| 8. Introducción a los libros proféticos |
| PROFETAS
DEL SIGLO VII a. C.: LIBROS DE SOFONÍAS Y JEREMÍAS. El libro tiene una parte positiva y otra negativa. En la positiva anuncia la salvación a los pobres. El pobre es el que confía en Dios, es el inicio de la idea de pobreza ligada a la salvación. El pobre, el humilde, la modestia, el equilibrio social es lo pretendido por la mirada de Dios. Su vertiente negativa parte de la visión del día de Yahvé, el día de la ira de Dios. Comparte tema con el profeta Amós. La catástrofe viene por la injusticia y la idolatría. La obra la estructuramos en cuatro partes, la primera narra el "día de Yahvé", es un juicio universal que sacudirá sobre todo a Judá. Después se inician unos oráculos contra otras naciones enemigas tradicionales de Judá. Finalmente, en el capítulo tres, retorna a Judá hablando de la destrucción de Jerusalén. La última parte, Sof. 3,20 al final, se abre al discurso de la salvación que se extenderá a todas las naciones, aunque Judá será la especialmente favorecida. Aquí hay algunos añadidos posteriores al destierro. El libro del profeta Jeremías. Consideramos al profeta Jeremías como uno de los llamados profetas mayores. Su obra es especialmente amplia, pero no sólo en cantidad, sino que es significativa su calidad. Es el profeta mejor conocido de todos. Su predicación abarca los momentos más críticos del siglo VII a. C. Estamos también ante un profeta que habla de sí mismo, de sus dudas y temores, de sus angustias y problemas personales. Lo conocemos bien, nos trasmite su idea del profetismo que representa. Esta importancia fue vista también en la antigüedad. A Jeremías se le atribuyen algunas otras obras tales como las "Lamentaciones", llamadas de Jeremías, y está vinculada a su obra el libro de "Baruc", ambos los estudiaremos al final del capítulo. La vida de Jeremías la conocemos con cierta amplitud, debió nacer hacia el 650 a. C. en Anatot, una aldea cercana a Jerusalén. Se dirigió a Judá pero muestra rasgos culturales con el Norte, de hecho está influenciado por Oseas. Dividimos su vida en cuatro etapas diferentes. Parece que recibió la vocación profética hacia el año 627, gobernando Josías. En este momento la reforma religiosa está en pleno auge. No sabemos del todo la postura del profeta ante esta reforma del Deuteronomio. Es difícil saber que partes pertenecen a esta época, apenas tenemos algunos datos. Este periodo termina en el 609, iniciando una segunda etapa en la que gobernará el Rey Joaquím hasta el 598. Jeremías se enemista claramente con el monarca con profecías contra el templo y su destrucción, predica también la llegada de los Babilonios. Constantemente invita a la conversión para evitar la invasión enemiga, denuncia el olvido de Dios. La pérdida de Judá llegará con la primera deportación. La tercera etapa está marcada por el reinado de Sedecías, 597 a 586 a. C. Es un periodo entre las deportaciones donde la gente se opone y es partidaria de la rebelión, postura que Jeremías desaconseja constantemente. Esta primera deportación tuvo un fuerte impacto, claramente Dios no iba a favorecer a Judá, para Jeremías era consecuencia de su pecado. En esta etapa dirige una carta a los desterrados, Jr 29, 24-32. Intervendrá tratando de evitar la rebelión, no lo logra, y cuando llegan las tropas de Babilonia, Jerusalén será destruida. Tras este suceso Jeremías se sigue quedando en la ciudad. Iniciamos la cuarta etapa, tras la caída de Jerusalén un grupo intenta ofrecer resistencia, pero viendo la represalia que se avecina optarán por huir a Egipto, secuestran a Jeremías que se lo llevan. Ahí perdemos su rastro. El contenido y mensaje fundamental de Jeremías es la conversión, trata de evitar la ruina de su pueblo invitando a cambiar. Invocará y usará la tradición antigua, la fe de sus padres, para mover al auditorio, percibe que esa vivencia de fe se ha perdido. Usará argumentos para desprestigiar a los dioses paganos. Apelará a su sentido moral y a la vergüenza por la conducta desordenada. Jeremías es consciente de que sus llamadas