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DECIMAS

Fernando Nava, investigador y musicólogo mexicano, informa sobre tres modalidades de la décima popular mexicana, improvisada o no, con una nomenclatura acorde con la zona geográfica en la que se cultiva. Estas modalidades son: “arribeña” (San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro), “calentana” (Michoacán y Guerrero) y jarocha (Veracruz y Oaxaca). Dentro de toda esta amalgama del canto o la declamación de décimas en México, la improvisación propiamente dicha, más en forma de glosa que dialógica, tiene nombres particulares y diferenciadores para designar a la interpretación toda o a una parte de ella: topada, valona, bravata, decimal, poesía. La topada, por ejemplo, consiste en la tradicional glosa en décimas de una cuarteta por los dos contendientes, y tiene un complejo entramado técnico: introducción musical, canto o recitado de la primera décima glosada, zapateado, “y así siguen las otras décimas glosadoras, intercalándose entre cada una el zapateado”.

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Leonardo Zaleta, escritor, poeta y politólogo veracruzano, y además querido amigo, dice que cuando una composición poética se integra con cinco o seis décimas, y el último verso o renglón es precisamente el primero de la siguiente décima, a la obra se le llama “cadena”, “décimas encadenadas o “décimas en cadena”. Don Juan Francisco Nieto Gómez q.e.p.d -agrega- es el autor de las siguientes décimas en cadena.

Leonardo, además de todo, es un entusiasta promotor del son huasteco. Junto con el maestro Nieto Gómez, inolvidable amigo, y otras personalidades de Poza
Rica, integraron una compañía impulsora de la música huasteca, el canto, el verso en sus distintas modalidades, el baile y la improvisación, con éxito sorprendente.

DECIMAS EN CADENA

Autor: Juan Francisco Nieto Gómez
Poza Rica, Veracruz.

En los rayos de la luna
Vi tu imagen retratada,
Como siempre iluminada,
Y más bella que ninguna.
Ninguna mancha importuna
Se miraba en tu semblante.
Tus ojos como diamantes,
Y tu boquita, bermeja,
Como la luz que refleja
El rubio sol en levante.

El rubio sol en levante
Viene vestido de lumbre
Y a cada elevada cumbre
La viste de luz, amante.
Si yo, con serte constante
Pudiera así engalanarte,
Para mejor adornarte
Te bajaría las estrellas
Y entre las rosas más bellas
Con gusto iría a colocarte.

Con gusto iría a colocarte
Una corona de azahares
Frente a los sacros altares
Donde vas a arrodillarte.
Y, para bien contemplarte,
Cuando ya estés coronada,
La misma luna plateada
En cuyas luces te vi,
Hará llegar hasta ti
Rayos de luz nacarada.

Rayos de luz nacarada
Van proyectando tu sombra
Sobre la fértil alfombra
Por donde pasas, callada.
Tu huella queda estampada
En la mitad del camino;
Un ave te canta un trino,
Te da su aroma una flor
Y yo te entrego mi amor
Obedeciendo al destino.

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