sospechas para situarlo en un tiempo diferente y en una zona distinta: Siria o Cilicia. Además falta la conclusión epistolar, no hay ninguna despedida última. Tampoco hay en su contenido indicios de una organización episcopal.

La carta de Santiago no tiene una conexión interna temática, hay multitud de aspectos, de asuntos o motivos. Es una especie de agrupación de dichos sapienciales usados con un estilo literario bastante depurado. El lenguaje es rico, con una retórica magnífica, propia de un maestro, un estudioso. Hay además hebreísmos, señal que conoce la Biblia Hebrea, que es la que lee, más que la Biblia de los LXX, en griego. Hay mucho material helenista, incluso nos podría parecer poco cristiano, puesto que la palabra Jesucristo no aparece más que un par de veces.

Este escritor es un hombre culto, de origen judío y conocedor de la retórica helenista. Hay contacto con Mateo y sus tradiciones, como el sermón de la montaña. Tampoco faltan expresiones ya acuñadas por el cristianismo.

Siempre ha llamado al atención el texto de 2, 14-26, considerado como de un cierto antipaulinismo, antignóstico. Hoy no nos parece tanto así, simplemente realza la fe práctica. La intención del escrito sería la señalada por Dibelius, como de catecismo práctico, como "didajé" ética. Es una serie de dichos sueltos con carácter sapiencial, basado en parte en la literatura judía del mismo género y con sentido práctico. Está muy ligado al judaísmo, y es normal. La moral cristiana no es tan diferente de la judía, no hay una ética nueva sino que subraya lo esencial de la misma.

El libro comienza con cinco dichos sueltos sobre las pruebas, estarían en los versos 2 al 15. A partir del verso 1, 16 - 27 nos encontramos con cinco sentencias sobre la palabra y su escucha. En el capítulo segundo hay tres disertaciones sobre la acepción de personas, Sant 2,1-13, la fe y las obras, Sant 2,14-26; y sobre la lengua y el mucho hablar, Sant 3,1-12. Continúa el texto con dos colecciones de dichos. La primera colección menciona tres disputas intracomunitarias, estarían en 3, 13-18, en 4, 1-10 y 4, 11-12. La segunda colección de dichos versa sobre el dinero y la riqueza, abarca de 4, 13-5, 6. El final del escrito recorre exhortaciones sueltas sobre cuestiones variadas.

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