a la conversión no tienen ningún tipo de resultado, por eso predicará más la destrucción que se cernía. Es un profeta que sufre por la ruina, pero que se ve impotente por evitarla. Tiene incluso la sensación de fracaso en su vocación profética, Jr 6,9 y cap. 20. Estos textos, en los que Jeremías muestra su lado más humano, se han venido a llamar "las confesiones de Jeremías", en ellas aparece el profeta angustiado, en crisis vocacional, buscando una respuesta en Yahvé, esto aparece en Jr 11; 5,10; 17,14; 18,18 y 20,7. Es también un profeta que predica esperanza y consuelo, lo cual se confirma en el gesto que tiene de comprar un terreno cerca de Anatot en medio del asedio, un gesto sorprendente si pensamos que con la llegada del invasor todo deja de pertenecer a sus dueños, la idea de Jeremías se plasma en este gesto, Dios cambiará la suerte en el futuro, no es tan mala inversión en la perspectiva de Dios, Jr 32. En cuanto a la crítica textual, tenemos que afirmar que el libro presenta importantes diferencias en su versión griega y su versión hebrea. Creemos que hubo dos recensiones del libro, una más antigua y breve que fue traducida al griego, y otra más larga. Esto nos permite deducir que, cuando se hace la traducción de los LXX, las versiones no están totalmente cerradas. El texto tiene además muchos materiales difícil de clasificar, hay poesía, relatos biográficos, autobiográficos, sermones prosados, confesiones,... etc. El escriturista Mowinkel intentó clasificar todo en tres fuentes. Los textos A, originales de Jeremías, serían los oráculos en poesía y las confesiones además de algunas otras colecciones con una cierta unidad. Los textos B, que son narraciones largas que hablan de Jeremías en tercera persona, se piensa que estas tienen un orden cronológico. En el capítulo 36 aparece Baruc, el secretario de Jeremías, por eso se ha venido a atribuir tradicionalmente estos relatos a este Baruc, que muestra una intención biográfica y más histórica. Los textos C, que son muy complejos, se atribuyen a un autor "deuteronomista", son discursos monótonos, aburridos. Son doctrina de Jeremías pero reelaborada y reinterpretada. Esta hipótesis de Mowinkel se sigue manteniendo hoy en sus puntos básicos, aunque la discusión se embrolla al señalar qué textos son de A, B o C. La estructura del libro, la disposición que tenemos hoy, arranca con un primer bloque de oráculos sobre Judá y Jerusalén, primero en tiempos de Josías, Jr 1,4 - 6,30. Después vienen los oráculos pertenecientes a la época de Joaquím, Jr 7 - 20,18. Le siguen los oráculos pronunciados tras Joaquim, Jr 21 a 24. El primer bloque finaliza con el capítulo 25, referido a Babilonia. El segundo bloque, que abarca los capítulos 25,13b al verso 38 es una especie de introducción a los oráculos contra las naciones. El tercer bloque contiene unas profecías de esperanza y felicidad. El cap 26 habla del juicio de Jeremías por su predicación contra el Templo, el 27, 28 y 29 forman un conjunto de relatos que parecen destinados a los desterrados. La tercera parte de este tercer bloque se inicia con el llamado "libro de la consolación", promesas de restauración, abarca los capítulos 30 y 31. Al final se le añade dos capítulos el 32 y 33, con el relato de la compra del campo. Los capítulos 34 y 35 que cierran el bloque son una mezcla de varias cuestiones. El cuarto bloque se le ha llamado la pasión de Jeremías, abarcará los capítulos 36 al 46,1. se cuenta su vida a modo de biografía. El quinto bloque son oráculos contra las naciones, se extienden desde 46, 2 hasta el 51. El capítulo 52, último del libro, es una especie de añadido posterior ante la veracidad de las amenazas. Como podemos ver estamos ante un libro aparentemente desordenado y confuso, de ahí las dificultades de su estudio, por otro lado apasionante. Le siguen a Jeremías el libro de las Lamentaciones y el de Baruc, como una continuación o apéndice. Nosotros lo estudiaremos al final de los profetas, como unos textos distintos a los demás. |
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