E
l orígen del Mal está en el propio ser humano, en su subjetividad,
interior
y comportamiento.
Posee al mismo tiempo el bien y el mal, la capacidad de amar y de
dañar.
La maldad, el odio, el miedo y la agresividad forman parte de su
estructura.
Robar, mentir, engañar, matar, los diferentes modos de la violencia y
la
agresión contra el otro y el medio ambiente por sobre la construcción y
reparación.
El pensamiento simple ubica en el exterior la culpa de los cambios, el
motivo de los fracasos. No tolera aceptarlos como propios y ser
responsable
de los mismos.
Al principio de la Medicina la desarmonía, los desvíos orgánicos eran
pensados como motivados por factores externos al individuo: desde la
desobediencia a los dioses a los microbios diversos.
No contemplamos la convivencia entre opuestos y la organización y
desestructuración como integrantes de la vida. Y el mal como
posibilidad
nuestra.
Nuestros genes traen las construcciones de materiales, su instalación y
destrucción.
Al mismo tiempo errores o desajustes crean otras vías y las probables
enfermedades.
Cánceres y diversas inflamaciones por torpezas de nuestros sistemas de
defensas y reconocimiento de lo propio y lo ajeno, la inmunidad.
Pasan estos, quedan aquellos.
Estos son míos, los otros: no.
Nuestros propios recursos van contra nuestro y nos lastiman y enferman.
¿Cómo podemos revertir estas situaciones biológicas?
Retomar el camino de la Salud.
¿Quienes actuan como Ulises, Teseo o Hércules en nuestro interior y
ayuda a
reparar, a desinflamar, a incorporar la extraño a los propio?
Poco a poco descubrimos elementos de reparación:del DNA defectuoso, de
las
proteínas anormales.
El Yin y Yang biológico incorporado en un pensamiento complejo.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Enero 28, 2004.
E-mail: [email protected]
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