DECIMAS

Don Francisco Berrones, uno de los más grandes poetas campesinos de la Zona Media de San Luis Potosí, cuna del arte esplendoroso y complejo del huapango arribeño, es creador de esta singular poesía con plantas variables glosadas en décimas encadenadas en versos decasílabos. Una estructura novedosa y poco usada por los decimistas tradicionales. La presentamos en Honor de Santa María de Guadalupe.

Poesía que trata de la Santísima Virgen ,
Juan Diego y el obispo Zumárraga.

Autor: Francisco Berrones Castillo
Jagüey de San Francisco, San Nicolás Tolentino, S.L.P.

(Plantas variables decasílabas).

Nomás Juan Diego tuvo el honor
De oír la voz de nuestra abogada,
Porque la Virgen Inmaculada
Quiso que fuera su embajador.

(Glosas encadenadas decasílabas).

Al ir Juan Diego por su camino
Oyó unos cánticos celestiales,
Eran las voces angelicales
Tal vez enviadas por Dios Divino.
Al escuchar aquel dulce trino
Alzó la vista a ver qué veía,
Ante sus ojos se aparecía
La Inmaculada Guadalupana ,
En un día sábado, en la mañana;
Nomás Juan Diego habló con María.

Nomás Juan Diego habló con María
Cuando con Ella se entrevistó
Porque a Juan Diego comisionó
Para su templo que ahí pedía.


Le dijo al indio que en el momento
Al obispado se dirigiera,
Y que al obispo saber le hiciera
Que en aquel sitio quería un convento.
Se marchó el indio con gran contento
Para cumplir con aquel mandado
Y cuando estuvo en el obispado,
Dio la noticia como debía,
Pues para hablar con su señoría
Nomás Juan Diego estaba nombrado.

Nomás Juan Diego estaba nombrado
Para cumplir con esa embajada,
Porque la Virgen Inmaculada
De privilegios lo había colmado.

Luego que habló con su señoría,
Quedó el obispo suspenso y serio,
Despidió a Juan de su monasterio
Diciendo “ves y vuelve otro día”.
Se fue Juan Diego, habló con María,
Le contó todo lo sucedido:
“Manda otro enviado que sea creído”,
Le dijo el indio a la Virgen Pura.
Para llevar noticia segura,
Nomás Juan Diego estaba elegido.

Nomás Juan Diego estaba elegido
Para seguir llevando el mensaje,
Aunque era humilde su personaje,
Del cielo estaba favorecido.


Diez de diciembre era el día siguiente
Y día domingo; después de misa
Llegó Juan Diego, con toda prisa,
Ante el obispo muy reverente
Le dio el mensaje personalmente.
Dijo el obispo: decirte quiero
Tráime* unas señas, que es lo que espero
Para creer más en tus razones.
Para cumplir estas comisiones,
Nomás Juan Diego fue el mensajero.

Nomás Juan Diego fue el mensajero
De la que es madre del Poderoso;
Nomás Juan Diego fue el más dichoso
Con quien la Virgen habló primero.

Juan Diego el lunes desvió el camino
Del Tepeyac a su alderredor*,
Pues iba en busca de un confesor
Que administrara a Juan Bernardino;
Pero la madre del Uno y Trino,
O sea la madre del Redentor,
Bajó al camino con grande amor,
Dijo que al tío lo había curado;
De llevar flores al obispado,
Nomás Juan Diego tuvo el honor.

Nomás Juan Diego tuvo el honor
De encontrar flores entre las peñas;
Aquellas flores fueron las señas
Que dio la madre del Redentor.

Porque el obispo mejor creyera
En las noticias de aquel indito,
María le dijo que de un cerrito
Cortara flores, cuantas pudiera.
Bajó Juan Diego por la ladera,
Con el ayate lleno de flores,
Luego la madre de pecadores
Tocó las flores y se las dio;
Al obispado lo condució*
Para llevar las señas mejores.

Para llevar las señas mejores,
Para probarles lo que él decía,
De ahí del pie de la serranía
Nomás Juan Diego cortó las flores.

Cuando el obispo las flores vio,
Su misma alma quedó turbada
Al ver la Virgen Inmaculada
Que en el ayate de Juan quedó.
En su oratorio la colocó
Para ensalzarle su gran poder,
Y dijo al pueblo, “vamos a ver
En qué lugar se la hará el convento”.
Dónde se obró aquel raro portento
Sólo Juan Diego podía saber.

Sólo Juan Diego podía saber
Dónde la Virgen con él habló.
Juan Diego fue el que les indicó
En dónde el templo se había de hacer.

(*) Se respeta la escritura original del autor.

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