Carta abierta
Aprende a sentir por el alma
Puedes elegir qué día de la semana o número en el
mes tomar en una agenda para escribir. Puedes calcular un límite a la extensión
de tus actos. La mente alcanza extremos sorprendentes de agudeza o de niebla.
En potencia, reúne todas las capacidades necesarias para adaptarse y apreciar
su entorno.
Eliges vestidos, lugares, momentos, enfoques. Sin establecer el inicio, puedes
llegar a desenvolverte en el medio o incluso al final. Decides el carácter
temporal o progresivo de las situaciones. Marcas las fronteras, los pasos, los
caminos, las metas.
Tus valores interpretan la vida. Se
refuerzan o desaparecen según los resultados. El genio y el loco conviven
dentro de la misma esencia. Cada uno valora de un modo subjetivo, evoluciona
hacia lo desconocido.
La racionalidad humana es un polvorín con el ciclo vital que su dueño le dota.
Se alimenta asimilando los estímulos suministrados. ¡Oh, alma inmortal!,
necesitas un viaje atemporal, un romance perpetuo a lo largo de la existencia.
Tu
relación con el exterior, tu filtro decisivo:
Siente las conexiones nerviosas
La recepción sensorial
El exterior es la vida
Que el interior completa.
Crecen todos los sentidos
Preparan su relación
Uno es fuerte y equilibra
Junto al carente de fuerza.
Con su alimento interior
Reconocen las formas
Las entienden y las recuerdan
Hacen otras referencias.
Crecen en la fuente exterior
Los poderosos estímulos
Llenos de calidad y variedad
Confirman algo más.
El alma así nutrida aumenta su
eficacia. La programación natural del organismo humano sigue su curso más o
menos regular desde su aparición. Cuando una parte crece más que las otras
piden más alimento en busca de estados nivelados.
Trata bien a tu espíritu y estarás
sano. Reduce, voluntariamente o no, su riego y empezarás una nueva clase de
viaje. Un viaje involuntario, incontrolado, desorientado, hacia un nuevo
horror. La abstracción profunda invierte todo lo anterior. Ignora la
experiencia y olvida la habilidad. La fuerza se agita en rebeldía contra el
maltrato.
El universo pierde su consistencia, el
tiempo y el espacio se transforman ya no en algo subjetivo, sino en algo con
quien no puedes interaccionar para un beneficio propio. Está ausente un orden
personal. No puedes entender el interior, tampoco el exterior.
Cuanto más desgaste sufras, más dolor
acogerás. Sólo tú, como espíritu afectado, puedes recuperar la salud. Los
momentos intermitentes de pérdida y recuperación son la oportunidad para
reconocer el origen de la dificultad. Concéntrate en encontrarla y en entender
su naturaleza. Sólo si superas la prueba podrás reunirte con tu esencia.
Devolver algo de calma a un alma en el viaje continuo del crecimiento.
Parte
2:
Nuestro diseño va más
allá de nuestra capacidad para entenderlo. En la historia de nuestra especie no
hemos sido capaces de entender la vida, como un estado o proceso, como un viaje
o prueba, como parte de nosotros o nosotros parte de ella.
Buscamos sin saber qué. Actuamos en
direcciones artificiales, fingidas, simplemente para hacer algo más que vivir.
Apreciamos y deseamos, pero siempre falta algo y seguimos a otros. Iguales pero
muy diferentes a los otros.
Yo aprecio la vida más esencial, sin intención de afectar dolorosamente a
otros, sin capacidad para evitarlo. Viajo alimentando mi espíritu, y por el
camino lo maltrato. Busco tranquilizar mis necesidades, y las agito. Río,
lloro, gimo. ¿Necesito dolor para apreciar el placer?. ¿No podemos nacer,
crecer, reproducirnos y...
Luis Santos