| 8. Introducción a los libros proféticos |
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PROFETAS DE LA ÉPOCA PERSA: AGEO Y III ISAÍAS. No sabemos cuantas personas regresarían, lo que es cierto es que muchos no lo hicieron. Tengamos en cuenta que Palestina es una región más pobre e infértil que lo que era Mesopotamia. También es casi seguro que hubo un choque violento entre los que regresaron y los que nunca fueron deportados. Esto es lógico: la tierra ya era poseída por otros, la influencia y los bienes estaban en manos de otros dirigentes. La mentalidad de los que regresan es de implantar una serie de ideas que han tratado de vivir y fomentar entre ellos: el sábado, la circuncisión, los alimentos. Además, es casi seguro que la situación económica no era boyante, por lo que la restauración del Templo tuvo que traer enfrentamientos entre unos y otros. Añadimos a este problema, que los que se quedaron se mezclaron con gentes de otras razas y naciones, por lo que a ojos de los deportados no eran "tan puros" como ellos. El conflicto religioso y racial también estaba presente. Recordemos además que los deportados pertenecían a grupos sociales más influyentes. Esta influencia había sido mermada por varias décadas de ausencia, el estatus alcanzado por los que no fueron deportados era distinto, tenían tierras, lógicamente nunca pensaron que iban a regresar sus antiguos propietarios. El conflicto fue también social y jurídico. En medio de este ambiente tenemos una serie de profetas preocupados más por el templo y por restablecer el culto. Lejos está el profetismo clásico que hablaba de abusos sociales, ahora interesa volver a las antiguas tradiciones. De ahí que no sepamos mucho de estos conflictos que posiblemente se dieron en el ámbito social y que desconocemos en gran parte. El libro del profeta que llamamos el Tritoisaías. De nuevo nos sucede como antes, desconocemos quién escribió estos capítulos que van del capítulo 55 al 66. Se piensa que es un profeta del siglo V a. C., un posible discípulo del Deuteroisaías, otros exegetas creen que estamos ante alguien muy distinto al II Isaías. Incluso se habla de una pluralidad de escritores proféticos. La verdad es que son hipótesis que no podemos confirmar por ninguna parte. Lo que sí se está de acuerdo es que es un profeta de finales del siglo VI y principios del V. Tras el exilio. El libro pretende la conversión del auditorio ante la situación social y religiosa del país, se encuentran con un Templo en ruinas, una ciudad destrozada, se quejan de los enemigos y de sí mismos. La situación es caótica y la desesperanza cunde por doquier. El tercer Isaías pretende que el pueblo reconozca sus pecados e injusticias como requisito para que llegue la salvación. Dentro de estos capítulos destaca, aún dentro de un bloque más o menos compacto, los himnos dedicados a la gloria de Jerusalén. Sólo esta ciudad resplandece y brilla con luz propia en medio de la oscuridad generalizada. Esto lo tenemos en los capítulos 60 al 62. El libro del profeta Ageo. Conocemos muy bien la época en la que predicó. En el mismo libro se indica, mes sexto año segundo de Darío, es decir desde el 27 de agosto del 520 a. C. al 19 de diciembre de ese mismo año. El contexto del profeta está en la desesperanza: las primeras caravanas de deportados perdieron la ilusión pronto, se dedicaron más a sus viviendas y campos que al Templo. Hemos indicado que estamos en la época de Darío I, es una época en la que el Imperio Persa se tiene que ocupar de los levantamientos independentistas, hay una especie de reconquista de territorios ya conquistados pero no abandonados a causa de los problemas de sucesión al trono. La independencia de Palestina no llegará todavía. En este ambiente, el profeta Ageo habla de la cercanía del "día del Señor". El libro de Ageo se centra en dos temas: el culto al Templo y la escatología final. En el Templo estamos ante un profeta que exhorta a la reconstrucción del edificio y su culto, dato imprescindible para que los campos y el país vuelva a la prosperidad. Ageo es también un profeta que anuncia el final de los tiempos, se restaurará el reino de David y los pueblos paganos serán aniquilados. El Templo será el centro de esa salvación, dejando, y esta es la razón por la que no es un profeta que nos emocione, los problemas sociales de lado. Para Ageo importa el templo y su restauración, ese es el deseo de Yahvé. El libro de Ageo es breve, con sólo dos capítulos, consta de apenas cuatro oráculos. El primero hace una lectura creyente de los acontecimientos. En medio de la escasez, la solución está en reconstruir el Templo, es el momento de hacerlo, Ag 1. El segundo oráculo invita a trabajar y ensalzar el Templo para que brille en su gloria, Ag 2, 1-9. El tercer oráculo es la previsión de prosperidad agrícola que se inicia con un interrogante presentado a los sacerdotes y que alude a la santidad y la impureza. Continúa con la invitación escatológica que se extiende singularmente con el último oráculo, estamos en Ag 2,10-19 y finalmente en 20-23. |
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