8. Intro. libros proféticos. Evolución histórica del profetismo.
8. Introducción a los libros proféticos  

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL PROFETISMO.

Cuando decimos que hay una pluralidad entre los profetas, que no son iguales, estamos afirmando que existen diferentes clases de profetas, es decir que podemos clasificarlos. Al igual que cualquier otra clasificación que usemos, lo que organicemos estará en función de los criterios que empleemos y de las conclusiones a las que queramos llegar.

Desde una perspectiva sociológica se pueden clasificar los profetas en "profetas marginales" y "profetas institucionalizados". Los "marginales" arrancan de la periferia social, funcionan como ajenos a la sociedad a la que intentan cambiar. Los "profetas institucionalizados" nacen del interior de la sociedad, están integrados en estructuras sociales, se enfrentarán menos a la sociedad, serán menos polémicos. Esta clasificación nos puede servir en parte, nos da pistas de los momentos y la aceptación social del profetismo. También se han clasificado por tamaños de los libros de la Biblia, se ha diferenciado profetas mayores y menores, según el número de paginas. Mayores serían Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, menores el resto.

Habitualmente los clasificamos para estudiarlos, y un buen método es hacerlo a partir de la época histórica en la que vivieron. A grandes rasgos hablamos de tres momentos: la etapa preclásica, la clásica y la decadencia del profetismo. Estudiamos una por una, indicando que la etapa preclásica coincide con los profetas anteriores. La clásica y posclásica corresponde a los libros de los profetas que disponemos en la Biblia.

La etapa preclásica, abarca desde el inicio del profetismo, hacia el siglo XII a. C. hasta el siglo VIII a. C. Estos profetas son variados, pero se caracterizan en que no disponemos de ellos ningún escrito de sus profecías. Sabemos de ellos de manera colateral y en el contexto de los relatos históricos.

Los escritos más antiguos que nos hablan de profetas, están en 1 Sam 10, 5-13 y 1 Sam 19, 18-24. Está haciendo referencia a unos grupos de profetas que viven en común, que sólo profetizan juntos, y que lo hacen entrando en una especie de trance, con arrebatos en los que participa la música y la danza. Podemos definir sus actividades como de una excitación grupal, de tipo sacro y cultual en la que gritan y hacen gestos extraños. Es una especie de arrebato que podríamos comparar con prácticas rituales y sagradas de otros pueblos primitivos.

Sin embargo, hay en estas prácticas rituales algo distinto a otras religiones. La función de estos profetas está vinculada a la crisis militar y política que vive el judaísmo. No es un simple ritual sagrado, estamos ante algo más. Estos exaltados fueron apoyados por Saúl en su lucha contra los filisteos, parece además, que son fervientes defensores de la unidad religiosa, lo cual provocó enfrentamientos con el poder.

El antecedente de estos profetas podría estar en el relato de Moisés, cuando se pusieron un grupo de ancianos a profetizar, Num 11. El pueblo judío consideraba esto como algo del Espíritu de Yahvé.

De estos grupos de profetas, el que conocemos mejor, el más importante de esa época es Samuel. La tradición lo coloca muy cerca de Moisés en importancia. Sabemos lo que hace: sacrifica como un sacerdote, es un vidente, hace de juez e interviene en la política. Anunciará el castigo para la familia de Eli (1 Sam 3). También ungirá al Rey Saúl, aunque más tarde denunciará sus excesos enfrentándose contra él (1 Sam 13 y 15). Esto es quizás el rasgo más "profético" de todos, la denuncia y el anuncio de castigos.

Una generación más tarde nos encontramos con profetas junto a la corte regia y con los Reyes. Estamos en la época de David y aparecen dos videntes importantes: Gad y Natán. Gad aparece poco, aconsejando a veces y anunciando un castigo ( 2 Sam 24 ). Natán está presente en momentos decisivos de la vida de David, en el templo, en el adulterio y en el crimen cometido por el rey. Aparecerá también buscando sucesor, al modo de Samuel (2 Sam 7 y 12 y en 1 Re 1). Estos profetas parecen "profetas de la corte", viven en palacio, pero llama la atención que no son serviles, presentan con una amplia libertad siendo muy críticos con el rey. Pueden estar en la corte, pero son independientes del monarca.

