DECIMAS

“La improvisación nunca es total: el texto producido en el acto lo es en virtud de normas culturales, incluso de reglas preestablecidas” afirma Paul Zumthor. Este concepto de relatividad (en este caso como sinónimo de vaguedad o ambivalencia), parece ser precisamente, lo relativo, vago, equívoco y ambivalente. El problema radica, según Sbert i Garau, en que “no podemos entrar en los procesos mentales del individuo que improvisa”. Y la improvisación se resiste, por su misma esencia, a una descripción externa.


El concepto de improvisación, a estas alturas, es tan vago, relativo, equívoco, como pudo serlo el concepto de literatura antes de todos sus estudios teóricos y desmitificadores. El improvisador y la improvisación han sido idealizados, mitificados, por concepciones románticas que tienen mayor relación con las ideologías que con la estética o la culturología. Puede decirse que la improvisación nunca es “total” en el mismo sentido en que no es total ningún acto cultural humano, y no como un “déficit” que traicione el concepto mismo de improvisación. Unicamente no es total porque se vale del mismo lenguaje, gramática, sintaxis, temas e influencias (normas culturales) que, por ejemplo, la escritura, y porque tiene reglas y leyes, como todas las artes.***


En la gran variedad de temas que abarca la poesía decimal de don Lupe Reyes, baluarte de la poesía campesina de la sierra queretana, es infaltable el tema dedicado a la mujer, como madre, tratado con singular delicadeza. En esta ocasión dedicamos la poesía decimal con especial cariño y admiración a la madre de familia, que cumple la sublime y fundamental misión de conservar el género humano. Nuestro inconmensurable respeto al ser más maravilloso de la creación.

LA DICHA DE LA MUJER
Autor: Don Lupe Reyes
El Refugio, Arroyo Seco. Querétaro.

(Planta en versos octosílabos).
La dicha de la mujer
Yo la voy considerando
Por ella vivo gozando
Amado como ha de ser.

(Glosa en versos octosílabos).
Cuando la mujer fue creada
Qué encanto y qué maravilla
Esa imagen tan sencilla
Divina prenda encantada;
Ella quedó de encargada
Del amor que había de haber
Dios la hizo con su poder
Para nuestra tesorera
El hombre en su trance espera
La dicha de la mujer.

La mujer en su destino
Vive llena de alegría
Porque es nuestra compañía
Sin desviarse del camino;
Como el ángel más divino
El hombre la debe creer
Porque fue hecha de su ser
En aquel jardín de flores
De luz quedó en resplandores
La dicha de la mujer.

La mujer se considera
Como imagen primorosa
Ella es la flor más hermosa
Cuando se halla en primavera;
Por ella el ser que se espera
Hasta morir o vencer
El hombre expuesto a perder
Da la vida por su amor
Y yo diré a mi favor
La dicha de la mujer.

La mujer por su fineza
Se ve como Edén de flores
Embriaga con sus amores
Y encanta con su belleza;
Es una naturaleza
Que vemos resplandecer
Se aprecia y es que ha de ser
Por ese amor verdadero
Considera el mundo entero
La dicha de la mujer.

De la mujer nace el hombre
Que viene a ser impotente
Por eso sinceramente
Hay que ensalzarle su nombre;
Y sin que nadie se asombre
El amarla es un deber
Hasta llegar a un placer
Por ella vamos triunfando
Y hasta en sueños estoy soñando
La dicha de la mujer.

madre copn flores

Correo electrónico: [email protected]

Hosted by www.Geocities.ws

1