E
l desarrollo de la conciencia interior y la industrialización de la
Medicina no coinciden y parecen oponerse.
Los sentidos orientados hacia el interior de la subjetividad:
la
mirada, la
escucha, la percepción favorecen un estado de sí mismo, un crecimiento
y un
contacto y tolerancia a las vicisitudes de la vida.
Una mayor conciencia interior posibilita seres creativos , pacíficos y
amorosos.
El yoga, el zen y otras disciplinas relacionadas precapitalistas
tienden al
crecimiento interior de los seres. Al desapego a las posesiones, al
cultivo
de las diferentes virtudes, a un tránsito en armonía con los polos
opuestos.
Pero las relaciones orientadas hacia el afuera donde se es por lo que
se
tiene o posee,donde la simulación y las diversas máscaras sociales
consumen
mucha de nuestra energía en las vinculaciones con objetos, cosas y
mercancías que vacían a los sujetos empobrecidos y atrapados por las
demandas de consumo del capitalismo.
El vacío interior coincide con la creciente demanda de objetos y cosas
y de
la multiplicación de seres agresivos, miedosos y destructivos.
La Medicina no se ocupa de la conciencia, favorece las realciones
cosificadas, la creencia en el poder mágico de las drogas y la
tecnología.
Esta trabaja para sí, el paciente es una excusa, un mero pretexto.
En realidad es su campo mercantil ilimitado.
Seres vacíos necesita para venderles su eficacia y excelencia.
La conciencia produce el ser en sí a ser para sí: de la pasividad
consumidora a la actividad creadora.
Un sujeto con verbos, un tránsito al cambio social.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Enero 21, 2004.
E-mail: [email protected]
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