Cuarto Creciente       
Revista de Creación
CULPABLE

CULPABLE

Yo le maté. Sí, yo lo hice. Yo le maté, acabé con el implacable tirano que me aleja de ti cada noche. El que me comprime las tardes, tras laxas mañanas de tedio sin fin. El que no me deja dormir por las noches, y se instala en mis párpados a media tarde.

Yo lo hice, y no me arrepiento. Acabé con él, antes de que él acabase conmigo. Antes de volver a levantarme una mañana y ver la agenda desbordada de nombres y citas, compromisos y planes que me sobrepasan, y me ahogan entre un mar de horas, minutos, segundos, ...

Yo le maté, y volvería hacerlo. Lo haría con tal de no tener que volver a pensar en las horas, días, perdidos entre clases estúpidas y charlas vacías, tardes en la calle y noches de desvelo. Lo haría por no tener que volver a correr en busca del tiempo perdido, como alguna de aquellas noches en que no podía concentrarme por pensar en la cafeína que dejo que me domine, como si con ella fuera a recuperar aquel verano, o aquel fin de semana, cuando solo quería que llegase otro día, para acabar con aquel infierno en el que estaba.

Yo le maté, no me importa que todos lo sepan. Le maté para no tener que ver la mella que hace en mi rostro cada vez que me veo en el espejo. Le maté para que nadie me pudiera volver a decir aquello de – Como has cambiado -. Le maté para poder librarme del grillete de la muñeca. Le maté porque solo se vive una vez, y tenía que aprovecharla. Le maté porque se estaba adueñando de mi vida, y no estaba dispuesto a que lo hiciese. Le maté en parte también por ti, porque aunque no lo decías, yo sé que te dolía.

Yo le maté. Sí, yo lo hice, y no me arrepiento. Yo le maté, y volvería a hacerlo. Yo le maté, no me importa que todos lo sepan. Yo maté al Tiempo.

Álvaro Ribagorda

Hosted by www.Geocities.ws

1