SI TENES GANAS DE COMPRENDER UN POCO MÁS LA IMPORTANCIA DEL JUGUETE EN EL DESARROLLO DEL NIÑO, Y SI TE INTERESARÍA CONOCER ALGUNAS CARACTERÍSTICAS PARA TENER EN CUENTA A LA HORA DE LA ELECCIÓN DE LOS MISMOS TE RECOMIENDO QUE LEAS EL SIGUIENTE TEXTO..

Resumen de:
Los juguetes: material lúdico-didáctico autónomo. Por Martha Glanzer, del libro "Materiales y Recursos. Entornos propicios para el aprendizaje. La educación en los primeros años".
Ediciones Novedades Educativas. 1999

El juguete es el primer producto cultural ofrecido al niño en todas las civilizaciones. (...) El mismo presenta valores educativos, afectivos, cognitivos, funcionales y es considerado como un precioso sostén de la producción imaginaria del niño entre otros atributos.
(...) El pequeño, teniendo a su alcance objetos y elementos indispensables para sus experiencias, que él graduará respondiendo a sus posibilidades de acción, podrá acceder a una calidad de oportunidades que irán orientando sus actividades en forma independiente hacia estructuras lógicas del pensamiento, durante el transcurso de su evolución.
(...) Del vínculo que se establece entre el sujeto que juega y su objeto lúdico se desprende que el juguete aporta:
* un valor funcional - determinado por sus posibilidades de uso,
* un valor afectivo, cuando se comporta como receptor de emociones y sentimientos, y
* un valor cognitivo al vehiculizar la adquisición de nuevos conceptos, nociones y experiencias.
A estos importantes valores, el niño le agrega aún una dimensión simbólica, que sólo a él le pertenece.
Pueden hallarse distintas clasificaciones, por ejemplo la evolutiva (según las edades de los niños, determina los juguetes que corresponden a etapas específicas del desarrollo infantil, y que van acorde con sus posibilidades físicas de manipulación y con su capacidad mental) o la funcional (que según su uso los divide en juguetes afectivos - receptores de sensaciones y emociones-, didácticos - para el desarrollo intelectual y cognitivo -, de construcción - iniciativa, espacio, complementareidad, etc-, para el desarrollo físico, para ejercer actividades artísticas, etcétera).
(...) Cualquier objeto puede ser susceptible de transformarse en juguete, mediante la connotación simbólica que el pequeño le quiera atribuir.
(...) Veamos una clasificación según la propuesta de espacios de intervención:
1)juguetes racionales o de participación indispensable: esta primera categoría relacionada con la actividad que el niño puede desarrollar motivado por ese producto, cuyo uso reclama la intervención activa y creativa de los usuarios. Podemos encontrar aquí a los títeres, los juegos de construcción (que presentan piezas para relacionar, yuxtaponer, apilar, combinar y, finalmente, obtener formas que podrán ser reconocidas como algo, al que posiblemente le den un nombre, aunque la forma real obtenida diste mucho de lo convencional), pelotas, aros, rompecabezas y aquellos juegos educativos realizados para que los niños actúen sobre ellos, al mismo tiempo que van adquiriendo nociones y destrezas. Puede decirse que todos ellos presentan una acabado que pudiera llamarse incompleto, ya que proponen un espacio de intervención amplio e indispensable y motivan e incitan el juego.
2)Juguetes propicios o de participación posible y potencial: hay muchos otros que se presentan bajo un acabado completo, que permiten, no obstante, una valiosa relación lúdica, propiciando instancias de juego dramático, y pudiendo adquirir la connotación simbólica que quien juega con ellos desea adjudicarles. (...)muñecas, autitos, trenes, animales en miniatura o de tela, todos traen consigo propuestas de voz o sonido y movimiento a aportar. Muchos de ellos forman parte de los juegos imaginarios o dramáticos y permiten a quienes juegan establecer su dominio en situaciones que desarrollan mediante su imaginación, en diálogos, muchas veces proyectivos, y en escenas que le permiten manejar circunstancias y actitudes, creando escenarios e instancias antojadizas y momentáneas. En ellas manejan tanto la imitación de su medio como su adaptación a esos espacios lúdicos imaginarios.
3)Juguetes tecnológicos, o de intervención difícil o restringida: estos productos completos y dotados de detalles y agregados tecnológicos (de los cuales el juego infantil podría hacer caso omiso), lejos de enriquecer el juego, lo coartan y empobrecen, omitiendo o restringiendo ese espacio de intervención del niño. Es interesante observar que todas las operaciones simbólicas que siempre han pertenecido a los pequeños (ruido del motor, galope del caballo, conversación de muñecos, etc.) son entonces incorporadas al juguete y ejecutadas por el juguete mismo. Todo lo que se agrega al juguete se le está quitando al niño.
A esta categoría se le pueden agregar los productos derivados que presentan juguetes completos con todos sus atributos, personajes o héroes con vestimentas que los caracterizan, etc. Esos juguetes personalizados representan personajes conocidos por la televisión y vienen provistos de todos sus atuendos. En su conexión con el niño, la relación que se podría privilegiar sería la de la posesión; la de obtener un héroe conocido que le pertenece y que le permite un restringido o copiado juego de roles, pues dicho héroe trae consigo una individualidad conocida que no siempre los niños se atreven a cambiar o derivar, ya que la estructura narrativa preexistente a la actividad lúdica dificulta los cambios. (...)Aquí el pequeño no hace más que repetir las frases memorizadas, impuestas por la TV, sin agregar nada de su imaginación espontánea. El juego está contaminado de antemano y dirigido por la mente adulta que creó este tipo de personajes.

 

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