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GRUPO DE
FAMILIA
Dirección: Luchino Visconti Por |
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Convaleciente aun de su grave dolencia, en Zurich, Visconti se impacientaba. Ya pensaba en un posible film de inmediata realización y cambiaba incesantemente impresiones con sus colaboradores habituales. ¿La montaña mágica? ¿L´quote eletto? ¿El ambicioso proyecto sobre la obra de Proust? Los médicos habían recomendado prudencia, paciencia, reposo... Después, al instalarse en casa de su hermana, de nuevo en Italia, la impaciencia se hizo ya intolerable. Pensaba también en la puesta en escena de una Opera y en terminar y amueblar dos nuevas casas, para su alojamiento en Roma. Fozado por Visconti, el escritor Enrico Medioli se puso manos a la obra, como él mismo nos cuenta, para encontrar algo a la medida de las actuales posibilidades limitadas – físicamente hablando – de Visconti. Y tomando como punto de partida a un profesor encerrado en su lujosa mansión y en si mismo – restos de un proyecto anterior, no realizado –, empezó a madurar la temática y su desarrollo argumental de Gruppo de famiglia in un interno. |
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| Convaleciente aun de su grave dolencia, en Zurich, Visconti se impacientaba. Ya pensaba en un posible film de inmediata realización y cambiaba incesantemente impresiones con sus colaboradores habituales. ¿La montaña mágica? ¿L´quote eletto? ¿El ambicioso proyecto sobre la obra de Proust? Los médicos habían recomendado prudencia, paciencia, reposo... Después, al instalarse en casa de su hermana, de nuevo en Italia, la impaciencia se hizo ya intolerable. Pensaba también en la puesta en escena de una Opera y en terminar y amueblar dos nuevas casas, para su alojamiento en Roma. Fozado por Visconti, el escritor Enrico Medioli se puso manos a la obra, como él mismo nos cuenta, para encontrar algo a la medida de las actuales posibilidades limitadas – físicamente hablando – de Visconti. Y tomando como punto de partida a un profesor encerrado en su lujosa mansión y en si mismo – restos de un proyecto anterior, no realizado –, empezó a madurar la temática y su desarrollo argumental de Gruppo de famiglia in un interno. | ||||
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Así, poco a poco – relata Medioli –, el Profesor empezó a tomar cuerpo en el apartamento, en compañía de la fiel ama de llaves Erninia Un apartamento arreglado según sus gustos: bellísimos objetos, libros que se amontonan en las librerías hasta el techo y se desparraman por todas partes, por el suelo alfombrado, en divanes y poltronas..., y los “conversation pieces” en las paredes de toda la casa, cuadros con la imagen repetida en sus variantes de aquella familia que nunca había conseguido o que siempre ha bía renunciado a formar. Un hombre maduro, en el umbra1 de la vejez, de excepcional cultura y sentido humano, superviviente “gourmet” de los grandes valores de la vida. Y, en definitiva, culpable: ha malgastado los diez talentos de la parábola en retirarse a una soledad privilegiada y protegida, en una especie de suntuoso regazo rnaterno (...). Una vez confortablemente instalado, al Profesor era preciso incomodarlo y contradecirle en lo que había sido su elección, hecha de rechazos, en su manera de vivir. Es decir, introducir en su casa una caja de Pandora de relojería. Y la bomba estallará cuando, con un mínimo de imprudencia, el Profesor abre la puerta a sus inquietantes inquilinos... | |||
| Resumiendo, el escritor termina de exponer así el argumento de su proyecto: Creerá por un momento haber encontrado la solución a su soledad, que ahora le pesa por ser más consciente de ella, con aquellos jóvenes que podrían ser sus hijos – los hijos son una prolongación hacia el infinito de uno mismo –, pero se equivoca: es demasiado tarde, y lo único que puede esperar, ahora ya, es la llegada de la Muerte. Como Aschenbach en el Lido de Venecia, el hombre había caído en una trampa, victima de un espejismo... La película nació, pues, con un pie forzado: que no exigiese un trabajo considerable a un hombre convaleciente que, como Visconti, había quedado prácticamente condenado a una silla de ruedas. De aquí la simplicidad de la trama y los contados personajes, así como que la acci6n transcurriese en un decorado único practicable. | ||||
| (El hecho de que, luego, por necesidades de producci6n, la parte de decorado correspondiente al estudio transformado tuviera que montarse en otro estudio no cambio el planteamiento en nada.) Incidiendo en la idea de su colaborador, Visconti declar6: Este film es la historia de un intelectual de mi generación que, al no serle posible vivir de acuerdo con su tiempo, choca violentamente con la generación actual y sale de dicha prueba profundamente afectado para el resto de su vida. El profesor colecciona las “conversation pieces” , esos cuadros ingleses del siglo XVIII que representan escenas de familia pertenecientes a la aristocracia y la alta burguesía, con sus niños, sus domésticos y sus perritos. Gentes deliciosas, elegantes y | ![]() |
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| encantadoras, acerca de las cuales puede resultar tentador imaginar -más allá de la inmovilidad de las pinturas – las pasiones y los vicios a los que se entregaron. Mi film es, precisamente una “ conversation piece” : un retrato de familia... (Una familia que «pudo» haber sido, pero que no es, podía haber añadido Visconti.) Por un lado, existe la tentación de las personas de edad madura de protegerse de una vida que ya no les ofrece ningún aliciente o ilusión; su deseo de refugiarse en los recuerdos; un bagaje de conocimientos que ya no podrán verse acrecentados. Por el otro, los jóvenes, con su vitalidad, su lado irracional, su voluntad de no creer en lo que había existido antes que ellos y de rechazarlo. Los jóvenes y su fascinación... | ||||
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A través del personaje interpretado por Burt Lancaster he querido examinar la posici6n, las responsabilidades, los esfuerzos y los fracasos de los intelectuales de mi generación. La parábola de una cultura. He buscado, a través de dicho personaje, la ocasi6n de representar un momento y una clase a la que, si se quiere, yo mismo pertenezco. Pero la identificación se detiene
aquí. Dicho lo cual, me parece evidente que cuando se quiere contar algo a alguien no puede hacerse más que a través de si mismo. Gustavo Flaubert y su “madame Bovary soy yo” lo testimonian. Esta video película la puede alquilar en el Centro Cultural del Cine TE 4788-1468 |
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