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NADIE
No sabía su nombre
ni siquiera podría volver
cuando el viento limpiara sus banderas
No sabía su nombre
ni cuál era el instante de su llanto.
Una pesada noche
había desandado su cuerpo
hacia otras miradas.
Ya no reconocía la inocencia
La gente que llegó después
persigue aún su grito desbocado.
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