| ANTARES |
| El Coraz�n de Scorpio |
| Monclova, Coah., a 31 de diciembre de 2000 |
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LA ABEJA Las abejas son insectos que proporcionan al hombre productos muy �tiles como lo son la miel, la cera y los prop�leos; las abejas tienen una compleja vida social. Las abejas son insectos que pertenecen al orden de los himen�pteros y a la s�per-familia de los apoideos. Comprendiendo cerca de veinte mil especies, en las cuales predominan las solitarias sobre las que forman comunidades. Entre las diferentes especies de abejas de h�bitos sociales, destaca, por sus caracter�sticas fisiol�gicas y por su importancia econ�mica, la Apis mellifera, que produce miel, perteneciente a la familia de los �pidos. El cuerpo de la abeja mel�fera est� compuesto por cabeza, t�rax y abdomen, como todos los insectos. En la cabeza se encuentran las antenas, �rganos t�ctiles y olfativos formados por una serie de segmentos llamados artejos. Cerca de las antenas est�n los dos ojos compuestos, constituidos por varios miles de facetas, cada una de las cuales consta de una c�rnea, un cristalino y una membrana sensible a la luz (Rabdoma). Cada faceta percibe los objetos situados directamente en la prolongaci�n de su eje �ptico y todas ellas componen una imagen en mosaico. Las abejas son sensibles, adem�s, a la luz polarizada (que vibra s�lo en determinados �ngulos) y a la ultravioleta, lo que les resulta de fundamental utilidad para orientarse y para apreciar en las flores detalles que pasan inadvertidos al ojo humano. El aparato bucal tiene una lengua o trompa con la que recogen el n�ctar. En el t�rax se insertan los dos pares de alas y los tres pares de patas. El abdomen, que en las obreras acaba en un aguij�n, contiene los cuatro pares de gl�ndulas que generan la cera, sustancia blanda con la que las abejas fabrican las colmenas. En las colonias se distinguen tres tipos de individuos: la reina, hembra de voluminoso abdomen que conserva su capacidad de reproducci�n y de la que depende el crecimiento de la colonia; las obreras, hembras que no ponen huevos y que realizan todas las tareas de la colmena; y los z�nganos, o machos, mucho mayores que las obreras, que s�lo habitan en la comunidad durante la primavera y los inicios del verano y cuya �nica funci�n es la fecundaci�n de la reina, y despu�s son eliminados. Las abejas construyen sus colmenas, en las oquedades del terreno o de los troncos de los �rboles; cuando son destinadas a la explotaci�n de sus productos, se sit�an en los recipientes destinados al efecto por los apicultores. Las colmenas pueden albergar cincuenta mil individuos o m�s y se componen de una serie de panales hechos de cera con m�ltiples celdillas prism�ticas hexagonales. En los panales perif�ricos se almacena la miel, mientras que los del centro contienen las larvas en las diferentes etapas de desarrollo y las pupas, que son fases de evoluci�n post-embrionaria a partir de las cuales surgen los individuos adultos. En algunas celdillas almacenan el polen recogido por las obreras. La reina solamente se aparea una vez, cuando sale de la colmena y realiza el vuelo nupcial, momento en el que se une con un z�ngano, los espermatozoides de �ste son almacenados en una especie de saco situado en el abdomen de la reina y son emitidos a medida que se desarrolla la puesta de huevos. La reina introduce su cabeza en una celdilla y cuando comprueba que est� vac�a deposita un huevo en ella, y as� va procediendo con las dem�s celdas de la colmena. A los tres d�as se produce el nacimiento de una larva blanca que es alimentada por las obreras. A los seis d�as comienza la metamorfosis al estado de pupa, que se prolonga durante doce d�as y da lugar a la obrera adulta, las reinas requieren unos d�as menos, y los z�nganos un periodo m�s largo. Las abejas reinas se cr�an en celdas m�s anchas que las dem�s. El hecho de que una larva se convierta en reina depende de que su alimentaci�n conste de tres ingredientes fundamentales: jalea real, miel y polen. Si el huevo recibe espermatozoides y es por lo tanto fecundado, da lugar a una obrera; si no lo es, del huevo no fecundado sale un z�ngano, a este proceso se le llama partenog�nesis. Durante el invierno, la actividad de la colmena reduce sus funciones de modo considerable, se suspende la recolecci�n, la reina deja de poner huevos y las abejas se alimentan con el polen y la miel almacenados durante la estaci�n c�lida. Al llegar la primavera se restablece de nuevo la actividad: la reina inicia la puesta de huevos, que puede alcanzar un ritmo de 1,500 huevos al d�a, las obreras recolectoras emprenden sus vuelos de reconocimiento y sondeo para encontrar flores y la vida en la colmena reanuda su ciclo. Durante el per�odo de floraci�n, llegan nuevas provisiones de polen y de n�ctar, y conforme van naciendo las larvas se procede a alimentarlas y cuidarlas. La organizaci�n de la colmena se rige mediante un mecanismo preciso, estrictamente regulado, que ha sido objeto de inter�s cient�fico. La vida de las obreras en una primera fase se dedica sobre todo a alimentar a las larvas y a limpiar las celdas; despu�s construyen panales, almacenan polen, defienden la colmena y si alg�n intruso llega a penetrar en ella, lo envuelven en prop�leos inhibi�ndolo totalmente, y adem�s regulan la temperatura de la colmena batiendo las alas o introduciendo agua en ella; la �ltima fase corresponde a la recolecci�n de polen y n�ctar. En sus vuelos de recolecci�n, las obreras se gu�an por el sol y van de flor en flor mientras liban el n�ctar y recogen el polen en unos cestillos laterales localizados en el �ltimo par de patas; cuando descubren una fuente importante de alimento, las exploradoras vuelven a la colmena y anuncian a las dem�s su hallazgo mediante vuelos circulares, si la distancia es corta, o por giros en forma de ocho, si se encuentra lejos; en este �ltimo caso, la direcci�n se indica se�alando el �ngulo que el lugar ocupa con respecto al sol, para que las dem�s obreras se dirijan al sitio encontrado. Con el n�ctar, fermentado en los est�magos de las abejas, se elabora la miel, que en parte se almacena y en parte pasa de los est�magos de unas obreras a otras. Las colonias deben propagarse, para lo cual, durante la primavera son preparadas varias reinas, de las que s�lo una llega a reinar quedando las dem�s condenadas a morir. Un poco antes de salir la nueva reina, una parte de la poblaci�n se une a la antigua reina y abandona la colmena para posarse sobre una rama o lugar elevado constituyendo el enjambre, que permanece en esa localizaci�n hasta que localizan otro lugar para formar una nueva colonia. La nueva reina sale de la colmena, es fecundada por los z�nganos y regresa para proseguir la vida de la colonia. Existen abejas carentes de h�bitos sociales, como la cortadora de hojas, del g�nero Megachile, que forma sus nidos con trozos de hoja que enrolla en forma de tubo; las cavadoras de los g�neros Halictus y Colletes, y la abeja carpintera, del g�nero Xylocopa, que cava troncos y tallos secos para hacer su nido. |
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