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LA CENICIENTA, CUENTO MARAVILLOSO.
Proyecto de lectura y escritura.
7º B EGB 121 La Plata.
Aspectos analizados en las versiones de los Hermanos Grimm y Charles Perrault.
“La Cenicienta” nos ha llegado en dos versiones diferentes entre sí: la de los hermanos Grimm y la de Ch. Perrault, que ha escrito un cuento mucho más irreal, en ambiente más refinado, con el detalle de las zapatillas de cristal.
Evita escenas poco gratas para la corte -que es donde se leían sus cuentos- como, por ejemplo, que las hermanastras se corten el dedo gordo del pie y el talón para calzarse la zapatilla, que sí citan los Grimm.
La Cenicienta de Perrault es una joven bondadosa en extremo, con poca voluntad; incluso es ella quien elige dormir entre cenizas, mientras que la de Grimm es obligada a hacerlo.
La versión de Perrault es la que más se ha popularizado entre nosotros, tal vez por esa carga de elegancia y dulzura que atenua la crudeza del relato original. Walt Disney se basó en ella para realizar su versión cinematográfica en dibujos animados.
Las hermanastras de los Grimm son perversas y malvadas, como su madre; en Perrault no son tan crueles, son poco amables, eso sí; pero se limitan a ignorar a Cenicienta, no a hacerle humillaciones tan drásticas como las de los Grimm.
En Perrault aparece un hada madrina que es la que mueve a la chica a actuar; ella, por sí sola, no lo hubiese intentado jamás. En cambio, en los Grimm, es Cenicienta quien se acerca al árbol -que personifica a su madre muerta- y le pide vestidos y accesorios para poder ir al baile.
Perrault lo hace todo más mágico con la utilización de la calabaza como carroza, los ratones convertidos en lacayos y los harapos en preciosos vestidos. En el cuento de los Grimm, a Cenicienta, nadie le advierte que debe llegar a una hora determinada, en Perrault, en cambio, el hada madrina le aconseja muy seria que si vuelve más tarde de las 12, el hechizo se desvanecerá y Cenicienta será de nuevo Cenicienta.
El príncipe de los Grimm es también ingenioso y astuto y decide untar de pez la escalera para seguir la pista de la muchacha. Es él quien va en persona buscándola y es él quien la acepta como una chica normal. En cambio, en Perrault el príncipe manda a un criado y, al descubrirse el hecho, aparece el hada madrina y viste de nuevo a la chica con bellos trajes, con lo que se sigue manteniendo engañado al príncipe.
El final es también diferente. En Perrault, Cenicienta que ha sufrido a causa de sus hermanastras, las acepta y se preocupa por ellas, lo cual resulta poco verosímil. La versión de los Grimm es más realista, pero también muy cruel.
En el cuento de Grimm la niña no pierde del todo el contacto con su madre muerta, ya que, a través de sus lágrimas, hace que nazca un árbol en su tumba y es allí donde va para pedir favores.
Perrault nos narra un cuento cortés en que la boda es pomposa y solemne y colma todos los pesares de la joven.

Compartí con nosotras producciones de diferentes alumnos de 7º B EGB 121 La Plata.
Yanel, otra Cenicienta (de Lucía Bartoli 13 años y Luciana Volante 12 años )
Sin título (de Stefanía María Maschke 12 años)
Cenicienta y la máquina del tiempo (de Maylén Rueda y Julia Vinci)
Había una vez una chica que se llamaba Yanel; era huérfana y vivía con su madrastra y sus hermanastras quienes la tenían como sirvienta y la trataban muy mal.
Un día como cualquier otro, un aviso llegó a su casa en Marte, éste decía que estaban invitadas a la fiesta que organizaría el príncipe de Venus para conseguir esposo. Yanel estaba loca de felicidad porque pensaba que su madrastra la dejaría ir aunque esta sólo estaba preocupada por vestir bien a sus hijas y no tenía tiempo para pensar en Yanel. Además esta no tenía ropa para asistir a una fiesta tan importante.
Cuando llegó el día de la fiesta, Yaner estaba muy triste porque su madre y hermanastras se habían ido a la fiesta y ella no podía ir, cuando entonces llegó Celestina, su hada amiga, y le dijo que ella le permitiría ir al baile.
Con su varita tocó una planta muy extraña y ordinaria de ese planeta e hizo aparecer una nave espacial que tenía forma de choclo, luego tocó unos animalitos muy raros, que parecían una mezcla de chimpancé con jirafa y éstos se convirtieron en los choferes de la nave; por último hizo un movimiento con su varita sobre Yanel y apareció un hermoso vestido de perlas azules. Antes de que se vaya al baile, Celestina le dijo que luego de las 12 de la noche el hechizo se iría y volvería a ser como antes.
