“La improvisación nunca es total: el texto producido en el acto lo es en virtud de normas culturales, incluso de reglas preestablecidas” afirma Paul Zumthor. Este concepto de relatividad (en este caso como sinónimo de vaguedad o ambivalencia), parece ser precisamente, lo relativo, vago, equívoco y ambivalente. El problema radica, según Sbert i Garau, en que “no podemos entrar en los procesos mentales del individuo que improvisa”. Y la improvisación se resiste, por su misma esencia, a una descripción externa.
El concepto de improvisación, a estas alturas, es tan vago, relativo,
equívoco, como pudo serlo el concepto de literatura antes de todos sus
estudios teóricos y desmitificadores. El improvisador y la improvisación
han sido idealizados, mitificados, por concepciones románticas que tienen
mayor relación con las ideologías que con la estética o
la culturología. Puede decirse que la improvisación nunca es “total”
en el mismo sentido en que no es total ningún acto cultural humano, y
no como un “déficit” que traicione el concepto mismo de improvisación.
Unicamente no es total porque se vale del mismo lenguaje, gramática,
sintaxis, temas e influencias (normas culturales) que, por ejemplo, la escritura,
y porque tiene reglas y leyes, como todas las artes.***
En la gran variedad de temas que abarca la poesía decimal de don Lupe
Reyes, baluarte de la poesía campesina de la sierra queretana, es infaltable
el tema dedicado a la mujer, como madre, tratado con singular delicadeza. En
esta ocasión dedicamos la poesía decimal con especial cariño
y admiración a la madre de familia, que cumple la sublime y fundamental
misión de conservar el género humano. Nuestro inconmensurable
respeto al ser más maravilloso de la creación.
LA DICHA DE LA MUJER (Planta en versos octosílabos). (Glosa en versos octosílabos). La mujer en su destino La mujer se considera La mujer por su fineza De la mujer nace el hombre |
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