Picnic
Observa como nos grita el sol
con toda su magia de héroe
secundario e imperecedero,
encargado de presidir la mesa
aunque no desees testigos.
Ven, acércate más
y toma las dos puntas del mantel
quiero que me ayudes a extender
algo basado en el sueño.
Casi todo se ha preparado,
los paños de piel sagrada,
el veneno en copas de sal,
la ternura en loza dorada
y tus labios como fruta fresca.
Bajo el abrazo de los tilos
nos sentaremos riendo de gozo,
agitando fuerte las banderas
sobre el aire que se tensa.
Ojalá disfrutes la cena,
quizá sea la última
antes de convertirme en laurel
antes de que persigas más ninfas.
Como en una vieja melodía
cada bocado agridulce
conlleva una verdad
anticipando el postre.
Cuando estalle el deseo
habré muerto, no me basta
un canasto de néctar
ni una mentira forzada,
hay que disfrutar la noche
dando el cuerpo a merced del alma
pero tú, lo has olvidado
o no quieres caer preso
del recuerdo.
Convidado del diablo
¿qué vas a dejarme
para llenar tu hueco?.
¿Me engañarás con dulces
de pobre condenado?.
¿Con amistad sin cafeína
para que no sangren las manos?.
¿Me brindarás un saludo si
nos topamos por los callejones
angostos del futuro?.
¿Preferirás silencio como bálsamo
por los golpes contra el miedo?.
¿Seré una brizna más
en tu vagón de metro
sin que mi fuego siquiera
alborotase tu cabello?.
Ven, acércate,
cuéntame aquello
por lo que abandonaremos.