Cuando llegó a Venus y todos la vieron quedaron impresionados por su belleza marciana, en especial el príncipe venusiano que la sacó a bailar y así siguieron toda la noche hasta que Yanel vio el reloj que marcaba las 12 de la noche y salió corriendo. Se le salió su zapatito de plata, bordado con oro y cristales.
El príncipe recorrió planeta por planeta, galaxia tras galaxia para encontrar a la princesa. Cuando llegó a su casa, Yanel estaba limpiando lo que sus hermanas ensuciaban, como de costumbre, y sus hermanas inmediatamente se quisieron probar el zapatito pero ni a una ni a la otra le entró. El príncipe vio a Yanel y quiso probárselo, su madrastra y hermanastras no se resistieron porque total, según ellas, no habían asistido a la fiesta.
Cuando el príncipe le probó el zapato, le entró perfectamente y él inmediatamente reconoció su belleza.
Un tiempo después, Yanel y el príncipe venusiano se casaron y se fueron a vivir a Júpiter.
Lucía Bartoli 13 años.
Luciana Volante 12 años.
Hace mucho tiempo había un rey y una reina que tenían una hija. Vivían en el planeta Venus que era un gran castillo. Ya había crecido la hija cuando murió la madre y el rey se volvió a casar con una mujer que tenía dos hijas. Era mala y las dos hermanastras la obligaban a hacer las tareas, le decían Cencicienta.
Un príncipe hizo una fiesta e invitaron a todas las princesas de Venus, Cenicienta quería ir pero tenía que terminar de limpiar. En ese momento apareció un ángel de Venus que le regaló un vestido hermoso y la terminó de convertir en princesa, le dio una nave para que fuera a la fiesta y aconsejó que regresara antes de la medianoche, si se quedaba un minuto más su vestido recuperaría su forma primitiva y su nave volvería a convertirse en una planta.
Llegó a la fiesta, el príncipe entre baile y baile buscaba entre todas las princesas la que sería su esposa. Cuando parecía que la había encontrado, la princesa con que bailaba se tuvo que ir, desesperado la siguió y encontró su zapato de oro. Siguió bailando pero solamente pensaba en la que se había ido.
Al otro día se decidió a ir a todas las casas de princesas y probarles el zapato pero a ninguna le entró. Hasta que llegó a Venus, primero probó el zapato de oro a las dos prncesas y a ninguna le entró. No les entreba ni el dedo gordo ni el talón. Cenicienta se quería probar el zapato. La madrastra y las hermanastras dijeron:
Cómo te va a entrar a vos si ni siquiera fuiste a la fiesta.
El príncipe dijo que todas debían probárselo. A Cenicienta le entró el zapato y la madrastra y hermanastras se asombraron mucho.
Cenicienta y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.
Stefanía María Maschke 12 años.
Cenicienta y la máquina del tiempo.
En el año 5975 muchas personas decidieron invertir sus ahorros en un viaje, sólo de ida, al planeta Venus. Cada país mandó dos de las familias más privilegiadas o sea que en total hubo unas 450 familias.
Ahora dos años después, están a punto de mandar una segunda nave, pero esta vez de ida y de vuelta. El rey de Venus, está organizando una gran fiesta para que su hijo el príncipe Allan elija una esposa.
Allí en esa nave viajará Cenicienta, la hijastra de una de las mujeres más ricas e importantes de Londres, Inglaterra. Luciana es muy malvada, al igual que sus dos hijas Clara y Soraya. Exactamente por eso tratan muy mal a Hilary y desde hace mucho la llaman Cenicienta. Le dicen así porque desde que su padre se casó con Luciana la trataron como a una sirvienta y la hicieron dormir en la chimenea.
En estas épocas, la gente no acostumbraba a tener robots pero Luciana, que era tan malvada, utilizaba los métodos antiguos, hacer limpiar a los hermanos, Hilary dormía conmigo, junto a los otros robots.
Faltaban dos días para el viaje a Venus, y unas horas antes de llegar a Venus le dije a Hilary.
Hola, ¿cómo te llamas?
Ella me respondió:
Me llamo Hilary pero mis amigos terrestres me llaman Cenicienta.
¿Por qué estás aquí junto a mí y todos estos robots
Y tristemente me dijo que ella también trabajaba en la limpieza.
¿Asistirás a la fiesta?
No, mi madrastra no lo permite. Dice que estoy muy sucia y que no tengo ropa decente.
Cuando dijo esto me entristeció y le prometí que iría pase lo que pase a esa fiesta.
Pero ella no me creyó mucho. Se levantó y fue a lustrar los zapatos de su hermanastra Soraya. Pero como lo había prometido, Cenicienta iría a la fiesta. Yo no tenía en mi chip el programa de costurería pero como siempre tengo buenas ideas, creé una máquina del tiempo que utilicé para volver al pasado y pedirme a mí misma instalar el programa de alta costura. Cuando llegamos a Venus, pude sacar con mi vista las medidas de Hilary y en secreto hacerle el vestido.
Maylén Rueda y Julia Vinci.