Vuelta, como su nombre lo dice, no es un comienzo sino un retorno. En Octubre de 1971 apareci� una revista, Plural; naveg� contra viento y marea durante cerca de cinco a�os; al llegar al n�mero 58, desapareci�; hoy reaparece, con otro nombre. �Es la misma? S� y no. El Consejo de Redacci�n, los colaboradores y los prop�sitos son los mismos. Se ha reducido un poco el n�mero de p�ginas y se han cambiado, tambi�n un poco, el dise�o y la tipograf�a. Vuelta quiere decir regreso al punto de partida y. asimismo, mudanza, cambio. �Dos sentidos contradictorios? M�s bien complementarios: dos aspectos de la misma realidad, como la noche y el d�a. Damos vueltas con las vueltas del tiempo, con las revoluciones de las estaciones y las revueltas de los hombres; al cambiar, como los a�os y los pueblos, volvemos a lo que fuimos y somos. Vuelta a lo mismo. Y al dar la vuelta, descubrimos que ya no es lo mismo: el que regresa es otro y es otro a lo que regresa. El mismo y el otro, lo mismo y lo otro: nosotros que somos otros, vosotros, los mismos. La vuelta es cambio y el cambio, vuelta. Plural desapareci� -la publicaci�n que circula por ah� ni siquiera es una caricatura: es una falsificaci�n- y ahora reaparece; ya no es Plural, aunque no renuncia a la pluralidad de voces, sino Vuelta. El mismo y el otro.

En 1971 el director de Exc�lsior, Julio Scherer, nos propuso la publicaci�n de una revista literaria, en el sentido amplio de la palabra literatura: invenci�n verbal y reflexi�n sobre esa invenci�n, creaci�n de otros mundos y cr�tica de este mundo. Aceptamos con una condici�n: libertad. Scherer cumpli� como los buenos y jam�s nos pidi� suprimir una l�nea o agregar una coma. Actitud ejemplar, sobre todo si se recuerda que m�s de una vez los puntos de vista de Plural no coincidieron con los de Exc�lsior. Es sabido lo que ocurri� despu�s: un conflicto en la cooperativa que edita Exc�lsior provoc� la salida del grupo que dirig�a el peri�dico. Nosotros, todos los que hac�amos la revista, sin vacilar un instante, decidimos irnos tambi�n. Se ha discutido mucho sobre la responsabilidad del Gobierno en el caso de Exc�lsior. No es f�cil medir esa responsabilidad pero me parece indudable que el golpe no se habr�a dado si sus autores no hubiesen contado por lo menos con el consentimiento t�cito del Poder.

Las consecuencias han sido igualmente funestas para el r�gimen y para la naci�n. Para el r�gimen porque, despu�s de seis a�os de proclamar su decisi�n de respetar la libertad de cr�tica, acab� o permiti� que se acabase con uno de los poqu�simos centros de cr�tica independiente del pa�s. Para la naci�n porque el conflicto de Exc�lsior ha coincidido con la crisis de los partidos pol�ticos. Los de izquierda no han podido unirse ni, lo que es m�s grave, han sabido elaborar un programa de veras nacional que, simult�neamente, sea viable y corresponda a la realidad real de M�xico. La izquierda est� paralizada por una tradici�n dogm�tica y por su pasado estalinista. La derecha no existe, al menos como pensamiento pol�tico. Hay que repetirlo: nuestra obtusa derecha no tiene ideas sino intereses. De ah� que prefiera infiltrarse en el PRI; es m�s f�cil corromper a los funcionarios p�blicos que presentar a los mexicanos un programa distinto al oficial. El hecho de que el PAN no haya postulado un candidato en las recientes elecciones presidenciales es una muestra no s�lo de su crisis interna sino de su impotencia ideol�gica. No s� si el desfallecimiento de los partidos sea el anuncio de su pr�ximo fallecimiento. En todo caso, es una confirmaci�n de que el Estado sigue siendo el poder determinante en M�xico. El Gobierno vive y crece a expensas de la sociedad. La izquierda y la derecha, el l�der obrero y el banquero, el periodista y el obispo, todos, viven de hinojos ante la Silla Presidencial. Por eso es grave lo de Exc�lsior: �d�nde se va a hacer la cr�tica del Poder y de los poderosos?

