E-mail Joaquin Barnoya, MD MPH Center for Tobacco Control Research and Education University of California, San Francisco. 530 Parnassus Ave. Suite 366 San Francisco, CA 94143-1390 Telephone: 415 476 2265 Fax: 415 514 9345 S e me ha pedido que escriba unas líneas acerca de lo que desde mi punto de vista es la medicina moderna. Mas que un análisis exhaustivo de lo que es y espero de la medicina en los próximos 50 años, pretendo dar una serie de ejemplos que nos ayuden a comprender y analizar críticamente lo que a la sociedad debe contribuir la medicina. Mas que dar respuestas, espero generar preguntas. Mas que ser aprobado y generar consenso, espero ser criticado y generar debate. Los últimos años han sido testigos de grandes adelantos no solo en la medicina sino que también en la salud pública. A continuación unos ejemplos. La disminución de la mortalidad materna e infantil, el aumento de la esperanza de vida al nacer, la disminución de los índices de desnutrición, el aumento de la esperanza de vida de pacientes infectados con el virus del SIDA y la tuberculosis, son solo algunos de los triunfos que ha alcanzado la medicina y la salud pública. Por otro lado la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. La resonancia magnética, la tomografía axial computarizada, la biología molecular y el genoma humano son solo algunos de los triunfos que la tecnología ha venido a aportar a la medicina. Sin embargo, el párrafo anterior no es tan prometedor como se lee si lo desglosamos con ojos críticos. La mejora en los índices de mortalidad no ha sido equitativa a través de continentes, especialmente el Africa y los más pobres países de América Latina han sido excluidos de dichas mejoras. Más preocupante aun, es que el hecho de que en aquellos países en donde se han dado estas mejoras en la calidad de vida no han sido a través de todos los estratos sociales. Aun en un país tan rico como Estado Unidos observamos índices de mortalidad infantil mas altos entre los Afro-Americanos y de bajo nivel socio-económico comparados con los Caucásicos y de alto nivel socio-económico. La tecnología, como bien mencione antes, ha aportado grandemente a la medicina. Sin embargo, dicho aporte tampoco ha sido ecuánime. Por un lado tenemos el uso desmedido de la tecnología por aquellos que pueden pagarla y por el otro tenemos el total abandono de aquellos que no tienen acceso económico ha dichos adelantos. Si no utilizamos críticamente la tecnología esta pasara de ser una arma de la medicina ha ser otro espacio mas en la brecha que se abre entre ricos y pobres. La medicina preventiva también ha avanzado a pasos agigantados. De especial énfasis es la prevención de la enfermedad cardiovascular. La posibilidad de prevenir estas enfermedades esta ahora al alcance de nuestro conocimiento. El desafío esta pues en traducir este conocimiento en políticas de salud para los mas necesitados y que la prevención no sea un privilegio para aquellos que pueden pagarla. Por otro lado, la educación medica también atraviesa momentos críticos. La miopía de la clínica nos ha llevado a cerrar esa ventana que es el paciente por el cual podemos ver a la sociedad en la que nace, crece, se reproduce y muere cada individuo. Hemos llegado a responsabilizar al individuo por cada uno de sus actos negando el rol que la sociedad tiene en determinar el que hacer de cada día. Veo pues la necesidad de volver al origen del hombre, la sociedad. La necesidad en abandonar las clínicas para visitar hogares y calles que son ultimadamente donde vive el individuo, ya sea sano o enfermo. El desafío para la medicina moderna no esta en abandonar la tecnología o los triunfos hasta ahora alcanzados. El desafío esta en hacer llegar estos a aquellos que más se beneficiaran de los mismos. Hasta entonces creo podremos volver a escribir de triunfos, mas que para la medicina, para la humanidad. Joaquin Barnoya MD, MPH Center for Tobacco Control Research and Education University of California, San Francisco. ------------------------------------------------------------- COMENTARIO MÍNIMO A LAS PALABRAS DEL DR. BARNOYA La brecha entre ricos y pobres. La importancia de la tecnología. El paciente sin sociedad. Una clínica sin clínicos. La medicina es un recurso disponible para los que pueden pagarla. Salvo algunos planes de Salud Pública utilizados para campañas políticas, el que es pobre carece de educación, pensamiento complejo, y de un medio ecológico de amor y progreso. Vive como animal bajo la indiferencia de los otros. Existe en el maltrato estructural de sus carencias, bombardeado por los medios que lo estimulan a consumir permanentemente. Le queda el alcohol, el tabaco, las drogas baratas y de mala calidad, el futboll: "pasión de multitudes", la comida chatarra o de caridad que recibe. Puede robar, matar, juntar basura, ser comprado por los políticos por unos pesos. Servir en las fuerzas represivas como policía o en mejor caso, como militar de bajo rango. Puede donar sus hijos, abandonarlos a la misericordia de alguien o a la reclusión estatal. ¿Qué medicina puede? La Medicina acompaña cómplice o indiferente a la globalización de la miseria, del despojo, de las guerras. Sus logros son para minorías, no para la humanidad. Creo que ésta necesita políticas amorosas, protectoras, pacifistas. Los logros de la Medicina los aplaudimos en los congresos en bellos hoteles extranjeros, con gente adinerada. O los leemos en los diarios, en la televisión: propaganda masiva del mercado de la Salud. ------------ Ayuda humanitaria cuando sucede alguna guerra o catástrofe natural o provocada por la destrucción humana del medio. Médicos del Mundo que acuden a ayudar con sus cuerpos y medicinas a los más necesitados. ¡Unas gotas para tantos incendios! Mientras los políticos manejan nuestras vidas como pueden y arreglan los negocios de las corporaciones industriales con nuestros cuerpos, la Medicina es un discurso reparador, una práctica caricativa, aflojadora de las culpas, un bálsamo ante tanto malestar. ¿Qué opinan colegas? Dr. Alejandro Wajner
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