DECIMAS

Resulta inexplicable -comenta Alexis Díaz-Pimienta- que entre los investigadores y oyentes, la improvisación siempre despierta ciertas sospechas y ciertas exigencias de “totalidad”. La realidad es que, en este arte, como en todos, existen técnicas y recursos. Nadie podrá negar que el escritor, narrador o poeta, manipula el texto con el acomodamiento del ritmo, de los acentos, con la intención, etcétera, para causar determinado efecto en los lectores (éste y no otro es el secreto de los grandes escritores). Sin embargo, no por eso se reduce la escritura a esta manipulación: es, simplemente, técnica, recurso estilístico, oficio. En este mismo sentido, el improvisador puede “manipular” su creación improvisada con muletillas, rellenos, determinadas formas de construcción para ideas y situaciones análogas, como recurso no sólo textual, sino repentístico, conocedor de que su obra no es solamente el texto, pero ello no debe bastar para reducir a “no totalidad” su creación improvisada.


El improvisador posee el talento de juntar y organizar rápidamente unos materiales en bruto, temáticos, estilísticos, musicales, que no necesariamente los mezcla con recuerdos de otras interpretaciones. Las situaciones temáticas casi siempre son circunstanciales, y tales circunstancias no es fácil que se repitan para un mismo poeta, además de que gran parte de los repentistas en casi todo el mundo es todavía analfabeta o semianalfabeta y por tanto, en última instancia, un poeta sólo puede memorizar para su creación oral improvisada otros fragmentos no escritos sino también orales, hayan sido improvisados o no, y sean suyos o de otros improvisadores, sin que esto implique que su poesía no sea “total”.***


Dedicamos al padre de familia como homenaje, con motivo del DIA DEL PADRE, las décimas que escribiera don Francisco Berrones Castillo, q.e.p.d, poeta campesino de la Zona Media de San Luis Potosí, a su señor padre.

PADRE QUERIDO DEL ALMA MIA
Autor: Francisco Berrones Castillo
Jagüey de San Francisco, San Nicolás Tolentino, S.L.P.

(Planta en versos decasílabos).
Padre querido del alma mía
A quien le debo yo mi existencia
Aconsejado por mi conciencia
Perdón le pido en esta poesía.

(Glosa en versos decasílabos de pie forzado).
Yo se muy bien que desde el nacer
Con usted tengo una dependencia,
Aunque estuviera en grande opulencia
Pagarle a usted, no había de poder,
Porque ha cumplido con un deber
Conforme a usted le pertenecía,
Me dio la crianza como debía
Pero yo nunca he correspondido,
En esta carta perdón le pido
Padre querido del alma mía.

Tal vez la falta de la experiencia
Me hizo caer a la ingratitud,
Porque la edad de mi juventud
La he disfrutado a mi conveniencia,
Pero he llegado a la adolescencia
Y conociendo mi rebeldía,
Pensé mandarle esta versería,
Y si a mi súplica no se opone,
Yo le suplico que me perdone
Padre querido del alma mía.

La juventud fue primeramente
Que al dominarme con sus pasiones,
Me hizo olvidar mis obligaciones
De serle a usted un hijo obediente,
Pero hoy le ofrezco sinceramente
Que no estará muy lejano el día,
Que usted me tenga en su compañía
Dándole pruebas de agradecimiento
Perdone a un hijo que lo ha ofendido
Padre querido del alma mía.

Un hijo pródigo arrepentido
Quiere tener un cambio de vida,
Dejar la senda oscura y torcida
Que sólo a viejo me ha conducido
Ojalá usted arroje al olvido,
El mal cariño que le tenía
Y el dolor que por mí sentía
Del corazón lo separe luego,
Que me perdone por Dios, le ruego,
Padre querido del alma mía.

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