Don Simón Castillo Acuña, q.e.p.d., de muchas formas puede considerarse padre de unas de las tradiciones más arraigadas en la sierra queretana como lo es el huapango arribeño, a pesar de que en la actualidad prácticamente está en vías de extinción debido a que desde hace mucho tiempo no surgen nuevos poetas decimistas queretanos ni músicos que dominen el complejo arte tonal del jarabe y del son arribeño por excelencia. En otro motivo del DIA DEL PADRE rendimos homenaje a este gran personaje, hombre de leyenda, de fuerte personalidad y enorme sabiduría, que nos legara una breve narración de vida que hoy compartimos con usted.
“Yo nací el 28 de octubre de 1915 en un ranchito llamado La Mojonera
correspondiente a la jurisdicción de Purísima de Arista, Arroyo
Seco, Querétaro.
A la edad de ocho años empecé a tener inspiración a la
música; de cualquier forma conocí la afinación del violín
y empecé a practicar el diapasón rápidamente. A los diez
años logré juntar las notas que iba encontrando y a formar sonidos
donde se iba formando el huapango.
A los doce años mi padre conoció y le puso atención al
destino que yo perseguía dándome el decidido apoyo para conseguir
aquella profesión que yo inspiraba: Me compró buen violín,
me puso mi maestro de planta para que me enseñara y empecé a echarle
segunda, aquel señor de nombre Erasmo Trejo, estaba muy abastecido de
sonería y tocaba muy bonito.
No tardamos mucho estudiando; como al año aquel señor me empezó
a dar trabajo y a ganar dinero por lo cual ya pude corresponder a mi padre.
Yo le daba el dinero que ganaba. Duré de segundero de mi maestro diez
años.
Yo tenía dieciocho años de edad cuando me sentí capaz de
tocar de primer vara; entonces me separé de Erasmo y formé mi
propio conjunto, al cual le di el título “Los Tigres de la Sierra
Queretana”; mi intención era rebasar a mi maestro, lo cual pronto
lo logré.
Aquel conjunto “Los Tigres de la Sierra Queretana” rápidamente
fue teniendo renombre por toda la región jalpense de la Sierra Gorda
como son: Tolimán, Peñamiller y Pinal de Amoles y algunos pueblos
del estado de Guanajuato que son: Santa Catarina, Tierra Blanca y Atarjea. Por
el estado de San Luís Potosí: Rayón, Lagunillas, Cárdenas
y San Ciro.
Continué en mi trabajo de huapanguero arribeño durante sesenta
y cinco años. A la edad de ochenta y cinco me separé del destino
por mi edad avanzada”. (Don Simón Castillo falleció el 28
de diciembre del año 2000).
La siguiente, es una de las primeras poesías que improvisó don
simón Castillo para dar a conocer su destino de huapanguero.
BAJO EL RESPETO DE MIS PADRES FUI CRECIENDO. (Planta en versos de trece sílabas)
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(Glosa en versos octosílabos con pie forzado
de trece). Fui creciendo y fui creciendo Un maestro que yo tenía Después que transcurrió el tiempo |
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