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CRISTINA
DE BERBARI |
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UN PASEO POR LA MEMORIA |
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(grafito graso de Roberto
Gatti)
¿Quién viene resbalando por el recuerdo, levanta el telón, enciende fogonazos del ayer que enardecen la vieja imagen actualizada en la retina? ¿Quién llega?
Anfitrionas en el llanto y la risa, ambas máscaras observan con cuencas ciegas. Sólo su boca-símbolo estimula emociones. Entonces, el invitado salta al centro de la escena . Y salto. Yo, protagonista del primer acto en la tragicomedia de mi vida.
(sobre caballete/ blanquísimo bastidor emerge del grafito)
A plena luz soy impúber en esa foto que gira en carrusel como giro sobre la pista circular de circo donde cabalgo: Pierrot equilibrista. La hilera de cuentas fulgurando en el espacio. Collar como lazo ha de rodear el bello cuerpo amado: la extraña écuyer sin rostro. Danzan las piezas de un perfil disperso, rostro por armar... para amar.
(el todo despliega una cuarta parte de sombra/ zócalo/ subsuelo del ‘yo’ oscuro)
Secreto ámbito del proscenio, donde las cosas al estar no están. ¿Misterios? Ni develados ni por revelar. El cofre los guarda y la llave Yale -que jamás lo abrirá- pende entre engranajes.
Órgano vital de bicicleta -piñón/cadena- va y viene y va, se multiplica, ahoga la escena. La rueda dentada es ojo guardián y es la boca abierta del Maligno. ¡Sordo sonido metálico en antigua maquinaria del tiempo!
(primer plano/ sombras iluminadas)
Bajo la mesa de noche, zapatitos en espera. Dentro del cajón de los juguetes dos abuelas flamencas velan el sueño del infante: muñeco en sopor de algodón.
Despierto del ensueño pretende mi ojo ceñir la memoria. Hay sólo ráfagas. Máscara del instante. Grieta del tiempo. Aleteo de sombras. Huyen las piezas de un perfil disperso, el rostro siempre por armar... para amar por siempre.
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SUDESTADA
Buenos Aires, 23 de marzo de 2001
(técnica mixta de Mónica Caputo) |
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Lluvia oblicua, pertinaz. Sopla
viento del sudeste.
Danza Eolo su furia acuática.
En salto a la locura desborda El Plata.
Allá fuera, en las costas de Berisso, Quilmes, Ensenada.
Aquí dentro, sobre tabla, acrílicos y témpera:
ventana abierta al temporal, a la intemperie.
En un paraje de resignado rancho y tapiales emerge
poste enano, sorprendido entre espejos.
Con presagio de fin del mundo, otea un sol negro
el asentamiento de máximos niveles.
Todo es evanescente.
Monocromo, todo se iguala. Masa líquida y cielo.
Como ocurrencia inesperada, juega el mal tiempo
una coreografía de luz y reflejo: reverbera
verde vegetal verdemar viridiana.
La visión funde paisaje e interior en grises del agua.
Esa mesa, promesa pascual, vuelta de repente
balsa.
Soporta blanca caseta cuya viva entraña humea
-humea húmedo vaho
humea tibio vapor-
exhala primordial alerta:
_ ¡Aún soy!
¿Es real la ficción?
¿Es tan real como esta realidad que nos ahoga?
Ante tanta desolación, también humea el alma.
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Sombra
de hoja de asfódelo... |
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de |
Sombra
de hoja de asfódelo:
territorio donde
la Reina Mab
pasea
mientras en torno
su séquito
-redecillas de tul-
caza vértigos.
Lo fantástico
no es asunto
de otro mundo
aquí
ahora
ante el bisbiseo
de las palabras
fija vértigos
la tinta
de mi bolígrafo. |
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La
estrella radiante en Libra... |
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La estrella
radiante en Libra
nos impulsa
a enviar señales.
nos incita a un juego
de latidos con Cupido.
Sedienta mi voz.
arroja flecha:
mensaje
-en plegado papel pajarilla-
poema.
Me astilla
en cristales
la estrella en Libra;
de luz cereza
torno
a blanca luz.
y estallo
madura baya.
Debajo de mi vestido
arde el verano.
Máxima incandescencia.
Duele
en mis pezones
tu mirada.
a Víctor |
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