Inventario
Ahora,
que
ha llegado la hora del sueño más eterno,
la
madurez completa de las noches de luna,
la
redondez de todo lo que hiere la vida.
la
perfección total del pulso y de los días.
Ahora
que
mi sangre es más pura y el reloj más exacto,
que
los nombres son nombres y las palabras nada,
que
nadie sólo es alguien que no ha llegado a tiempo
y
que por fin padezco la enfermedad del mundo.
Ahora
que
ajusté cada fecha a cualquier calendario,
que
no creo en los héroes ni el vino me emborracha,
que
bien sé que el amor no es como en los libros,
que
podría cantar cualquier canción de veras.
Que
ya todo es verdad porque Dios sopla siempre
un
motivo pequeño para tenerme en vela
y
excusar a la vida como a un amigo tonto
que
me pierde las llaves y me quema la casa.
Ahora
que descubrí el misterio y no tiembla el
oráculo,
mirad
que pocas cosas y que empeño este mío.
Rocío Hernández Triano