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LA NOMINA
Era
una larga lista de personas, direcciones, números de teléfono. Nombres
sin edad, sin rostro. Imaginaba a las mujeres con sus atributos máximos.
A los hombres, todos parecidos, vestidos por el mismo sastre, con la misma
sombra del sombrero sobre sus rostros, dando vuelta a la misma esquina
para formar una hilera interminable. Si alguno le parecía conocido,
enseguida se perdía en la multitud.
La
hora del llamado coincidía exactamente con los golpes en la puerta. Si
atendía el teléfono antes de abrir y se demoraba al colgar el auricular
por la falta de respuesta, podía escuchar la entrada desordenada, los
gritos y hasta los disparos. Las reacciones eran disímiles: desde la
bravuconada hasta el terror, recorriendo toda la gama de posibilidades.
A
veces respondían ellos burlonamente. Se le habían adelantado, Ponían en
peligro el experimento, impedían la observación directa de cada
instancia para obtener conclusiones válidas para la ciencia. La
supervivencia dependía de aquellos pequeños sacrificios: cómo
reaccionaban ante lo inesperado, ante el ataque repentino, era un dato de
valor incalculable para cuando fuera necesario masificarlo. Las víctimas
sin rostro. Los victimarios convencidos de la importancia de su función y
de su impunidad.
La primera fase ya estaba concluída.
Ahora el ordenador realizaría la selección natural, aseguraría la
eficiencia del plan en la fase “B”, sin objetividades, casi del mismo
modo, en sitios alejados entre sí, con nombres elegidos al azar.
El
doctor Lanari estuvo tentado de apagar el monitor que continuaba mostrando
el proceso de la información, Eran las tres de la madrugada. El sonido
del teléfono ,le impidió escuchar a los dos vehículos que estacionaron
junto a la cerca. Atendió creyendo que
le informarían sobre algún error o alguna catástrofe del procedimiento
que no debía dejar huellas ni testigos. Silencio. La puerta se desplomó
con un golpe seco. La víctima cayó. Del otro lado de la línea sólo se
escucharon dos estampidos, algunos chistes y la explosión del monitor
sobre los mosaicos.
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