| La infección por el VIH es crónica y dura toda la vida. Ello implica que, incluso cuando estés bien, tendrás que acudir al médico para periódicamente para realizarte controles y saber cómo estás, cómo van tus linfocitos, y qué conviene que hagas, lo cual no significa que tengas que observarte continuamente. La mayor parte de tus problemas podrá resolvértelos tu médico de cabecera, sobre todo en las primeras fases. |
Controles ginecológicos |
Una vez fuera del hospital, la medicación para tratarlas se adquiere en las farmacias.
Los medicamentos antirretrovirales que actualmente se utilizan son:
- AZT (Zidovudina, comercializado como "Retrovir"): es el tratamiento más extendido. Puede ocurrir que tras un tiempo el tratamiento pierda eficacia; en este caso tu médico te propondrá otra medicación.
- DDI (Didanosina, comercializado como "'Videx") y DDC (Zalcitabina comercializado como "Hivid"). Ambos pueden combinarse con el AZT a fin de lograr efectos complementarios. Si tienes dudas sobre si pueden o no beneficiarte, háblalo con tu médico.
- Prepárate la visita al médico: anota las preguntas que quieras hacerle (sobre VIH/SIDA, molestias, objetivos de las pruebas, cómo tomar los medicamentos, efectos secundarios, contraindicaciones, etc.). No dudes en preguntar sobre todo aquello que quieras saber.
- Confía en el personal que te atiende: adopta una actitud activa, que conozcan tus deseos, temores o cómo te gusta que te traten.
- Si te agobia ir al médico solo o si tu enfermedad se empieza a "complicar" pide a algún familiar o amigo que te acompañe. Si te cansa ir siempre acompañado, diles que no lo hagan.
- En fases avanzadas de la enfermedad es aconsejable que vayas al médico acompañado por una persona de confianza que te ayude a manifestar tus temores y dudas y a tomar decisiones sobre tratamientos, etc. Quien te cuide lo hará mejor teniendo información de primera mano de lo que te pasa. Piensa que en algún momento puede llegar a ser necesario que alguien te cuide.
- Si tienen que hacerte varias pruebas, pide que procuren hacértelas el mismo día.
- La espera en el hospital puede ser larga, tómatelo con calma. Habla con otros pacientes, pasea, acércate al bar, llévate un periódico o revista.
- No te dejes influenciar por el aspecto o lo que te cuenten otros pacientes, ni pienses que a ti te va a ocurrir lo mismo.
- Si se te plantea algún problema de tipo administrativo o con el personal sanitario, que no seas capaz de solucionar hablando con ellos, puedes acudir al "Sevicio de Atención al Paciente".
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