FIESTA DE SAN PEDRO APOSTOL

EN LA CAÑADA , EL MARQUES, QUERETARO

Por: Lic. Reynaldo Mota Molina

– Segunda y última parte –

 

La otra parte substancial de la festividad en honor San Pedro Apóstol, patrono de la población, que se celebra el 29 de junio, la constituye la danza indígena de guerreros cuya antigüedad se remonta casi cien años atrás. Desafortunadamente no existe documentación que corrobore este dato; sin embargo, es una tradición que se hereda de padres a hijos a través de los capitanes de los dos grupos de danza existentes. Don Rosalío González Martínez, del barrio de El Pinito, fundó el primer grupo adaptando una danza apache que conoció más allá de la frontera norte de México, incluyendo la participación de los soldados, razón por la cual durante mucho tiempo se le conoció como “danza apache” o “de apaches”.

También desde tiempo inmemorial existen los dos grupos de danzantes, el de El Pinito, La Cañada , comandado actualmente por don Saturnino González Juárez, Capitán de la Danza de los Guerreros Aztecas y don Alfredo Sánchez Hernández, heredero de la Danza Chichimeca de Conquista, del barrio de San José de El Hércules.

La danza se realiza en recordación de la batalla del cerro del Sangremal el día 25 de julio de 1531, lugar donde hoy se encuentra el convento de La Santísima Cruz de los Milagros en la ciudad de Querétaro.

Al iniciar, los guerreros forman una larga fila a la derecha y los soldados otra al lado izquierdo frente a la casa del capitán, en medio de las dos filas se colocan los músicos cuyos instrumentos son varios huehuetl, teponaxtle, palos de lluvia y un violín; haciendo diferentes marchas llegan frente a la iglesia y en la plaza principal de San Pedro comienzan la danza. Los músicos suben a un templete y los danzantes se distribuyen en dos círculos. Los soldados van siempre por fuera y por dentro los guerreros indígenas; al momento de danzar los soldados giran en sentido de las manecillas del reloj y los indios en el sentido contrario.

La danza comienza con la “Danza inicial de ofrenda” y enseguida se van realizando diferentes danzas según ordena el capitán que se encuentra tocando el violín. Algunas de éstas tienen el nombre de “El vuelo del águila”, “El caballero Aguila”, “El vuelo del halcón”, La gallina pulguienta”, “El caballero tigre”, etcétera. Hay un momento durante la danza en que la música indica que es hora de la batalla; los danzantes se detienen, pero mantienen los círculos y un guerrero y un soldado efectúan la lucha en el centro, machete en mano. Durante la batalla la muerte y el diablo rondan cerca de los contendientes, incluso los jalan de vez en cuando queriendo llevárselos; cuando ven a alguno ya muy fatigado lo jalan definitivamente dando a entender que muere y se llevan el alma del muerto. Acto seguido se reanuda la danza hasta que el capitán vuelva a tocar la música de lucha. Algunas ocasiones son varias participaciones de diferentes contrincantes y otras, una misma pareja que dura bastante tiempo luchando.

Hay otros personajes importantes dentro de la danza además de la muerte y del diablo: la soldadera que socorre al soldado si le toca morir y la América que asiste al indio. La muerte es alidada de Cristo, pues el grano que muere da vida, el diablo es la representación del infierno; por esto hay personajes llamados “flashicos” que en la actualidad representan monstruos, villanos, personajes de la política o mujeres fáciles, que significan las potestades del diablo y luchan por llevarse las almas.

La indumentaria de los danzantes ha cambiado con el tiempo pero conservado su esencia. Antiguamente los soldados vestían de azul marino con listón tricolor en los laterales y kepí con una especie de velo en la nuca. El traje de los guerreros ha tenido mayor transformación: primero fue un taparrabo o sendal y se bordaba con lentejuela formado grecas, triángulos u otras figuras, cinturón de cuero adornado también con grecas y otros accesorios, en el torso un saco de manta o camisa sin mangas, otros no usaban nada; espinilleras con flecos, penacho y plumas de lámina, hasta llegar a los actuales penachos de plumas preciosas y semipreciosas, huaraches y sandalias.

La música la van reinventando entre los capitanes y los danzantes; cada pieza de música contiene una historia, una vivencia, una casualidad u otros sucesos. Muchas de ellas tienen letra que sólo conocen los capitanes, los creadores y los más allegados a ellos. Los pasos de la danza y las evoluciones los crean ellos mismos en base a los ya existentes.

Una festividad de tal esplendor, belleza y significado se realiza también en honor de la Virgen Santa María de Guadalupe, el día 12 de diciembre de cada año. (Investigación en proceso no concluida. Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, A. C. Delegación Querétaro).

 

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