Alimentación

El estrés, la angustia, el estar solo/a, la fiebre, o, en fases avanzadas, la medicación o la propia infección por el VIH, pueden causarte problemas de nutrición.

Existen una serie de normas aplicables en todo caso: recuerda el valor de comer bien, ordenadamente, en cantidad suficiente y variando los alimentos.

¿Cuándo se debe comer?
¿Qué se debe comer?
¿Cómo aumentar el apetito?
¿Qué hacer en caso de náuseas o vómitos?
¿Qué hacer en caso de dificultad para masticar?
¿Qué hacer si no puedes tragar?
¿Qué hacer en caso de diarrea?
¿Qué hacer en caso de fiebre?

¿Cuándo se debe comer?

Suele ser conveniente repartir la alimentación en tres comidas (desayuno, comida y cena) y uno o dos tentempiés, según las necesidades.


¿Qué se debe comer?

Ningún alimento es completo. Una dieta equilibrada debe tener a diario elementos de los grupos principales de alimentos que se indican:

Si tienes dudas de que tu alimentación no sea correcta comenta con tu médico/a tu dieta habitual.

Además

Los ultracongelados, los platos preparados y las conservas son una alternativa cómoda de preparar, apetitosa y de gran valor nutritivo.

Evita comer carne cruda o poco hecha, huevos crudos, leche no pasteurizada y verduras y frutas no lavadas.

Se escrupuloso con las fechas de caducidad, la conservación de los alimentos y, en general, con todas las medidas higiénicas.

Ten cuidado con los regímenes "paralelos" (vegetarianos, etc.) o "especiales"; podrían empobrecer tu dieta e incluso ser perjudiciales.

Es importante mantener el aporte nutritivo si tu apetito empeora. Puedes necesitar suplementos dietéticos, vitaminas, minerales, etc. pero en ningún caso pueden sustituir a la comida sino acompañarla.


¿Cómo aumentar el apetito?

La falta de apetito en algunos momentos puede ser agobiante: ten paciencia, no te tortures. Existen trucos para mejorarlo una vez que esté descartado que no existan otros problemas (infecciones, efectos secundarios de la medicación, etc.):

Si nada de esto funciona, existen medicamentos que en algunos casos resultan útiles. Háblalo con tu médico/a.


¿Qué hacer en caso de náuseas o vómitos?

No es raro que aparezcan, a veces como efecto de algún medicamento, o porque alguna comida no te haya sentado bien y muchas veces sin ninguna explicación.

Las nauseas y vómitos pueden ser un problema importante en las fases más avanzadas de la enfermedad.

Antes de alarmarte puedes seguir los siguientes consejos:

Si no notas mejoría en pocos días consulta con tu médico/a de cabecera o con tu médico/a de confianza.


¿Qué hacer en caso de dificultad para masticar?

Asegúrate de que no tienes problemas dentarios que pueda solucionar tu dentista. Pequeñas úlceras o infecciones en la boca pueden hacerte más difícil la tarea de alimentarte.

Puedes adoptar las siguientes medidas:


¿Qué hacer si no puedes tragar?

Una candidiasis oral (presencia de placas o manchas blanquecinas y escozor en la boca) puede ocasionarte algún problema para tragar. Un tratamiento adecuado te aliviará en pocos días. Hay otras causas y en general es conveniente que consultes con tu médico/a.


¿Qué hacer en caso de diarrea?

Las diarreas son muy frecuentes y sus causas múltiples.

Si la diarrea aparece de forma brusca o se acompaña de fiebre o dolores intensos o nauseas, debes consultar. En cualquier caso es deseable que bebas líquidos (agua, té, zumo de limón) para no deshidratarte y que evites algunos alimentos: frutas y verduras crudas, leche, café y alcohol. Puedes mantener tu alimentación correctamente con carne, pescado, huevos, productos lácteos (excepto leche), arroz, pasta y zanahoria.

Si no mejoras en pocos días, consúltalo. Hazlo también si tienes fiebre o sangre con la deposición o dolor intenso.

Si la presencia de diarrea es más continua (suele ocurrir en fases avanzadas), bien porque aparece cada poco tiempo o porque nunca llega a desaparecer por completo, recuerda que no debes dejar de beber líquidos y que está desaconsejado el ayuno.


¿Qué hacer en caso de fiebre?

Los valores normales de temperatura van desde

36ºC a 37,5°C. La fiebre es frecuente cuando se padecen infecciones tanto si son graves como si no tienen importancia.

Es tranquilizador saber que la mayor parte, incluso en las fases avanzadas, es producida por infecciones sin importancia que se controlan solas o con tratamientos sencillos.

Los primeros cuadros febriles en una persona infectada por el VIH siempre provocan alarma. Consultar con tu médico/a de cabecera te tranquilizará.

En fases muy avanzadas, un proceso febril puede indicar alguna infección grave y también es aconsejable consultar.

En muchas ocasiones tendrás fiebre que rara vez provocará alarma y que no tendrá mayores consecuencias. Es aquí donde puede aconsejarse tranquilidad y ciertas medidas "higiénicas": tomarse la temperatura a diario, beber en abundancia, no tomar el primer antibiótico que encuentres en casa, alimentarte bien aunque te encuentres con poco apetito... Consúltalo si no se soluciona.


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