| El laberinto de los espejos | ||||||||||||||||||
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Orson Welles |
Con «Que el cielo la juzgue» [5], el technicolor no atenúa el noir, más bien es un recurso para acentuarlo. Ellen –G. Tierney– es una mujer posesiva que destruye a quien se le acerque. Richard, su marido tiene un hermano semiparalítico, egoísta y mediocre, pero a quien quiere tiernamente. Para Ellen, es un intruso que empaña su intimidad con Richard. A solas con él, Ellen desafía al muchacho a nadar una distancia que ostensiblemente supera sus fuerzas. El chico se ahoga pidiendo desesperadamente ayuda a Ellen, quien, implacable, lo mira desde el bote hundiéndose en el lago. Atrapada siempre entre los celos y el odio, entre la impotencia y el poder absoluto, se envenenará haciendo recaer la culpa en la hermana de Richard. | |||||||||||||||||
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En «La dama de Shanghai», uno de los filmes más fantásticos de la serie negra, tras el alucinante tiroteo en el laberinto de los espejos, su escena más recordada, la Hayworth cae mortalmente herida sobre un piso sembrado de astillas de vidrio ; en un susurro se le escucha : «el mal está en mí» y luego la confesión de culpabilidad en la muerte del socio de su marido.
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"La dama de Sangahi", de O. Welles |
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| El suicidio de Ellen y esta muerte de la Hayworth son los últimos hábiles recursos de supervivencia de un cine negro que el Código de Actividades Antiamericanas, con su exigencia de finales moralizadores, condena a transformarse o morir. El negro del género en la pantalla se transforma en una realidad de listas negras. Algunos emigran, como J. Dassin a Francia donde realiza la obra más importante del cine negro francés : «Rififi». | ||||||||||||||||||
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Algunos
contrabandistas Con su propaganda anti-roja, e influido por el neorrealismo Italiano, el cine policial americano se entrega de lleno a la producción de películas con contenido social, casi documentales policiales, filmados en las calles, en los muelles, en los barrios bajos y, sobre todo, transformando las estaciones policiales en purgatorios para individuos antisociales. No sin algún «contrabando» de cine negro, se realizan en la década del 50 algunos filmes memorables: «Sin conciencia» [6] , «Los sobornados» [7] , «El luchador»[8].
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Bonnie & Clyde", (1967) Robert Benton |
Románticamente noir
A mediados de la década del 60 se produce una nueva época dorada del cine negro americano. A. Penn presentará desde una óptica romántica y simpatizante los desmanes de Clyde Barrow y Bonnie Parker, una pareja de criminales de poca monta que, en los años siguientes a la crisis del treinta, se rebelara brutalmente contra el mundo que los rodeaba. Al mejor estilo de la nouvelle vague, J. Boorman [9] narra el regreso, tras una larga condena, de un hombre perplejo al encontrar su medio transformado : sus ex-colegas manejan los «negocios» desde modernas y confortables oficinas.
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| Pero será la saga Corleone, de F. F. Coppola, la que, con todas las claves del cine negro en una combinación sencillamente excepcional nos brinde, con El Padrino I y II al menos un par de los filmes más importantes de los últimos cincuenta años |
"El Padrino I",(1972) Fracis Ford Coppola |
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El Padrino II", (1974) Francis Ford Coppola
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Pulp Fiction", (1994) Quintin Tarantino |
Violentamente
noir La tan augurada muerte del cine negro ha pasado a ser, hoy día, un anuncio poco creíble. Es verdad que su enfoque ya no es el mismo. Tal vez, en la terrible fusión entre los sucesos criminales de la vida real y los de la ficción que en lo cotidiano nos anonada, la inquietud del artista encuentra un magnífico filón : extremar la confusión entre lo real y lo fantástico, unir el humor con el horror. Esta ingeniosa fórmula ha garantizado la permanencia del género.
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Y en esto, «Pulp Fiction» [10] es paradigmático. Veremos atónitos cómo Marcellus –negro y corpulento jefe-mafia de Los Angeles–, violado (literalmente) por el maniático Zed, en los sótanos de una extraña casa de antigüedades, pactará con Butch (Bruce Willis) –su compañero de accidente– : «No cuentes a nadie lo que pasó. Que toda esta mierda quede entre tú, yo y el señor violador, que pronto vivirá un dolor agónico por el resto de su corta y degenerada vida». Como puede verse, para los personajes del filme negro, la capacidad para el mal es ilimitada, simplemente no distinguen la diferencia entre el bien y el mal... o tal vez, en realidad, no les importa un rábano. [*] Montajista. [filme-Editor]. Profesor del CIEVYC [1] «Un alma torturada»
- F. Tuttle, 1942 ; [2]«El beso de la muerte» - Henry Hataway,
1947 ; [3] «Al filo de la noche» - A. Litvak, 1947 ; [4]
«Pacto de sangre», B. Wilder, 1944 ; [5] J. Stahl, 1945 ;
[6]«B. Windust, 1950 ; [7] F. Lang, 1952 ; [8] R. Wise,
1949 ; [9] «A quemarropa», 1967 ; [10] Q. Tarantino, 1994. BIBLIOGRAFIA : «
Panorama Du Film Noir Américain» - Borde y Chameton, 1958 ;
«Historia del Cine» - G.P.Sevilla,, 1995.
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