ESENCIAS
I
Desvelo el sueño eterno de tu ser:
cruzo el abismo que nos separa,
rompiendo el frasco de tu esencia;
dejo escapar las volátiles fragancias,
que como si de un puzzle se tratara,
recomponen tu imagen mecánicamente.
Otra vez te poseo, eres mía;
¡no!, se escurre, se escapa,
¡no te vayas!, no me dejes ...
¿por qué?, ¿por qué lo haces?,
me llenas de tu rostro de mujer,
desapareces;
y regresas como angustia,
angustia que devora mi ser,
angustia que me llena de ti;
me ahogas, me asfixias, ¡aprieta más!,
termina tu trabajo,
no me dejes suspendido en esta vida,
que no es vida, sino existencia; tú,
tú que eres yo, que eres él, que eres ello;
Tú que lo llenas todo, que todo posees,
¿por qué te ríes de mí?,
¿por qué no muestras tu rostro?, ¡oh!, sí, ya veo;
no es su rostro, sino el tuyo,
tú te disfrazas con las esencias de lo querido,
tú me engañas, yo te ayudo.
Somos esencias en frasquitos de otros,
sueños mil veces recurridos, agotados;
somos lo que tu quieres que seamos,
recolectores de esencias,
tus esclavos.
Isidro David Carro