Atención Sanitaria

La infección por el VIH es crónica y dura toda la vida. Ello implica que, incluso cuando estés bien, tendrás que acudir al médico para periódicamente para realizarte controles y saber cómo estás, cómo van tus linfocitos, y qué conviene que hagas, lo cual no significa que tengas que observarte continuamente. La mayor parte de tus problemas podrá resolvértelos tu médico de cabecera, sobre todo en las primeras fases.

Controles rutinarios

Es aconsejable acudir al médico cada 3 o 6 meses. La frecuencia de las visitas y la necesidad de hacerte más o menos análisis y pruebas dependerá de la fase de tu infección, de los tratamientos que estés recibiendo y de cómo te encuentres.


Controles ginecológicos

Si eres mujer, es especialmente importante no descuidar las revisiones ginecológicas (una o dos veces al año). Ello permitirá diagnosticar precozmente posibles enfermedades de fácil solución si se detectan a tiempo... Cada vez son más las mujeres VIH+ que acuden al ginecólogo regularmente: ¡procura ser una de ellas!.


Consultas por "problemas menores"

Muchos de los problemas que puedes tener no serán infecciones oportunistas graves ni tumores. Tendrás las mismas gripes que cualquier otra persona, afecciones cutáneas (dermatitis), infecciones respiratorias no graves (bronquitis, sinusitis) aunque latosas, alguna neumonía, ésta ya más grave, pero sin implicaciones para tu futuro.

La mayor parte de todas estas cosas las solucionarás con tu médico/a de cabecera y el único problema será saber si lo que te pasa es algo sin importancia o el comienzo de algo grave. El equilibrio entre hacer lo necesario sin pasarse y no trivializar un signo de alarma es algo que tu médico sabrá hacer. Tu mismo en algún momento, acabarás sabiendo cuándo debes consultar de forma rápida y cuándo puedes esperar.


Infecciones oportunistas: tratamientos y prevención

Las infecciones oportunistas aparecen cuando el sistema inmunológico está muy debilitado. Esta situación es aprovechada por algunos microbios para provocar daños. La presencia de determinadas infecciones oportunistas hace que a una persona se le diagnostique como enferma de SIDA.

Existen tratamientos preventivos capaces de retardar su aparición y tu médico/a te los recetará cuando sea necesario.

Las infecciones oportunistas más comunes (las que con mayor frecuencia definen que un enfermo tiene ya SIDA) son tuberculosis, neumonía por pneumocystis carinii, candidiasis esofágica y toxoplasmosis cerebral.

La mayor parte de las infecciones oportunistas requieren el ingreso en un hospital para su tratamiento.

Una vez fuera del hospital, la medicación para tratarlas se adquiere en las farmacias.

 

Tratamiento antiviral

El objetivo del tratamiento antiviral es evitar la multiplicación del VIH para que se destruyan menos linfocitos y se retrase la aparición de infecciones oportunistas, lo cual puede redundar en que vivas más tiempo y mejor. El momento óptimo para iniciarlo es muy discutido pero hacerlo demasiado pronto o demasiado tarde no es beneficioso.

Cualquier tratamiento puede tener efectos secundarios que, aunque rara vez son importantes, es preciso valorar. Es conveniente ser ordenado al tomar los medicamentos y cooperar con el médico. Cualquier anomalía que te produzca la medicación coméntala con tu médico.

Los medicamentos antirretrovirales que actualmente se utilizan son:

El tratamiento se ajusta individualmente para cada persona con VIH/SIDA: tus médicos te aconsejarán cuando iniciarlo o modificarlo. La última palabra la tendrás tú. No te quedes con dudas innecesarias: sería lamentable que dejaras de beneficiarte de algo que puede mejorarte o que emprendieras tratamientos costosos que no te van a beneficiar.

Algunos hospitales participan en ensayos de medicamentos nuevos y es probable que te ofrezcan la posibilidad de participar en alguno. Te informarán exhaustivamente y solicitarán tu autorización antes de incluirte.


¿Tendremos algún día un medicamento que cure el SIDA?

El VIH sufre cambios que van haciéndolo resistente a medicamentos que a una persona le beneficiaron al principio. Sin embargo, es probable que a medio plazo podamos disponer de un medicamento o combinación de ellos que conviertan al enfermo de SIDA en un enfermo crónico.

Continuamente se investigan nuevos productos que añadir a los medicamentos existentes y nuevas combinaciones de productos. Esperemos que en el futuro dispongamos de algo eficaz que neutralice o elimine el VIH.


Vacunaciones

Antes de vacunarte consúltalo con tu médico.

Las vacunas fabricadas a partir de gérmenes muertos son inofensivas. Te puedes vacunar sin problemas contra la hepatitis B, el tétanos, la gripe, el neumococo o la polio (usando la vacuna inyectable, Salk).

No están indicadas las vacunas obtenidas a partir de gérmenes vivos o atenuados, como la polio oral (Sabin) y la BCG (tuberculosis).


Donaciones

Aunque las autoridades sanitarias controlan las donaciones, recuerda que no puedes donar sangre, semen, órganos o tejidos.


Viajes

Si te vas de vacaciones o vas a pasar una temporada fuera de tu domicilio habitual, no te olvides de llevar tu cartilla o tarjeta de asistencia sanitaria y los informes que tengas sobre tu enfermedad. Según la duración de tu estancia es posible que tengas que contactar con un médico. Tu médico actual te aconsejará a quién puedes acudir.

Antes de viajar a determinados países extranjeros es importante que tengas en cuenta las exigencias legales en el aspecto sanitario del país que vas a visitar. Para acceder a un tratamiento especial o asistencia en casos de urgencia, debes solicitar unos impresos especiales en las oficinas de la Seguridad Social de tu territorio Histórico.

Recuerda que hay países, como EE.UU., Rusia, etc. que no permiten la entrada de personas con VIH/SIDA para estancias prolongadas.

Considera:


RECOMENDACIONES

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