MARIA DEL CARMEN CHALES


 

 


 

I

J.L.B. (1889-1986)


"Como una cosa que fuese nuestra..."
                             Evaristo Carriego.

Nací bajo una luna leve y ciega,
tras la ciega verja de un jardín
que guardaba al aljibe y la secreta
luz del agua, el giro de los astros
y las constelaciones, lejos de todo
sonido, hasta del silencio.
Nací en el remanso de una biblioteca
donde se enlazaba el imaginario tigre
de .Bengala con el oculto cuaderno
de escrituras y el Libro de los .Libros.
Nací a la palabra en otras lenguas,
en el desierto junto a la toldería,
a orilla de un arroyo malherido,
en el patio soez de los corrales,
bajo la luz del duelo, en la batalla
donde reptaban las rojas babosas
de la sangre, en la mazorca cruel
que dividió a la historia y en aquel
sur de la fiebre y la nostalgia.
Soy mi tiempo de hoy, el eterno círculo
del círculo, la mano que se entrega
al destino, el confuso marfil del alba
el viento de mar que abrió mis alas
la breve esfera del reloj que no regresa
a componer sus lanzas. Soy aquel a quien
conmueven las hazañas dela sabiduría
los inocentes actos de los hombres
que en sueños me hablan en un idioma
desconocido y lento y son la memoria
de mi sangre.
Soy el que incólume convoca al Verbo
Inapelable.


 

II

J.L.B. (1899-1986)


"... .Then what could Death do,
if thou shouldst depart.
leaving thee living in posterity?".

William Shakespeare



A veces me pregunto "¿dónde estará el perdido
antepasado persa"?  ¿en la dorada duna, en un zoco,
en el ritmo de un jézel, en el íntimo diálogo
del nómade con Dios, en la piel ajedrezada
de los patios donde nace el jazmín, en la revelada
rosa de una rosa velada, en el frescor de la fuente
y las alhambras, en la difícil costumbre
de la quietud, en el canto del ruiseñor, en los resecos
labios del que peregrina a la Meca, en las nocturnas
lámparas del vino, en el lecho donde canta el mirlo?
He visto la tumba de los que jamás mueren bajo
la ficción del mármol, el laberinto donde juega
sus negras el espejo y sus blancas los dragones
del miedo, las mujeres de las Mil y Una Noches
en los mercados y en mis sueños, el perfil parco
de un gato; aquel zahir que todavía rueda sobre la calle
a la que no he vuelto.
Ahora la vida me ha separado de mi rostro y de
los ojos de mi cuerpo.
Voy hacia un punto secreto, invisible. Mi muerte
me separa de la muerte.
El eterno signo de la rosa es testimonio del poeta.


al Prof. J Carlos Arauz (in memoriam)


 

RODEZ (1944)

 


"Maisons pleines d´horreur,
de doucer, de colére..."
M. Yourcenar



Cuartos en soledad y
penumbra... cartas vacías,
espectros que cruzan
corredores nocturnos, sin
mirada, sin voz. Mi yo,
hueco de conciencia; también
mi pensamiento que no está
en nada y nada tiene, sufre
la angustia de vivir dentro
de un útero de cal viva.; ¿es
que la muerte ha dejado
de existir?
Blanda, muy blanda la nieve
empaña los cristales, recuerdo
en un país de infancia a los
caballos bermejos pastando bajo la lluvia
¡tan bellos!,
a mi madre, fino grano de sal
llamando: ¿Naky?
Dime: "¿respira aún el mundo físico?"
¡Cuándo saldré de este viscoso alvéolo
donde zumban las abejas del miedo!,
por favor, escríbeme.



a Roberto Juarroz


 


 

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