GALERIA HUAPANGUERA
Por: Lic. Reynaldo Mota Molina
Los grandes personajes del huapango arribeño de la sierra queretana inexorablemente van desapareciendo y no hay poetas decimistas ni músicos de relevo que vengan detrás de los últimos que quedan, parece dramático, pero es la verdad. Don Lupe Reyes, de El Refugio, Arroyo Seco, es el baluarte de la poesía decimal campesina genuina, base fundamental del huapango que ha campeado por toda la Sierra Gorda desde tiempo inmemorial y que hoy vive, lamentablemente, su época de extinción en la zona arribeña del norte de Querétaro. Gabriel De la Cruz de la Mohonera y Pablo
Hernández -creo que así se llama- de Sauz de Guadalupe, Pinal de Amoles, son dos jóvenes que no se han decidido a asumir cabalmente “su destino” de poetas arribeños, y son los únicos; tampoco encuentran músicos que los acompañen cuando lo necesitan, lo que corrobora que no hay nuevos vareros (violinistas), guitarreros, ni jaraneros, mucho menos vihueleros, como se requiere en los grupos arribeños de huapango.
Desde que llegamos a estas mágicas y queridas tierras, hace ya algunos años, hemos alzado voces y acciones para preservar este patrimonio cultural, que esperamos esta vez tenga eco en la Iniciativa de Ley de Fomento a la Cultura del Estado de Querétaro que será presentada en breve a la Quincuagésima Cuarta Legislatura para su análisis y dictamen, y que los legisladores se ocupen en conocer la esencia de esta tradición centenaria para su permanencia en la región serrana del estado.
Por fortuna, distinta es la situación del huapango huasteco en esta misma región que, aunque apenas recientemente, pero ya es evidente un repunte a través de los niños y jóvenes huapangueros, entre los que se incluye un trío de jovencitas de Agua Zarca, Landa de Matamoros, pero que requieren necesariamente para su desarrollo y maduración, del interés y apoyo de las autoridades municipales correspondientes. Ojalá que no se les escatime.
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