un espacio creativo con reflexiones críticas para construir la Medicina Social.
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De la Medicina individualista y mercantil
a la Social- herramienta para construir seres amorosos y ecológicos.

 

© Dr. Alejandro Wajner

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L

as ciencias progresan asociadas con lo peor de la humanidad: la guerra, la muerte del otro y la destrucción.

El desarrollo de la biología molecular permite conquistar la maquinaria genética, manipular las individualidades, seleccionar los cuerpos e intentar hacerlos aptos para los mandatos sociales, para los dictados de los imperios, serviles de los poderosos gobernantes.

El malestar en la cultura descripto por Freud a principios del novecientos crece, progresa y establece su permanencia en estas sociedades atrapadas por el sistema político- económico capitalista, donde sólo hay mercados y ganancias, donde el ser depende del tener cosas y objetos vaciando su humanidad. La industria de la Salud- mercancía perfecciona diferentes y diversas drogas e intervenciones para calmarlo.

Actuando sobre el sistema nervioso, su funcionamiento frenado o acelerado

como la mecánica de un auto.

Sobre las inflamaciones y los dolores que pueden disminuir o aumentar como una perilla de audio de un equipo musical.

Hay un creciente mercado internacional globalizador de drogas en sus diversas formas: partillas, grageas, píldoras, polvo, aerosoles...

También nuevas maneras de ver dentro nuestro, de espiar e imaginar viajes por los tubos orgánicos, recorrerlos y jugar con ellos: sacarles o colocarles cosas modificadoras de sus propiedades y estructuras.

Métodos para cambiar las imágenes corporales, modificar la belleza: desde los rostros, distintas partes del cuerpo hasta recibir otros pedazos orgánicos trasplantados.

La industria de la salud avanza, revoluciona las fuerzas productivas incorporando otras herramientas: la informática, nuevos recursos tecnológicos,el juego biológico.

 

El ideal de Frankenstein es real y nosotros su ficción.

 

El poder ejerce desde las industrias, maneja los conocimientos, controla y domina las subjetividades, dirige nuestros pensamientos y afectos.

El capitalismo globalizador e imperialista dispone de la ciencia, de  los pensadores y creadores, la sistematiza y estructura de manera anárquica.

Los políticos dependen de los dueños de las riquezas, arreglan con el aparato de guerra y control social, con los manipuladores afectivos: jerarcas religiosos, con los gobernantes de la industria cultural y de entretenimiento, con la del placer y del goce: el tabaco, las drogas, el sexo, las religiones,el juego y la muerte.

 

Cuerpos médicos a medida

Los médicos debemos estar autorizados para trabajar por la Sanidad pública y sus universidades, repetir las consignas del Primer Mundo y sus visiones del Mundo, aceptar sus ideas y realidades como propias, continuarlas.

Podremos ser premiados con alguna pasantía por los lugares de excelencia de los ricos, por algún beneficio por demostrar lo que ellos quieren ver, recibir algún estímulo por actuar como amplificador de sus creaciones.

Algún puesto en sus clínicas y hospitales donde seremos como ellos y olvidaremos nuestro pasado e historia.

El éxito es de ellos: ganan dinero con esa Medicina mercantil y hollywoodense.

Tenemos que parecernos a esos rubios, altos de ojos claros y sajones.

¡ Basta de ser indios o extranjeros descendientes de países

desconocidos y decadentes!

Dejemos de ser negros, judíos o bizarros.

Ellos nos convencen el camino: tienen la riqueza que no supimos conseguir.

Sin tecnología parece que no existe la Medicina.

¡ Oremos la religión laica del capitalismo y de su ciencia !

Curemos a la humanidad de los desvíos corporales.

Ayudemos a dominarla.

Nuestras mentes repiten sus pensamientos, piensan en inglés,  burlan nuestra pobre historia y cultura, desconocen nuestros semejantes.

 

El médico del Ultimo Mundo está condenado a simular ser del Primero

Para recibir  aceptación y algún pedazo de identidad de sus colegas.

¡Puaj!

 

 

 

 

 

© Dr. Alejandro Wajner

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2003

 

 

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