C
ontinentes enteros son basurales de una humanidad indiferente.
Africa, Asia y América del Sur permanecen en la prehistoria con
miserables
esclavos sin el mínimo de bienestar general, involucrados en guerras
imperiales, religiosas y culturales interminables y sometidos a
numerosas
pestes infecciosas.
Los dos tercios del Mundo viven en otro siglo, mientras sólo un tercio
rico
habita el siglo XXI dentro del capitalismo avanzado.
Aliados a los aparatos estatales manejan las finanzas del planeta y
endeudan, con los políticos y empresarios cómplices y corruptos, a los
pobres paises del tercer Mundo, bastiones de desigualdad e injusticia
económico- social y cultural.
Mientras esto sucede, el discurso médico del Norte asociado con las
corporaciones industriales- tecnológicas invade el Mundo y controla el
pensamiento y dispone la práctica del resto.
Todos seguimos sus ideas y planteos como si se trataran del ideal a
alcanzar
e imitar.
Adaptamos nuestros pacientes a sus consejos y deseamos parecernos.
Usamos muchos remedios y la máxima tecnología que tenemos y podemos,
como
ellos, como sus espejos.
El mundo capitalista medicaliza las relaciones humanas vacias de
sentido y
proyectos y rellenas de objetos y cosas y el Norte nos lleva a utilizar
tal
o cual medicamento y técnica para gobernar los cuerpos de nuestros
vecinos.
La industria tiene por socios a los más importantes médicos, los sabios
del
idioma corporal, en los principales puestos dirigentes de las
sociedades
científicas y hospitales y clínicas. Maneja directa o indirectamente,
las
revistas de consumo científicas donde la mayoría de los trabajos
emplean sus
fármacos y tecnologías.
Conocemos poco sobre intervenciones sanitarias, políticas para mantener
sanos a nuestros pueblos.
Casi todo está concentrado en el plano secundario o terciario del
diagnóstico y tratamiento: las enfermedades y sus secuelas.
Poco en la promoción y prevención de la Salud, que depende de
intervenciones
políticas sobre el ambiente social y su ecología.
Nuestro Tercer Mundo en guerra permanente, atrapado por la deuda
externa y
los gobiernos dependientes del Gran Capital y de sus oligarquías
nativas, no
alcanzó este nuevo siglo y los médicos somos, en parte y menor medida,
algo
cómplices al subordinarnos a la praxis del Norte pasivos y
complacientes
tratando de parecernos a ellos y de ejercer en islas de riqueza, dentro
de
mares de inmundicia social.
Dr.Alejandro Wajner
" The current dreams can be next realities"
Buenos Aires,
Argentina
Crítica Medicina:
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