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Cuando anochece en Buenos Aires
Las calles se habitan de bultos.
Son los homeless
que se acurrucan en la esquina
del portal,
allí donde hace menos frío
y aún quedan hojas
no barridas por el portero al atardecer.
¿Cómo se sentirá ese primer vecino
que recién amanecido
abre la puerta
para pasear sus perros guardianes?.
Cuando anochece en mi ciudad...
las familias miserables se afanan
sobre los cubos de basura
De Los Ricos.
Una mujer curiosa
los observa
quiere saber qué
se llevan de su
modesta bolsa negra.
No se lo pregunto
porque me avergüenzo
de su resignación.
Sobre un montículo
gris y negro de plástico
una pareja y sus niños
engullen
pan y mortadela...
¿Serán propios
o
mordisqueados antes
por algún desconocido que se sintió pleno?
Primero los destrozaron
depositando sus cuerpos adormecidos
sobre el fango del río.
Ahora los asesinan
por segundos
sobre las aceras
enmerdadas
De Los Perros Ricos.
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