DECIMAS

Llegamos a Chile en nuestro viaje imaginario en pos de la Décima y sus diversas modalidades de expresión en los países iberoamericanos. En este país hermano, de acuerdo a Alexis Díaz-Pimienta, a la forma de interpretación repentista o improvisada se le denomina “paya”, y tiene también muchos puntos de contacto con las payadas argentinas y uruguayas. Las payas chilenas se mantienen vivas, gracias sobre todo a que han logrado organizarse en una Asociación de Payadores Chilenos, e intercambian actuaciones con los argentinos y los uruguayos. Se canta igualmente en tono de milonga, acompañándose de guitarra y/o guitarrón, y utilizando principalmente décimas (también glosas). Se le llama payador al intérprete, aunque por extensión puede llamársele también poeta (como pasa en Cuba).

El canto improvisado chileno suele ser lento y con tono melancólico, amilongado. A diferencia de cubanos y canarios, por ejemplo, se interpreta la décima de forma continua, sin interludios musicales, aunque la lentitud del canto suple un tanto la necesidad de tiempo reflexivo, ayudada ésta por una pequeña y casi imperceptible pausa tras el cuarto verso. También para ganar tiempo y pensar, el payador chileno unas veces repite el segundo verso y otras veces los dos primeros versos de la décima. Suele repetir también, pero no para pensar sino para enfatizar el mensaje, el verso nueve. Generalmente se acompaña él mismo con su guitarra o guitarrón, y existe, como en otros casos, un vínculo muy estrecho entre el payador y su instrumento acompañante.**

Nuevamente presentamos una poesía decimal de don Herculano Vega Zamarrón, poeta arribeño de la Zona Media de San Luis Potosí, para reflexionar que cuanto hagamos al planeta Tierra -nuestra tierra- en su perjuicio, más tarde o más temprano lo cobrará, como acaba de suceder con el maremoto tsunami del sur de Asia. No olvidemos que la Tierra es un planeta vivo, que siente y reacciona…

EL PLANETA DE LA TIERRA Y SUS VIVIENTES

Autor: Herculano Vega Zamarrón.
Tlaxcalilla, Armadillo, S.L.P.
(Planta en sextilla de versos dodecasílabos –doce sílabas-)

El planeta de la Tierra y sus vivientes
Tarde o temprano tendrán que fenecer
Antes de eso habrá señales eminentes
Aunque hay muchos que no podemos creer
Pero creemos cuando menos los creyentes
Que creemos en Dios y su poder.

 

Que habrá guerra, habrá calamidades
Pestes extrañas y muchas cosas más,
Que en los mundanos terminará la paz
Porque dondequiera habrá dificultades
Ya parece que se ven esas verdades,
Cuánta discordia se mira ente la gente
Entre familia, hermanos o parientes
Que ignoramos lo que el misterio encierra
Y será distribuido por la guerra,
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

Habrá cosas raras que jamás les hemos visto
Cosas raras que se han de admirar,
Ya parece lo podemos narrar
Los prodigios por profetas y por Cristo,
Que ha de venir el Anticristo
Repartiendo los tesoros a las gentes
La riqueza a todos sus descendientes
Ya parece que le da un parecido,
Pero al fin tendrá que ser destruido
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

Que el sol lo veremos enlutado
Y la luna se ha de ver enrojecida,
Como señal que se acerca la venida
Del supremo Jesús Sacramentado,
Por liberar a los mundanos del pecado
Su sangre ha derramado a torrentes,
Pero los mundanos hemos sido intransigentes
Porque sólo al demonio le servimos
Pero al final se nos dirá lo que hicimos
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

Que el mar azorará con sus bramidos
En la Tierra a todos los humanos,
Qué temor ha de ser a los cristianos
A los que estamos en el mundo entretenido,
En los deleites del mundo corrompido
Porque somos los humanos inconscientes,
Que si fuéramos un poco más prudentes
En el hecho de más fina serenidad
Dios permita que perdone de verdad,
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

Pues en fin, cuántas cosas se han de ver
En el viento habrá ruidos corpulentos
En el espacio habrá movibles asientos
Estas cosas al fin se tendrían que ver
Hoy si somos de talento hay que entender
Nacer seres que seamos intransigentes
Porque somos los humanos increyetes
Y mi Dios, El nos quiere perdonar
No es posible que se vaya a condenar
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

 

(Glosa en versos dodecasílabos de pie forzado)

Que el mar azorará con sus bramidos
En la Tierra a todos los humanos,
Qué temor ha de ser a los cristianos
A los que estamos en el mundo entretenido,
En los deleites del mundo corrompido
Porque somos los humanos inconscientes,
Que si fuéramos un poco más prudentes
En el hecho de más fina serenidad
Dios permita que perdone de verdad,
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

Pues en fin, cuántas cosas se han de ver
En el viento habrá ruidos corpulentos
En el espacio habrá movibles asientos
Estas cosas al fin se tendrían que ver
Hoy si somos de talento hay que entender
Nacer seres que seamos intransigentes
Porque somos los humanos increyetes
Y mi Dios, El nos quiere perdonar
No es posible que se vaya a condenar
El planeta de la Tierra y sus vivientes.

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