| NI�A A Laura Elena Nombras el �rbol, ni�a. Y el �rbol crece, lento, alto deslumbramiento, hasta volvernos verde la mirada. Nombras el cielo, ni�a. Y las nubes pelean con el viento y el espacio se vuelve un transparente campo de batalla. Nombras el agua, ni�a. Y el agua brota, no s� d�nde, brilla en las hojas, habla entre las piedras y en h�medos vapores nos convierte. No dices nada, ni�a. Y la ola amarilla, la marea de sol, en su cresta nos alza, en los cuatro horizontes nos dispersa y nos devuelve, intactos, en el centro del d�a, a ser nosotros. |