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IMAGINATE UN ENCUENTRO CON UN HADA.

La fórmula de los relatos fantásticos es un éxito que se repite desde los cuentos clásicos infantiles hasta la saga (literaria y cinematográfica) de Harry Potter.

“Los chicos están inmersos en un universo misterioso en el que es tan enigmático un pez como el hada. Para ellos un árbol o una piedra son fantásticos. Y el encuentro con la literatura les permite habitar otros mundos en los que de verdad está Tom Sawyer y hay brujas y hadas”, apunta Graciela Cabal, autora de 70 títulos de literatura infantil.

Nadie sabe quién le enseñó tantas cosas sobre hadas. De su libro Las hadas brillan en la oscuridad te regalamos, un episodio.

•  ¡Tréboles tiernos! ¡Mi platillo preferido! –aplaudió el hada-. ¿Rociados con unas gotitas de leche tibia, quizá?

Dije que sí con la cabeza, porque la voz no me salió.

•  Y puedes decirme Melu... Después de todo, vamos a ser de la familia, ¿no?

Empecé a sentir que transpiraba frío, como cuando me vino la varicela. ¿Qué había querido decir el hada con eso de “ser de la familia”?

•  ¡Majestad! Digo..., Melu...

Pero justo en ese momento apareció mi papá con el cepillo de dientes, rumbo al baño:

•  Otra vez hablando solo, Nanu. Te dije que no me gusta.

Y atrás de mi papá, mi mamá, untándose la cara con su crema verde.

•  A dormir, que es tarde, Nanu –dijo ella- No te canses.

Y me dejaron solo.

Solo con el hada.

Y entonces al hada le dio como un ataque.

•  “¿Te dije que no me gusta!” “¡No te canses!” ¡Bah, bah, bah! –chilló el hada imitando las voces de mis padres y haciendo muecas-. ¿Y esos dos? ¿De dónde salieron esos dos?

•  - Son mi mamá y mi papá –dije avergonzado.

(¿Y por qué tendría que avergonzarme de mi mamá y mi papá, que me querían con locura, eh? ¿Qué era lo que estaba pasando aquí?)

•  “¡Son mi mamá y mi papá, son mi mamá y mi papá!” –siguió chillando el hada, y me giró la cara, como ofendida.

Yo corrí a buscar los tréboles y la leche y... ¡UFA, qué ganas de que llegara mi abuela, a poner un poco de orden en esta casa!

•  ¡Aaaj! ¡Qué porquería! –gritó el hada cuando probó un poquito de lo que yo le había preparado-. ¡No pedí sopa fría de tréboles de maceta! Te lo advierto, niño: así no se trata a una reina que ha venido a buscar esposo.

Epa, epa, epa... Un momentito...

¿¿¿Qué había dicho el hada???

¿¿¿Buscar esposo???

¿¿¿En mi propia casa???

Por lo que yo sabía, en mi casa había sólo dos hombres: ¡mi papá y yo...!

Y mi papá ya estaba casado... Con mi mamá.

Así que...

Las piernas me temblaron. Y tuve ganas de escapar.

Pero decidí hacerle caso a mi abuela.

Y ponerle el pecho a la vida, como dice ella.

Y buscar un vaso limpio de boca ancha.

•  Acomódese aquí, Majestad –le dije-. Mañana hablaremos tranquilos, cuando venga mi abuela.

•  ¡Oh, no! ¡Una abuela no entraba en mis planes!

Pero la dejé que protestara sola.

Y me llevé el vaso con el hada a mi mesita.

Graciela Beatriz Cabal. Las hadas brillan en la oscuridad. Edebé, Tucán azul, Barcelona, 2000.

Te propongo estas actividades

Primero: Imaginate al hada. Describí un hada de un cuento que conozcas.

El diálogo entre Nanu y la abuela. ¿Con quién lo conversarías?

El diálogo entre Nanu y el hada. Imaginate un encuentro con un hada.

Y seas grande o chico, mandanos lo que se te haya ocurrido, si es para chicos, mejor.

Después, andá a buscar el libro a la librería, es imperdible. Y cuando lo termines, también podés recomendarlo.

 

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