Praga
Praga es una ciudad que, sin duda
alguna, se puede tildar de mágica. De una magia sutil, pero que te envuelve y
te atrapa cuando estés dispuesto a dejarte llevar por su belleza. Cada rincón
de ésta ciudad, capital de la República Checa, es especial, desde los
llamativos monumentos principales hasta los rincones perdidos en las
callejuelas de Hrádcany, Stare Mesto y
Mala Strána, donde tras un arco escondido, te puede esperar un edificio
pequeño pero con un impresionante mosaico en su fachada, o un minúsculo bar en
el que puedes recuperar el calor perdido gracias a un buen café, o disfrutar de
unas excelentes cervezas.
Y aunque todo es
importante en ésta ciudad, sin duda, el
más llamativo de todos los lugares, es "Karluv Most", el Puente
de Carlos, una construcción barroca que atraviesa el encantador río Vltava, y que, ya impresionante por su
arquitectura y por las esculturas que lo decoran, se ve realzado por un
ambiente realmente especial, bohemio y misterioso, especialmente si lo recorres
al anochecer. También lo es el Viejo
Cementerio Judío, situado en el Jozefov,
el Barrio Judío. En él, las viejas
tumbas, con edades de siglos, y los cuervos que anidan en sus árboles, dan
credibilidad a las viejas leyendas mágicas sobre la ciudad, con preferencia a
las del Golem y su creador, el rabino Löw, cuya tumba encontramos en
éste cementerio. Que no se os olvide escribir un deseo en un papel y ponerlo
sobre ella sujeto por una moneda. Nunca se sabe... Y una mañana, cuando estéis
descansados, no dudéis en buscar el viejo centro de los Jesuitas de la ciudad,
el Klementinum, uno de esos lugares
que hay que disfrutar, con una biblioteca barroca de película, y las mejores
vistas de toda la ciudad de Praga... eso sí, tras subir unas escaleras de
caracol de las de vértigo. Pero no dudéis, de verdad merece la pena.
En fin, si me permitís
para concluir un pequeño consejo, si tenéis oportunidad de viajar, pensad en
Praga como uno de los posibles destinos. Echad dos, tres días siguiendo los mapas...
y luego cerradlos y perderos por sus calles.
Valdrá
la pena.
Tomás Sendarrubias
La
ciudad de las Artes y las Ciencias
(Valencia)
Sorpresa
para el curioso, asombro para el paseante, monumentos de otros tiempos pasados
se levantan como templos en honor a las Artes y las Ciencias, ya no es todo
banalidad, sino que la construcción nos vuelve a sorprender por si misma,
iluminando un espacio por el que poder disfrutar de la vegetación y las formas
arquitectónicas, junto a la
contemplación de exposiciones y artes varias. Todo ello en un maravilloso
entorno cultural y artístico.
Isaac Caselles
Jardines de Aranjuez
(Madrid)
Entre el Tajo y la fértil vega, nace para los
sentidos un mundo de ensueño, a un tiro de piedra de Madrid, la población de
Aranjuez.
Hermoso
lugar, que invita a perderse entre sus numerosos jardines de mil sonidos, su
inmensa gama de colores harán que emprendas un viaje único por tus sentidos.
Sus hermosos palacios te transportan a épocas lejanas en volátiles sueños,
mientras te acarician con leves susurros las aguas mansas del Tajo, que siempre
con esa voz tranquila de río sosegado nos repite: “ven”.
Isidro
David Carro
Medina Azara
(Córdoba)
En este rincón de Andalucía, cerca de Granada y Sevilla, de Cádiz y
Jerez, podemos visitar este encanto de lugar, lleno de paz y pensamientos
escondidos lugar de lugares, recuerdos de nuestro pasado, cuna de nuestra
sabiduría.
No es un lugar más donde aprender cosas, sino que es un lugar para
imaginarlas ya que las vistas de este paraje nos permiten ver y contemplar todo
lo que se pudo albergar en dicho paraíso. Un zoco lleno de lo más sorprendente
de este mundo, mercadillos, desfiles, bailarinas,...
Raquel
Suárez