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Génova,
21 de julio de 2001
Que
no me alcanza nada
este
dolor, esta bronca bestial
que
me taladra el alma.
Que
no, no me alcanza nada,
ni
el llanto contenido,
ni
este sabor de asco y de dolor.
Que
no, no me alcanza ni la nada,
esta
mañana gris, en Buenos Aires,
esas
caras que están en otro cosa,
en
otra puta cosa, sin destino.
Y
la foto del diario que golpea .
en
la sangre de Carlo Giuliani que salpica
y
esos carabinieri de Génova mirando.
Y
la foto de Carlo fría y sea.
“Morir en la protesta”, dicen unas líneas,
morir
por amor, por asco, por vergüenza.
Sin
poder destrozar la mano del verdugo.
Y
todo será igual, como otras veces,
seguirán los ocho asesinos seriales,
repartiéndose el mundo y sus miserias
total
seguirán teniendo sus mastines
que les harán el trabajo sucio, de cada día,
para seguir matando jóvenes de 23 años.
Que
no, que no me alcanza ni la nada,
este
dolor, esta bronca, este llanto partido,
este
gris de Buenos Aires, esa sangre de Génova vertida.
Esta
gente que no mira, que no creí,
que tontamente, estupidamente no creí,
que
el joven Carlo Giuliani murió
por ellos, y por mí.
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