Desde que apareci� el primer n�mero de Plural se nos acus� de �elitistas� y de publicar textos incomprensibles. No era extra�a la acusaci�n: los populistas tienen una idea m�s bien baja de la inteligencia y la sensibilidad de la gente. En el fondo del populismo hay un gran e inconfesado desprecio por el pueblo. Esos ataques no fueron los �nicos. Los conservadores o, m�s exactamente, los ricos (en M�xico ya no hay conservadores, todos somos revolucionarios), sin leernos, como es su costumbre, nos condenaron al infierno donde se queman los comunistas y los otros rojillos. A su vez, en una operaci�n sim�trica, los comunistas nos colocaron sus sambenitos ideol�gicos, esos zurcidos de invectivas y lugares comunes rituales. Pose�dos por el Odium Theologicum, los cat�licos de izquierda se unieron a los anatemas de los ateos y los paganos. Ya Hume dec�a que, �por distintos que sean sus dogmas, son iguales los curas de todas las religiones�. Aunque no cree ni en Dios ni en el Diablo �su �nica deidad es el Presupuesto- la burocracia pol�tica que nos gobierna quiso atraernos. Fracas� y hay que agradecerle que no haya intentado amedrentamos. En fin, unos ya no tan j�venes radicales, despu�s de clasificarnos como supervivientes de una especie ya extinta: �los intelectuales liberales�, decretaron nuestra expulsi�n del �discurso pol�tico�. No preve�an que ellos y nosotros, a la vuelta de cuatro anos, ser�amos expulsados no del �discurso� sino del diario que hab�a hecho posible la difusi�n de nuestros discursos (en plural). Ojal� que sean capaces de extraer las rectas consecuencias de esta peque�a lecci�n de historia.

Lo extraordinario no es que Plural haya provocado ataques -esa es la suerte de todas las revistas vivas- sino la respuestas del p�blico. Jam�s en la historia de la literatura hispanoamericana una revista literaria hab�a tenido tantos y tan atentos lectores. Se equivocaron los que nos acusaron de �elitismo�. El p�blico mexicano ha demostrado ser m�s curioso, abierto e inteligente de lo que suponen los que se empe�an en mantenerlo en una perpetua minor�a de edad. Esta experiencia es la que nos ha movido a publicar Vuelta. Sabemos que nuestra revista era le�da no por ser el �rgano de una ortodoxia sino por ser el lugar de confluencia de muchas voces solitarias y libres. Dejamos Plural para no perder nuestra independencia; publicamos Vuelta para seguir siendo independientes. As� afirmamos y renovamos nuestro pacto t�cito con los lectores.

Hemos decidido salir solos, confiados en la ayuda del p�blico y en su amistad. Una amistad que se ha manifestado desde el principio: los primeros n�meros de la revista saldr�n gracias a los amigos que hicieron donativos: m�s de setecientos. Les pedimos que perseveren y que nos sigan ayudando. �Qu� podemos ofrecerles en cambio? Ser fieles a nosotros mismos: escribir. No nos averg�enza decir que la literatura es nuestro oficio y nuestra pasi�n. Cierto, la literatura no salva al mundo; al menos, lo hace visible: lo representa o, mejor dicho, lo presenta. A veces, tambi�n, lo transfigura; y otras, lo trasciende. La presentaci�n de la realidad incluye casi siempre su cr�tica. Gibbon dec�a: �Todo lo que los hombres han sido, todo lo que ha creado su genio, todo lo que su raz�n ha ponderado, todas esas obras que se acumulan en nuestras ciudades -todo eso ha sido hecho por la cr�tica�. Tal vez el gran historiador exageraba. No demasiado: un pueblo sin poes�a es un pueblo sin alma, una naci�n sin cr�tica es una naci�n ciega.

                                                                                  Presentaci�n de la Revista "
Vuelta" Diciembre de 1976.
Inicio
Mi Vida Con La Ola
Hosted by www.Geocities.ws

1