Hay otros profetas de este periodo, pero apenas son mencionados en la Biblia, nos queda casi sólo sus nombres y algún suceso particular: Ahías de Silo (1 Re 11 y 14), Semayas (1 Re 12) o Miqueas ben Yimla ( 1 Re 22 ), que se presenta en una disputa sobre verdaderos y falsos profetas.

Los más grandes profetas de acción anteriores al periodo clásico son Elías y Eliseo. Elías es el máximo representante de la tradición profética, lo colocamos junto con Moisés en el relato de la transfiguración en el NT. Parece ser que su obra se desarrolla sobre el 880 a.C. Es un hombre solitario, sus apariciones son para exponer el mensaje de Dios y desaparecer. Estamos en una época de gran avance del paganismo representado por los dioses Baales, provocado por el matrimonio de Acab, rey del 869 al 850 a. C., con Jezabel, mujer fenicia y practicante de estos cultos. El culto de Baal se va imponiendo arrinconando a Yahvé, es entonces cuando interviene Elías anunciando castigos.

Los textos más significativos de la historia de Elías están en 1 Re 17 hasta 2 Re 2. Elías amenazará sequía, será perseguido, se enfrentará a los reyes poniendo en ridículo a los profetas y sacerdotes Baales. Es un profeta que se ve obligado a huir al Horeb para evitar su muerte, esto le convierte para el judaísmo en un nuevo Moisés, ya que en el Horeb se reveló Yahvé a Moisés en el relato de la zarza ardiente. También en el Horeb les proporcionó agua en su travesía por el desierto. Por eso Elías es un profeta de mucha categoría para el judaísmo.

Elías es defensor de la justicia y del verdadero culto. La tradición judía narra, al igual que otras mitologías, al profeta Elías subiendo al cielo arrebatado por un carro, quizás para explicar que se desconociera la tumba de Elías, siendo éste tan importante para el judaísmo. La tradición judía más antigua entendía además, que Elías tenía que volver, antes de la llegada del Mesías. El cristianismo identificó a Elías con Juan el Bautista, el precursor.

El siguiente profeta, sucesor de Elías es Eliseo. Eliseo está en escena sobre el 855 hasta el 798 a. C. Encontramos los textos relativos a Eliseo en 2 Re 2 a 13, pero están dispersos y fragmentados. Eliseo presenta un doble rostro, aparece en ocasiones como un hombre popular, milagrero, con muchas anécdotas. Es un hombre pacífico y legendario, ayuda a los humildes y es una especie de "padre espiritual" de otros profetas.

Pero también tiene una faceta política, es un hombre de acción y está enfrentado visceralmente a la monarquía representada por la dinastía de los Omridas. De hecho, podemos incluso considerar que la caída de esta dinastía fue propiciada y promovida por la oposición constante de Elías y Eliseo. Aunque los "siguientes monarcas", cercanos a Eliseo, no se comportaron mejor.

Llama mucho la atención en Eliseo la gran cantidad de milagros que ejecuta. Es el personaje del que más milagros se cuenta de todo el AT, y sólo es superado por Jesucristo si miramos conjuntamente toda la Biblia.

En medio de las narraciones de Eliseo aparecen unos grupos de profetas, con un carácter comunitario muy significativo y curioso, parece que se trata de hombres casados, en vida comunitaria, son mendicantes y viven en extrema pobreza. Se les suele llamar "hijos de profetas" que significaría sin más que son profetas. Posiblemente son grupos religiosos fuertes independientes de la corte, serían algo así como los representantes de la pureza de la fe en Yahvé. Estamos ante los cimientos del profetismo clásico posterior, muy vinculado a estos grupos de profetas.

Esto es muy interesante para comprender como se redactaron los libros de los profetas. Así, por ejemplo, si hablamos del libro de Isaías, aunque tradicionalmente nos ha llegado como el libro de un profeta, la crítica moderna llega a diferenciar tres escritores de siglos muy distintos en el mismo libro de Isaías. Estos tres escritores pertenecieron a la misma escuela de profetas vinculados a la tradición de Isaías, el primero sería Isaías, pero después hay otros profetas que añaden oráculos y palabras, desconocemos sus nombres, los tenemos que llamar, el segundo y el tercer Isaías. Estos grupos de profetas fueron verdaderas escuelas de pensamiento y seguramente son los encargados de recopilar las palabras del profeta.

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