GALERIA HUAPANGUERA
Por: Lic. Reynaldo Mota Molina
El “Canto a lo Divino” es, lo que puede llamarse, una vertiente del huapango arribeño porque tiene el mismo origen y prácticamente la misma estructura poética-musical, es decir, una planta octosílaba que se glosa en décimas recitadas con puentes musicales de valona, una segunda planta que precede al canto de las valonas que la glosan en décimas y que son rematadas con música; sólo que en lugar de los jarabes o los sones, los músicos tocan minuetes o una especie de polca cuyo ritmo no es tan vivo, o bien, un ritmo de son arribeño compasado, que invitan a la reflexión. Estos últimos son los generalmente usados en la Sierra Gorda queretana.
A diferencia del “Canto a lo Humano”, esencia del huapango arribeño con la gama infinita de temas que son tratados en topadas o presentaciones por los poetas decimistas, el “Canto a lo Divino” se circunscribe a la inagotable escala de temas relativos a Jesucristo, a la Virgen María , a los santos como San Isidro, San Antonio o San José, a la historia sagrada, pasajes bíblicos y, en fin, a todo lo relacionado con la religión católica, cuyos poetas son verdaderos especialistas en estos tratados. Los músicos se llaman a sí mismos, minueteros, y los instrumentos musicales son los mismos que en los grupos huapangueros, es decir, primera y segunda varas, guitarra quinta y vihuela o jarana huasteca como en Querétaro.
De hecho todo poeta arribeño domina el “Canto a lo Divino” pues frecuentemente él y su grupo de huapangueros son invitados a participar en velaciones con música de “camarín”, como también se le conoce a esta especialidad, o en velorios principalmente de “angelitos” o niños difuntos, pero hay minueteros como el Grupo San Nicolás, Don Lencho y sus Minueteros o Los Minueteros de Maguey Blanco, que se dedican específicamente a esta actividad tradicional y vigente de la región serrana.



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