C U E N T O S 

D E 

D E T E C T I V E S

 

Por Julio di Risio

    

Sin duda, muchas cosas han cambiado... Y claro, ¿cómo conciliar los adelantos de las técnicas forenses, de las comunicaciones, las armas sofisticadas, los automóviles inteligentes, con aquellos detectives que inventaron la novela policial? Los había recios. Estos resolvían la intriga con golpes de audacia. De eso vivían, a "veinticinco dólares diarios más los gastos". Otros, los intelectuales, podían aclarar asombrosos misterios gracias a complicadas elucubraciones. Por supuesto, solían hacerse acompañar por un amigo "ingenuo" que forzosamente los obligaba a explicar, para los "lentos", la sucesión de sus brillantes deducciones. Eso sí, unos y otros respetaban estrictamente un mismo principio: mantener apartadas a las mujeres y sobre todo, no complicarse con sus clientes femeninos.
Quiero empezar a anotar, para que no se me vayan a perder, quiénes eran y cómo hacían para resolver esos misterios mientras formaban, en nosotros, la idea misma del misterio.

I El Caballero C. Auguste Dupin
Cuando Edgard Allan Poe escribió su primera historia detectivesca: "Los asesinatos de la calle Morgue" (1), la situó en Francia. Aunque su país natal era Norteamérica, la Sûreté de París era una de las primeras fuerzas policiales establecidas en el mundo, y la fascinante destreza mental del caballero Auguste Dupin el solitario investigador creado por Poe podría muy bien colaborar con algún miembro de esa institución parisina, por ejemplo, el Prefecto, frente a casos que pudieran superar sus propias facultades deductivas. 

El amigo, convertido en biógrafo, de Dupin, nos lo retrata a través de sus propias impresiones: «Al observarlo, no podía dejar de admirar la capacidad analítica de Dupin... En ciertos momentos su modo de ser era frío y abstracto; sus ojos adquirían la expresión de mirar el vacío, mientras que su voz una insólita y bella voz de tenor subía atipladamente, lo que hubiera sonado como petulancia salvo por su tono deliberado y la total nitidez de su enunciación. Al ver a Auguste en esos estados de ánimo, yo no podía menos que meditar en la antigua filosofí
a del Alma Doble y me divertía con la idea de un Dupin doble: el creador y el resolutivo» (2).

Dupin era un joven caballero, procedente de una familia ilustre pero empobrecida por desdichados acontecimientos. Cierta amabilidad de sus acreedores había dejado aún en su poder una pequeña parte de su patrimonio; y con la renta que éste le daba podía, por medio de una economía rigurosa, procurarse lo necesario para vivir y dedicarse a su única pasión: los libros. 
El primer caso de Auguste Dupin se conoce como "Los asesinatos de la calle Morgue". En esa calle de París, y en la casa misma donde vivían, se encuentran los cuerpos mutilados de Madame Lespanaye y de su hija. Dupin va siguiendo, con sus singulares métodos deductivos, al "asesino": un orangután que se ha escapado de su dueño, un marinero. 
Dos años después de la resolución de este hecho, la policía de París solicita una vez más, y a regañadientes, la colaboración de Dupin para otro complicado caso: "El misterio de Marie Roget" (3). Dupin vuelve a hallar la solución de un enigma, que en esta ocasión llevará ante la justicia al asesino de Marie Roget, una bonita muchacha de incierta reputación. Luego Dupin regresará a sus libros y a su vida de reclusión, hasta la noche en que el Prefecto de la Policía de París vuelva al número 33, rue Dunot, Fauboug St. Germain para consultarlo acerca de un asunto que lo tiene perplejo: ha visto frustrados todos sus esfuerzos por encontrar una carta robada.
Si bien estaban creadas las condiciones para que el Prefecto de policía continuara planteando sus difíciles asuntos al intelectual devenido investigador, la devolución de "La carta robada" (4) a su legítimo dueño fue el último de los casos resueltos por Dupin de que se tengan noticias. 

El primero de todos
Se dice que F.D. Carl, reclamaba para sí el derecho de haberle hablado a Poe de un tal Auguste Dupont, hombre de grandes poderes analíticos que colaboraba de vez en cuando con la policía de París. También se ha sugerido que el caballero Dupin se basó en un famoso oficial de la policía francesa, Monsieur Vidocq.
Tal vez sean inciertas las fuentes de las que Poe extrajo su ingeniosa creación, pero no hay duda de que el Caballero C. Auguste Dupin es el primero de todos los detectives de la ficción literaria. 
Notas:


1) "The murders in the Rue Morgue" - Graham´s Magazine, abril 1841. Primera edición en libroÊ: 1843.

2) "The book of Sleuths" - Janet Pate, Inglaterra 1977.

3) "The mystery of Marie Roget", de noviembre de l842, que llevó por subtítulo "Secuela de los asesinatos de la calle Morgue"

4) "The Purloined Letter en Chamber´s", de noviembre de l844 en Edinburgh Journal , y en el primer libro con las tres historias:"Tales of Edgard Allan Poe", Nueva York, 1845.

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