Fui, una vez, un hombre feliz
.Fui una vez un hombre feliz.
A veces soñaba y soñaba despierto.
No me importaba la lluvia,
el frío.
No me importaba el viento.
A veces soñaba y soñaba despierto.
Era un hombre feliz.
Caminaba torpemente sobre un precipicio
y sonreía.
Entonces podía.
... Era todo tan vivo.
Ahora no puedo.
Me inundaban los rayos de sol
con un mínimo destello.
¡Un destello!
El peligro no era tal.
Quizás, un contratiempo.
La tristeza,
tal vez, el eco,
un rumor lejano.
... Un tiempo pasado.
Un no, creía yo,
un no que nunca fue.
Tan solo un hasta luego.
Porque fui, una vez, un hombre feliz.
Por un gesto,
una mirada,
un sí quiero.
Pero, a veces, sueño.
Y soñé que soñaba...
... y andaba despierto.
Y desperté. Y sentí añoranza.
Añoranza de un susurro,
una caricia,
un beso.
Añoranza por ver y escuchar.
Añoranza en las palmas de mis manos.
Pero alguien se alejaba.
... Y desperté, de nuevo.
Alguien se iba alejando.
Y ya no hubo nadie,
y sentí miedo.
Cae la inmensidad.
Ahora es de noche
y oscurezco en cada verso.
Y los recuerdos me abrazan,
me aprietan, me asfixian,
me ahogan.
Y despierto, de nuevo.
Soledad.
Vacío.
Silencio.
Nada. Nada.
Nada.
Todo normal.
Vuelvo a dormir.
Érase una vez un hombre feliz
hace mucho tiempo.
Santiago Expósito.